Estados Unidos ha cambiado mucho su política exterior. Estados Unidos ya no tiene países aliados, ni ideológica ni económicamente. Los intereses momentáneos son los que determinan los giros de las políticas en relación con terceros países y regiones. Ahora Estados Unidos hace cálculos, y reclama que los países le rindan pleitesía y apoyen todas sus políticas sin hacer reconocimiento o entregar nada a cambio.
Estados Unidos ha reclamado a sus aliados europeos que destinen un mínimo de un 5% del PIB, cada uno, a gastos de defensa y que sean ellos quienes financien la alianza atlántica que promovió como el centro de su política en la guerra fría para acorralar y atemorizar a la antigua URSS. La Unión Soviética ya no existe, y ahora Estados Unidos desea que todos los países le sigan en su guerra comercial con la República Popular China.
El presidente de los Estados Unidos dio inicio a una guerra arancelaria, que presentó como un acto de injusticia para su país, porque todo el mundo se había aprovechado de la debilidad de los gobiernos anteriores, demócratas y republicanos, y tenían aranceles que resultaban dañinos para la industria y el pueblo norteamericano.
La República Dominicana que tiene una balanza comercial negativa con Estados Unidos, recibió un arancel impuesto radicalmente por el presidente Donald Trump. La Corte Suprema norteamericana declaró ilegales los aranceles, porque corresponden ser aprobados por el Congreso, y aun así el presidente ha buscado formas de retaliación global, y los ha colocado por vías diferentes. A nuestro país le tocó no sólo un 10 por ciento de arancel, también le tocó un impuesto de porcentaje de las remesas de los dominicanos en el exterior.
El gobierno dominicano ha sido muy consecuente, aceptando sin condiciones todas las peticiones del gobierno de los Estados Unidos, incluyendo apoyo para las operaciones en el área del Caribe, operaciones en Venezuela, Cuba, y ante cualquier otra circunstancia para poner presión a los países que se resisten a sus dictados, vía el llamado Escudo de las Américas.
Hemos sido testigos de las formas utilizadas por el presidente Trump para presionar a México, a Brasil, incidir en las elecciones de medio término en Argentina, en Bolivia para la presidencia, igual que en Perú, en Honduras y recientemente en las presidenciales de Colombia. Presiona a Lula Da Silva y apoya al candidato opositor. Y ahora es el gobierno de Trump quien decide el curso de los acontecimientos en Venezuela, y presiona y somete a un cerco petrolero a Cuba, país que ha sufrido durante meses los embates de una presión jamás vista, en reclamo de que Cuba sea gobernada por el exilio o con parámetros que Estados Unidos apoye. Mientras tiene sometimientos judiciales contra los dictadores cubanos, y en particular contra Raúl castro y su familia, y aprueba represalias de todo tipo.
El gobierno dominicano ha sido complaciente en todo lo que Estados Unidos ha pedido. Poco se conoce sobre la naturaleza de las presiones, y cómo se hacen las solicitudes. En los juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados recientemente en el país, cinco deportistas cubanos desertaron y al parecer se han quedado en el país. Desconocemos los problemas o las discusiones que ha habido entre las autoridades de Cuba y de la República Dominicana.
El gobierno dominicano acaba de anunciar que solicitó la salida inmediata, con un plazo de 7 días, de 9 funcionarios diplomáticos cubanos y sus familiares. No se explicaron las razones de esa petición, para preservar las relaciones diplomáticas entre los dos Estados. Y dijo nuestra cancillería que no ofrecerá detalles adicionales sobre su solicitud de retiro de los funcionarios cubanos y sus familiares.
La Cancillería cubana ha reaccionado diciendo que la decisión dominicana de expulsar a sus diplomáticos es por adhesión a la política de los Estados Unidos. “La Cancillería cubana afirmó que no existe motivo que justifique la medida y sostuvo que los diplomáticos actuaron en estricto apego a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y con pleno respeto a las leyes dominicanas. En su comunicado, atribuyó la decisión al alineamiento de Santo Domingo con la política de presión de Estados Unidos contra Cuba”. Eso dice la nota distribuida por Cuba.
Y para colmo de males, este jueves la Casa Blanca la emprendió contra 40 países, incluyendo a la República Dominicana, que le han facilitado a China evadir los aranceles norteamericanos. “La Casa Blanca afirma que Canadá, Japón, la UE y otros países han facilitado la evasión de aranceles por un valor de 60 000 millones de dólares en el comercio mediante una "gran estafa de transbordo". Acusa a Brasil, Canadá, la Unión Europea (UE), India, Israel, Japón, México, Corea del Sur y otros.
Peter Navarro, jefe de la Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca, dijo que China había utilizado métodos "extremadamente sofisticados" para realizar transbordos desde que Donald Trump impuso por primera vez aranceles al país en 2018, y destaca los tres niveles de países que han sido utilizados por China:
Los 40 países se agrupan de manera general en tres niveles, según los volúmenes absolutos de mercancías vinculadas a China. El Nivel 1 incluye a Canadá, la Unión Europea (UE), India, Israel, Japón, México, Corea del Sur y Taiwán. El Nivel 2 está compuesto por Brasil, Indonesia, Malasia, Tailandia, Turquía y Vietnam. El Nivel 3 incluye a Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Kenia, Marruecos, Panamá, Perú, Filipinas, Suiza y los Emiratos Árabes Unidos, entre otros países.
Y no hay día que haya un tema de preocupación para el gobierno dominicano, porque Estados Unidos se mueve con agilidad y presiona con desenfado, sin diplomacia al estilo de la etapa pre-Trump, rompiendo todos los esquemas. El gobierno dominicano cede en todo, no reclama nada, y atiende con agilidad las solicitudes. Hay áreas estratégicas ya definidas por Estados Unidos en que el país no debe aceptar la intervención o inversión de capitales chinos. También hay presencia china que es seriamente cuestionada por el comercio local, porque es violatoria de todas las normas impositivas del país.
Se tiene la creencia de que si el gobierno de los Estados Unidos se incomoda con el gobierno dominicano, sectores vitales para la economía como las remesas, el turismo, las exportaciones de zona franca, y determinadas inversiones, serían afectadas en gran medida. La migración dominicana sería más afectada de lo que ya es, y el país podría entrar en esquemas de sanciones a los que tememos.
Alguna forma debe buscar el gobierno dominicano para protegerse y para proteger al pueblo dominicano, y proteger su soberanía y su dignidad. En el área del Caribe, Centroamerica y América Latina se nos va bajando el nivel por la gran complacencia. Nuestro consuelo es que hay presidentes como Nayib Bukele, como Javier Milei, como Nasry Asfura, de Honduras, o como Delcy Rodríguez de Venezuela, y más recientemente como Abelardo de la Espriella, quien habilitó en Cali una Casa Blanca para su juramentación. Pese a ello, hay que pensarlo y tomar decisiones.
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