Enero ha sido un mes bondadoso que, como pocas veces, entregó días de asueto más allá de lo imaginado, comenzando con que el día primero fue jueves, y paralizó las actividades productivas hasta el día cinco, que fue festivo, porque celebramos la fiesta de reyes anticipada, lo que trajo una vieja Belén también ociosa.
La semana siguiente, que debió contar con ánimos suficientes para emprender un comienzo de año que empujara la economía, entre celebraciones, resacas, consejo de gobierno el día entero (11 de enero), se iniciaron los preparativos para FITUR, en Madrid, y la celebración del Día de Nuestra Señora de la Altagracia. Los ánimos festivos coincidieron en que el solemne 26 de enero, día del nacimiento de nuestro padre de la patria, Juan Pablo Duarte, fue lunes, y así enero nos obsequia casi la mitad del mes en celebraciones históricas, festivas, religiosas, turísticas y gubernamentales. Más que bondadoso ha sido enero de 2026.
Para que las previsiones de crecimiento económico se cumplan, sea 3.5 o 4.5 por ciento del PIB, es necesario que empujemos en dirección a aumentar la productividad, en mejorar la calidad de nuestras exportaciones, y ampliar los negocios, sea con Estados Unidos, con quien tenemos un CAFTA-RD, con Canadá, con la que tenemos acuerdos, con la Unión Europea, que integran 28 países con los cuales se han concretado los pactos denominados EPA, con Centroamérica o con la República Popular China, que se luce al mostrarse como la economía que mas absorbe productos de todo el mundo.
La República Dominicana, que se entiende no forma parte de ningún tirijala ideológico que la pueda debilitar, debe apostar al pragmatismo, a la búsqueda de negociaciones oportunas y eficientes, a donde se le necesite, sin volcarse a los brazos de quienes nos presionen, sea Estados Unidos, Unión Europea o China.
El país debe aumentar sus exportaciones y hacer un esfuerzo para exportar productos terminados, más que materias primas. Las empresas de zonas francas han sido y siguen siendo un impulso a las exportaciones. Pero no son suficientes. El país —el gobierno— debe estimular la instalación de empresas que fabriquen productos terminados que puedan ser exportados a los aliados en la región. En este sentido, habría que ser creativos. Comenzar a abrir nichos con proezas resultado de prácticas emprendedoras de medianos y pequeños productores. Exportar casabe, mangú preelaborado, dulces típicos, artesanías, vincular los deportes, la salud, el turismo, las montañas y las cualidades especiales que nos identifican.
Xi Jinping, presidente de la República Popular China, le dijo al entonces presidente Danilo Medina, que valoraba a la República Dominicana y la consideraba “un socio importante en el Caribe. Estamos dispuestos a profundizar la cooperación en comercio, infraestructura, energía, educación y turismo, dentro del marco de beneficio mutuo”. Poco hemos hecho para alcanzar ese enfoque propuesto por una de las potencias más importantes del mundo en la actualidad.
El país debe aumentar sus exportaciones y hacer un esfuerzo para exportar productos terminados, más que materias primas. Las empresas de zonas francas han sido y siguen siendo un impulso a las exportaciones.
En la actualidad la República Dominicana está satisfaciendo requisitos y ayudas solicitadas por el gobierno de los Estados Unidos, y les entregamos dos aviones venezolanos a ese país, y aceptamos que sus naves de abastecimiento de combustibles permanecieran aquí, mientras Donald Trump presionaba y amenazaba con Venezuela. Esos son factores que pudieras servirnos para aumentar nuestro comercio con Estados Unidos, ya que los reclamos que hemos hecho sobre la necesidad de atender la crisis haitiana no han sido atendidos.
La Unión Europea ha visto reducida su influencia, con una caída grande en sus exportaciones y negocios internacionales. Esa podría ser una oportunidad para reforzar lazos con esos países, y vender más, o atraer más turistas, o que inviertan sus gobiernos y el sector privado en la República Dominicana.
El país ha cambiado mucho su servicio exterior. Embajadores y cónsules se supone que están apoyando las exportaciones, los negocios, las inversiones en el país, de parte de los lugares donde sirven, oficiales designados por el gobierno dominicano. Algo más es posible, más allá de lo que tenemos hoy día.
Los acuerdos que apoyen y ofrezcan garantías a los migrantes dominicanos, en EE. UU. UU., Europa, Centroamérica o América del Sur. La idea es que podamos funcionar mejor como país, como equipo articulado y preparado para ampliar nuestros lazos comerciales y nuestra sostenibilidad como país. Para reducir pobreza, aumentar educación, ampliar negocios. Todo como parte del conjunto de acciones que este gobierno ha prometido para la prosperidad del pueblo dominicano.
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