Concluir una carrera universitaria, realizar cursos de capacitación y prepararse para ingresar al mercado laboral no siempre garantiza conseguir un empleo. Para muchos jóvenes dominicanos, el primer obstáculo aparece al revisar los requisitos de las vacantes, pues numerosas empresas solicitan experiencia laboral incluso para posiciones dirigidas a quienes apenas comienzan su trayectoria profesional.
Esta situación plantea una contradicción para quienes buscan incorporarse al mercado laboral: necesitan conseguir empleo para adquirir experiencia, pero necesitan experiencia para que las empresas los contraten.
Ángela, de 24 años, es estudiante de Mercadotecnia, cursa el penúltimo semestre de su carrera y ha enfrentado dificultades para conseguir una oportunidad laboral relacionada con su formación académica. Según explicó, uno de los principales obstáculos es que las empresas suelen exigir experiencia previa, incluso para posiciones a las que aspiran jóvenes que todavía no han concluido sus estudios.
"He tenido dificultades para conseguir un trabajo en el área, debido a que, generalmente, para optar por uno se requiere experiencia previa, como suele suceder en otras áreas. Aunque también depende mucho de la posición a la que estés optando", expresó.
Actualmente, colabora en el área administrativa de una institución académica, donde ha tenido la oportunidad de integrarse al equipo sin contar todavía con un contrato formal. A pesar de esa condición, considera que la experiencia ha sido positiva.
El desafío adquiere mayor relevancia en República Dominicana, donde el 33 % de la población tiene entre 15 y 35 años, según datos presentados por Carolina Rendón, representante del Banco Mundial en el país. Las proyecciones expuestas por la funcionaria indican que para 2035 alrededor de 835,000 jóvenes de entre 15 y 24 años demandarán empleos de calidad, lo que coloca la inserción laboral juvenil entre los retos del desarrollo económico y social dominicano.
En el panorama general, la tasa de desocupación abierta (SU1) se situó en 5.3 % durante abril-junio de 2026, por debajo del promedio histórico de 6.0 % de la serie de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT), según el Banco Central. No obstante, el indicador registró un aumento de 0.3 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2025, cuando se ubicó en 5.0 %.
Las dificultades de inserción también se reflejan en las estadísticas específicas de la población joven. El Informe Anual de Monitoreo del Plan Nacional Plurianual del Sector Público 2024, elaborado por el Ministerio de Hacienda y Economía, reportó que la tasa de desocupación abierta entre las personas de 15 a 24 años aumentó de 11.27 % a 12.82 %, evidenciando un retroceso en este indicador durante el período analizado.
La experiencia como primera barrera
Para Kenia Naraih Martínez, psicóloga industrial y especialista en reclutamiento, la exclusión de candidatos por falta de experiencia es una práctica que persiste en algunas empresas, debido a que buscan personas capaces de adaptarse rápidamente a las responsabilidades del puesto.
Sin embargo, aclara que este comportamiento no es generalizado, pues también existen organizaciones que valoran la preparación académica, la actitud y la disposición de los jóvenes para aprender.
"El problema está en que, en ocasiones, se les exige experiencia sin darles la oportunidad de adquirirla", sostiene la especialista, quien considera que las empresas deben abrir sus puertas a nuevos talentos y reconocer el potencial que pueden aportar.
A esta dificultad se suman los prejuicios que pueden influir en los procesos de selección. Entre ellos figuran las percepciones de que los candidatos jóvenes tienen poca madurez, compromiso o estabilidad laboral, o que permanecerán poco tiempo en una organización.
Martínez advierte que estas suposiciones no necesariamente corresponden con la realidad y plantea que los reclutadores deben concentrarse en las competencias, la responsabilidad y la disposición para aprender de cada postulante, sin permitir que la edad determine sus oportunidades.
Las habilidades que pueden marcar la diferencia
Ante la ausencia de experiencia laboral formal, las habilidades blandas adquieren especial importancia durante la evaluación de quienes buscan su primer empleo.
La responsabilidad, la comunicación, el trabajo en equipo, la iniciativa y la capacidad de adaptación pueden marcar una diferencia en los procesos de selección, explica Martínez.
Aunque los conocimientos técnicos siguen siendo necesarios, la especialista considera que la actitud y la disposición para aprender permiten identificar el potencial de desarrollo de un candidato dentro de una organización.
En ese sentido, las experiencias universitarias, los voluntariados, las actividades extracurriculares y los trabajos temporales también pueden contribuir a construir un perfil profesional más completo.
Estas actividades permiten demostrar habilidades como liderazgo, organización, responsabilidad y trabajo en equipo, aun cuando no se hayan desarrollado dentro de un empleo formal.
Los cursos cortos, talleres y conocimientos adquiridos de manera autodidacta también pueden fortalecer una candidatura, siempre que guarden relación con el puesto solicitado. Para presentarlos adecuadamente, se recomienda identificar la formación recibida, la institución que la impartió y la fecha de realización.
Un currículum que muestre el potencial
La elaboración del primer currículum representa otro desafío para quienes no cuentan con antecedentes laborales. Sin embargo, la ausencia de empleos formales no significa que el postulante carezca de capacidades o experiencias que pueda presentar ante un reclutador.
Martínez recomienda preparar un documento sencillo, organizado y preferiblemente de una sola página, en el que se destaquen la formación académica, los cursos realizados, las habilidades, los conocimientos tecnológicos y la participación en proyectos universitarios o voluntariados.
También aconseja incluir los datos de contacto, un breve perfil profesional y las competencias relacionadas con la posición a la que se aspira.
Errores frecuentes al elaborar el currículum
Entre los errores más comunes al preparar este documento por primera vez, la especialista identifica la inclusión de información innecesaria, los diseños demasiado cargados, las faltas ortográficas y la incorporación de habilidades que realmente no se dominan.
También señala como una práctica poco conveniente enviar el mismo currículum a todas las vacantes sin adaptarlo a los requisitos particulares de cada posición.
Para los jóvenes que llevan meses enviando solicitudes sin recibir respuestas, su recomendación es revisar la estrategia en lugar de continuar repitiendo el mismo procedimiento.
Adaptar el currículum a cada oferta, destacar las competencias relacionadas con el puesto, aprovechar las oportunidades de capacitación, prepararse para las entrevistas y mantener actualizado el perfil en las plataformas de empleo son algunas de las acciones que pueden mejorar sus posibilidades de contratación.
Un reto que también compromete a las empresas
La incorporación de los jóvenes al mercado laboral no depende exclusivamente de su preparación individual. También requiere que las empresas reconozcan el potencial de quienes comienzan su trayectoria y generen espacios para que puedan adquirir experiencia.
Mientras los aspirantes deben fortalecer sus competencias, aprovechar las experiencias académicas y presentar currículums ajustados a las vacantes, las organizaciones tienen el desafío de revisar sus criterios de selección para evitar que la falta de experiencia se convierta en una barrera de entrada al mundo laboral.
El desafío consiste en lograr que la preparación académica de los jóvenes encuentre oportunidades concretas en el mercado laboral. De lo contrario, para quienes buscan su primer empleo, la experiencia seguirá siendo una exigencia difícil de cumplir: una puerta que solo puede abrirse después de haber conseguido entrar.
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