El pasado miércoles 17 de septiembre fue inaugurado el Archivo Regional del Cibao del Archivo General de la Nación (AGN), en Santiago de los Caballeros. El acto tuvo una significación que trasciende lo protocolar: abre para la región una nueva etapa en la preservación de su memoria documental y plantea, al mismo tiempo, un enorme desafío ciudadano.

La nueva instalación es resultado de un proceso iniciado años atrás y responde al mandato de descentralización archivística establecido por la Ley General de Archivos núm. 481-08, cuyo artículo 34 contempla la creación de archivos regionales para descentralizar la función archivística y preservar, conservar y difundir el patrimonio documental de las distintas demarcaciones territoriales del país.

El Archivo Regional del Cibao tiene, precisamente, la misión de recibir, organizar, preservar y difundir la documentación producida por instituciones públicas y por el sector privado de las provincias de la región, facilitando su consulta para la gestión administrativa, la investigación científica y las actividades culturales.

La experiencia no comienza en Santiago. El AGN puso en funcionamiento el Archivo Regional Suroeste, con sede en San Juan de la Maguana, el 14 de abril de 2015, como primera experiencia de descentralización regional. La apertura de Santiago constituye ahora un paso de especial importancia para la protección de la memoria documental del Cibao.

El reto comienza ahora

Con la inauguración del Archivo Regional de Santiago queda planteada una tarea que no corresponde solamente al AGN ni a las autoridades: hay que llenar sus anaqueles con la memoria documental de la región.

Y esa memoria está dispersa.

Se encuentra en instituciones públicas y privadas, empresas, centros culturales, universidades, bibliotecas, organizaciones cívicas, iglesias, medios de comunicación, colecciones familiares y archivos personales. Está también en manos de intelectuales, escritores, periodistas, fotógrafos, cineastas, investigadores, empresarios y familias que, durante décadas, han conservado documentos que permiten reconstruir la historia social, económica, política y cultural del Cibao.

Por eso, el gran desafío que sigue a la inauguración es promover una campaña amplia, sostenida y responsable de donación, depósito y reproducción autorizada de documentos de valor histórico.

La propia encargada del Archivo Regional, Daniela Cruz Gil, explicó durante la inauguración que entre las funciones de la institución estará recibir donaciones de archivos privados, personales e institucionales, cuyos propietarios confíen al AGN su preservación y difusión.

Donar no es perder

Existe una reacción perfectamente comprensible entre quienes poseen documentos antiguos: el deseo de conservarlos personalmente. Pero conservar no siempre significa preservar.

Un documento puede deteriorarse, perderse, ser destruido por humedad, incendios, inundaciones, insectos, mudanzas o simplemente por el paso del tiempo. Una colección familiar puede desaparecer cuando fallece su propietario o cuando sus herederos desconocen su valor.

Por eso la donación o el depósito institucional adquieren una dimensión que va mucho más allá de desprenderse de un objeto.

Entregar un documento histórico a una institución especializada es ponerlo a salvo y convertir una memoria privada en un patrimonio accesible a la sociedad.

Y no se trata solamente de papeles.

El concepto contemporáneo de patrimonio documental comprende cartas, manuscritos, actas, fotografías, mapas, planos, periódicos, revistas, libros, grabaciones sonoras, películas, videos, documentos administrativos y otros soportes que permitan reconstruir la trayectoria de una comunidad.

El propio AGN ha señalado que la documentación que deberá recopilarse en Santiago se encuentra actualmente dispersa en numerosas organizaciones de la región y en diferentes formatos y colecciones.

Santiago debe asumir su memoria

La ciudad y la región deben despertar ante la dimensión histórica de este momento.

Los anaqueles del nuevo Archivo Regional no deben ser vistos como espacios vacíos, sino como una convocatoria a la sociedad cibaeña para entregar aquello que permitirá llenarlos de memoria.

La consigna debería ser sencilla: que Santiago conserve Santiago para que Santiago pueda conocerse.

Pero el propósito es todavía mayor. Se trata de que las generaciones futuras puedan estudiar cómo se construyó la región; cómo evolucionaron sus instituciones; quiénes fueron sus protagonistas; cómo se desarrollaron sus empresas, sus movimientos sociales, sus expresiones culturales, sus iglesias, sus organizaciones comunitarias y sus medios de comunicación.

El director del AGN, Roberto Cassá, ha explicado que uno de los fundamentos de los archivos regionales es conservar los documentos lo más cerca posible de los lugares donde fueron producidos, precisamente porque allí se concentra una parte importante de sus usuarios.

Esa concepción convierte al Archivo Regional en mucho más que un depósito. Es un instrumento de conocimiento, investigación, identidad y ciudadanía.

Una región con mucho que preservar

El Cibao tiene razones históricas de sobra para asumir este compromiso.

La región ha sido protagonista de grandes acontecimientos de la historia dominicana. Santiago y el Cibao tuvieron un papel fundamental en la Restauración de la República; sus fuerzas sociales, políticas, económicas, intelectuales y culturales han participado de manera decisiva en distintos procesos nacionales.

También posee una rica tradición de instituciones, empresas, asociaciones, periódicos, centros educativos, organizaciones comunitarias, artistas, escritores, investigadores y familias que han producido durante generaciones una documentación de extraordinario valor.

Más recientemente, las fuerzas vivas de Santiago han demostrado su capacidad para concertar iniciativas de alcance colectivo, como el Plan Estratégico de Santiago, experiencia que constituye un referente de planificación y participación social.

Todo ello forma parte de una memoria que no puede quedar dispersa ni depender exclusivamente de la buena voluntad de quienes circunstancialmente conservan los documentos.

Una convocatoria ciudadana

Por estas razones, la inauguración del Archivo Regional del Cibao debe ser entendida como el comienzo de una gran tarea colectiva, no como el final de un proyecto de infraestructura.

Corresponde ahora al AGN, a las autoridades locales, al Archivo Histórico de Santiago, a las universidades, instituciones culturales, medios de comunicación, empresas, iglesias, investigadores y organizaciones sociales impulsar una verdadera campaña regional de rescate documental.

El propio AGN ha destacado que su programa de Rescate del Patrimonio Documental Dominicano, iniciado en 2017, procura identificar, recuperar y conservar documentos históricos de alto valor para la memoria, la identidad y la historia nacional.

Santiago tiene ahora una oportunidad extraordinaria: hacer que su memoria deje de estar dispersa y pueda ser preservada, organizada y consultada por todos.

El Archivo Regional ya está abierto.

Ahora corresponde a Santiago abrir sus archivos.

Y confiamos en que la región cibaeña, fiel a su tradición de protagonismo histórico y capacidad de iniciativa, responderá a esta circunstancia llenando y sobrepasando las expectativas de este nuevo espacio destinado a conservar, para las generaciones presentes y futuras, la memoria documental del Cibao.

José Rafael Sosa

Periodista

Escritor, periodista y animador cultural. Nació en Puerto Plata en 1950. Tiene una amplia trayectoria en el periodismo cultural dominicano. Se ha caracterizado por cultivar géneros que le faciliten una comunicación efectiva con sus lectores, como el cómic y el origami. Es el principal escritor de literatura de crecimiento personal en República Dominicana.

Ver más