La Superintendencia de Bancos de la República Dominicana emitió recientemente la Circular CSB-REG-2026000006, una disposición que introduce cambios relevantes en la forma en que se visualiza la información crediticia negativa en la Central de Riesgos del sistema financiero. La medida establece que, a partir del 5 de mayo de 2026, los registros negativos asociados a créditos no cancelados dejarán de mostrarse en las consultas crediticias una vez hayan transcurrido cuatro años desde su vencimiento o reporte, salvo en los casos de deudores en procesos judiciales o de reestructuración.

Esta decisión se fundamenta en principios constitucionales vinculados a la protección de los datos personales, la autodeterminación informativa y los derechos del consumidor financiero, así como en las facultades regulatorias de la Superintendencia de Bancos para garantizar un adecuado funcionamiento del Sistema de Información de Riesgos. En esencia, la medida introduce en la práctica dominicana un concepto ampliamente reconocido en el derecho comparado: el “derecho al olvido crediticio”, mediante el cual la información negativa no puede permanecer visible indefinidamente en los registros financieros.

Es importante subrayar que la circular no elimina las deudas ni constituye una amnistía crediticia. Las obligaciones financieras continúan siendo válidas y exigibles, y las entidades de intermediación financiera conservan intactos sus derechos de cobro. Lo que cambia es la visibilidad de ciertas informaciones negativas en las consultas de la Central de Riesgos administrada por la Superintendencia de Bancos, lo que busca equilibrar la protección del sistema financiero con el derecho de los ciudadanos a reconstruir su historial crediticio.

Desde la perspectiva económica y social, esta medida puede convertirse en un instrumento importante para promover la inclusión financiera. En muchos casos, personas que enfrentaron dificultades económicas producto de crisis personales, pérdida de empleo o eventos extraordinarios, permanecían durante largos períodos excluidas del sistema bancario formal debido a registros negativos antiguos. Esta situación limitaba su acceso al crédito productivo, al financiamiento de vivienda o incluso a instrumentos básicos de intermediación financiera.

La nueva disposición abre la puerta a una segunda oportunidad financiera, permitiendo que quienes hayan atravesado episodios de mora en el pasado puedan, después de un tiempo razonable, reintegrarse al sistema crediticio formal. Este enfoque no solo beneficia a los individuos, sino también al propio sistema financiero, que puede ampliar su base de clientes y fomentar una mayor profundización del crédito en la economía.

Las experiencias internacionales muestran que los sistemas financieros más desarrollados incorporan mecanismos que equilibran la disciplina crediticia con la posibilidad de rehabilitación financiera. En Europa, Estados Unidos y diversos países de América Latina, los registros negativos tienen plazos máximos de permanencia, precisamente para evitar que un error financiero del pasado condene de forma permanente a una persona a la exclusión crediticia.

Para nuestro país, donde todavía existen importantes desafíos en materia de acceso al crédito formal, esta medida puede contribuir a fortalecer la confianza de los ciudadanos en el sistema financiero. Al mismo tiempo, plantea nuevos retos para las entidades de intermediación financiera, que deberán seguir fortaleciendo sus modelos de evaluación de riesgo y sus políticas de otorgamiento de crédito.

En definitiva, la circular representa un avance en la modernización del marco de protección al usuario financiero y en la construcción de un sistema más equilibrado, donde la estabilidad del sector bancario conviva con la oportunidad de que los ciudadanos puedan rehacer su historial financiero y volver a participar plenamente en la economía formal.

La inclusión financiera no solo depende de abrir cuentas o expandir el crédito; también requiere reconocer que, en determinadas circunstancias, las personas necesitan la posibilidad de comenzar de nuevo. Esta circular apunta precisamente en esa dirección: hacia un sistema financiero más justo, más moderno y más humano.

La columna “La Banca Dominicana por Dentro”, es desarrollada por Jesús Geraldo Martínez, en el interés de aportar al fortalecimiento del Sistema Financiero Dominicano desde una perspectiva analítica y práctica orientada a la formación de conocimientos y divulgación de informaciones exclusivas de dicho sector. Para contactar con el autor. Email jesusgeraldomartinez@icloud.com, o seguir a @Jesusgeraldomartinez en Instagram

Jesús Geraldo Martínez

Economista

Dominicano, consultor, con amplia experiencia profesional en regulación y supervisión del sector financiero, destacado por sus conocimientos en gerencia, finanzas bancarias, gestión de riesgos, administración y optimización de portafolios, investigación económica, planificación estratégica, análisis de riesgos financieros y sectoriales, análisis y estructuración de bases de datos, econometría, estadística, diseño y aplicación de modelos de pruebas de estrés.

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