El Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha dado un gran paso este domingo con su renovación dirigencial sin traumas ni desgarramientos.

Ha sido un paso -aparentemente- concertado, y no ahora, sino como parte de un proceso de varios años. El primer presidente de esa organización fue Andrés Bautista, y el primer secretario general fue Jesús Vásquez. Una organización fundada sobre las raíces del viejo Partido Revolucionario Dominicano, que dirigieron Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez. Una entidad formada en 1939, que se transformó varias veces y de las que salieron muchas otras organizaciones, incluyendo al Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

El PRM nació como una organización fuerte, porque en su primera participación electoral, en 2016, logró una votación superior al 28 por ciento, luego de un año de haberse constituido formalmente, utilizando la estructura de la Alianza Social Dominicana (ASD) que había formado el doctor José Rafael Abinader.

Alcanzar una victoria electoral en el 2020 creó un hito político de gran transcendencia, porque cinco años después de su formación llegó al poder, y en 2024 logró revalidar ese triunfo con Luis Abinader como presidente que alcanzó la reelección.

Es normal que el ejercicio del poder debilite las estructuras y el funcionamiento de los partidos políticos. Los dirigentes se dedican a ejercer el poder, a ejercer funciones en el Estado, y descuidan la organización política que sustenta su triunfo electoral. El mismo PLD fue víctima de una división en 2019, precisamente por las pugnas por el control de las candidaturas de esa organización. El presidente del partido decidió irse y crear una nueva fuerza política, que es hoy la principal organización opositora. Con el PRD pasó lo mismo, porque su división conllevó a la derrota electoral en el 2012 y a preparar las condiciones para que se formara una nueva entidad política.

Las aspiraciones en el PRM se mantienen bajo control. Luis Abinader no será candidato en el 2028, pero desea orientar la gestión política no solo de la selección de las candidaturas, sino también la campaña electoral y las estrategias de alianzas, entre otras tareas que son fundamentales para alcanzar una victoria electoral.

Lo que ha ocurrido este domingo es un ejemplo de pragmatismo e inteligencia política de la dirección del PRM. José Ignacio Paliza sale de la presidencia de la organización, Carolina Mejía sale de la secretaría general, y Deligne Ascención sale de la secretaría de organización. Es un movimiento que no genera lesiones ni desampara a quienes tienen aspiraciones para la nominación presidencial. El hecho de que Luis Abinader sea quien a partir de ahora presida el PRM es un factor de cuidado para los excesos en las aspiraciones, porque es él quien detenta el poder y quien puede, perfectamente, fortalecer o perjudicar a cualquier aspirante.

No se trata sólo de disciplina. Lo que resultó de la reunión de elección de nuevas autoridades en el PRM es un juego planificado para mantener las aguas tranquilas y permitir transacciones y conversaciones entre grupos que se encuentran claramente ubicados y en posiciones de poder. Son muchos los aspirantes y pocas las posiciones. Es difícil que alguien se lance a una aventura de dividir esa organización política, ahora encabezada por el presidente Luis Abinader.

Los nuevos líderes son los siguientes, de acuerdo con los datos dados a conocer:

  • Luis Abinader, asume la presidencia del partido.
  • Deligne Ascención, primera vicepresidencia.
  • Juan Garrigó Mejía, secretaría general.
  • Gloria Reyes, secretaría nacional de organización.

No se puede tener dudas de que Abinader ejercerá la presidencia del PRM, y que el primer vicepresidente ejercerá sus funciones en clarísima coordinación con el presidente, y que el secretario general es un joven de gran conocimiento de la estructura interna del PRM, y que aunque responda a su familia (nieto de Hipólito Mejía e hijo de Carolina) forma parte de una nueva generación de dirigentes con amplias raíces en las bases del PRM. Gloria Reyes tiene un gran desafío y una oportunidad extraordinaria para mostrar sus propias cualidades, y para representar al grupo con el que se la vincula, que tiene a David Collado como orientador y portador de una nueva generación de políticos dominicanos.

¿Algún grupo organizado al interior del PRM tiene posibilidad de fraccionar a esa organización y sacarle un filón de su electorado, por diferencias de nominaciones para el 2028? No parece posible, pero con la elección de Luis Abinader como presidente esa posibilidad se hace mucho más pequeña. Y ahí radica la inteligencia de la decisión de la Comisión Ejecutiva del PRM.