Cuba está atravesando una de sus peores críticas. A 67 años de la revolución cubana, el país caribeño se encuentra sin abastecimiento de energía eléctrica, por falta de combustibles, que le ha sido negado por el apresamiento del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y porque México, otro suplidor, ha sido presionado por el gobierno de los Estados Unidos, so pena de recibir sanciones arancelarias y de otro tipo.
El gobierno del presidente Donald Trump tiene como propósito que la dictadura comunista cubana deje de existir este año 2026, sea por agonía en combustibles y alimentación o porque la mayoría de la población se rebele y decida enfrentarse a las autoridades del país, lo que se convertiría en una tragedia sangrienta para la región del Caribe.
Las autoridades cubanas carecen de combustibles de aviones, y los vuelos europeos, por ejemplo, tendrán que utilizar a la República Dominicana para abastecerse de combustible. Otras aerolíneas se abastecerán desde otras naciones cercanas.
El plan está diseñado por la Casa Blanca, pero cuenta como principales alfiles al secretario de Estado, Marco Rubio, y al poderoso exilio cubano en el Estado de Florida, que ha sido vital para las victorias de Donald Trump las dos veces que ha ganado la presidencia.
El en gran éxito será del exilio cubano, que dice querer ver a su Cuba libre otra vez y que la dictadura comunista llegue a su fin. Nadie sabe ni podrá conocer previamente la cantidad de personas que podría morir en una rebelión del pueblo contra el gobierno. Tampoco se sabe la dimensión de una crisis humanitaria en Cuba, tanto por la alimentación de millones de personas, como por la falta de atención hospitalaria y de medicamentos para miles de ancianos, niños, mujeres y personas que requieran ser atendidas.
Es una crisis humanitaria provocada por las medidas adoptadas por el gobierno del presidente Trump para que Cuba no pueda abastecerse de combustibles, ya sea que lo adquiera por intercambio o porque lo compre en el mercado internacional.
Cuba no es un riesgo ni representa ninguna amenaza para los Estados Unidos. Han convivido 67 años a solo 90 millas entre las costas de Florida y Cuba. Guantánamo es un territorio cubano ocupado por los Estados Unidos, donde hay establecida una base militar y una cárcel para prisioneros que Estados Unidos considera peligrosos.
Cuba no tiene bases militares ni desplazamiento de efectivos militares en territorio de Estados Unidos o ningún otro país. Sus relaciones con Venezuela han quedado eliminadas. México que tuvo intenciones de facilitar combustibles no puede hacerlo, y en cambio ha decidido enviar alimentos por toneladas para evitar una hambruna de grandes dimensiones.
¿Qué pueden hacer los cubanos? En este momento están racionando todo. Están reduciendo a dos horas los servicios de transporte. Servicios de energía eléctrica es débil y apenas la gente puede iluminarse o realizar actividades. El turismo se ha reducido a lo mínimo. Si ese es el camino para abonar la democracia, es excesivamente alto el costo.
Desde John F. Kennedy hasta Joe Biden, todos los presidente de Estados Unidos habían manejado un embargo económico estricto contra la isla mayor del Caribe. Barack Obama propuso eliminar ese embargo, y hasta visitó La Habana, pero todo se fue a pique con el proceso electoral ganado por Trump en 2016.
La República Dominicana no puede ser indiferente a la tragedia en la que se encuentran en este momento los cubanos, el pueblo cubano. Las restricciones afectan especialmente al común de los cubanos, no sólo a sus autoridades ni a los miembros del Partido Comunista.
Al igual que México, y en solidaridad con el pueblo cubano, debíamos tomar acción y preparar alimentos, medicamentos, enlatados, productos de uso diario como pasta dental, toallas sanitarias, pañales, y donarlos al pueblo cubano. Aunque no sea mucho, algo es algo, y combustibles no podemos donarles, porque no lo producimos ni lo poseemos.
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