La rendición de cuentas del presidente de la República, cada 27 de febrero, es un mandato constitucional que se rige por unos protocolos rigurosos, y que en este caso el presidente Luis Abinader concentró su discurso en la labor del gobierno en el último año.

Como es de esperarse, el sector gubernamental, representado por funcionarios y dirigentes del partido oficialista y sus aliados, han expresado valoraciones positivas del discurso del presidente Abinader, mientras que la oposición hizo su tarea: criticar y poner en dudas lo expuesto por el jefe de Estado.

La relación ofrecida por el presidente fue expuesta durante 2 horas y 28 minutos. La primera parte, de hecho la más extensa, se dedicó al desempeño económico:

Las transformaciones del sector público y el sector privado, las alianzas y fortalezas, la disminución de la pobreza, como parte de las políticas gubernamentales, el aumento de las exportaciones, la inversión extranjera, la buena calificación de las firmas de evaluación de riesgos, el desempeño de sectores como el turismo, la energía eléctrica, la sostenibilidad de la deuda.

Luego prosiguió con los  pasos dados hacia la modernización institucional y política, comenzando por una reforma de la Constitución que el presidente valora como altamente positiva.

Es su relato, son los datos oficiales los que ha ofrecido. Ha dicho que el Banco de Reservas ganó 27,500 millones de pesos el año pasado, que Refidomsa obtuvo resultados como nunca antes se habían registrado, que las políticas de empleos del gobierno y el sector privado han sido eficientes y que ello ha contribuido con el aumento de la productividad y la mejoría de la vida de las personas empleadas y la población en general.

Informó sobre el acuerdo tripartito alcanzado esta semana, con un aumento salarial general del 20 por ciento para los empleos no sectorizados. Destacó la reducción de la tasa de desempleo.

En políticas sociales destacó los altos índices de escolaridad y mejoría de la calidad de la educación, la entrega de miles de títulos de propiedad a familias que antes jamás tuvieron la oportunidad de alcanzar ese anhelado propósito.

Esfuerzos de inversión como los que tuvieron los ministerios de Obras Públicas y Comunicaciones y Agricultura fueron ofrecidos con suficientes datos por el presidente. Se completaron 131 obras de infraestructura en el 2024. En salud hubo avances importantes, hubo algunas mejoras con el sector eléctrico, y se creó la Empresa Minera Dominicana para manejar las llamadas tierras raras que existen en abundancia en el sur de la República Dominicana, y que serán propiedad de los dominicanos y no de negocios particulares.

Anunció decisiones trascendentes como la militarización y protección de las Cuevas del Pomier, y la intención de declararlas -por la UNESCO- como patrimonio histórico y cultural de la humanidad, además del propósito de convertirlas en la capital prehispánica del Caribe.

Significativo el informe sobre equidad de género y atención a la mujer en sus reclamos de reducción de la violencia, reducción de los embarazos en adolescentes, la adopción de programas de protección de los hijos de familias fracturadas por la violencia contra la mujer.

Positivo fue el informe sobre la reducción de los índices de violencia y criminalidad en el país, reducción de la tasa de homicidios a niveles históricos, además de la lucha contra el tráfico de drogas.

De acuerdo con el presidente en 32 años el país había capturado 123 toneladas de drogas, y en esta administración, de apenas 4 años y unos meses se han capturado 202 toneladas.

Nos parece que la parte más significativa del discurso del presidente fue du reiteración de la lucha contra la corrupción y por la transparencia, reiterando la independencia del Ministerio Público, y lo irrenunciable de la vocación del gobierno de perseguir la corrupción y la impunidad en cualquiera de sus manifestaciones.

La política exterior dominicana, la precaria situación de Haití, la declaración de las bandas haitianas como organizaciones terroristas, solo solo algunas de las decisiones anunciadas por el presidente en su discurso de rendición de cuenta.

Los sectores empresariales, políticos y activistas del cambio han reaccionado de formas diferentes a este discurso optimista y prometedor del presidente Luis Abinader. Lo que queda es el trabajo, el compromiso con las causas de la sociedad dominicana, reducir la desigualdad, reducir la pobreza, reducir la corrupción y otras plagas que nos afectan, y confiar en que la República Dominicana no tiene razones para detener su desarrollo.