Entre los anexos del proyecto de presupuesto de 2027 hay un informe que merece más atención que el articulado: el de gasto tributario. Según el Ministerio de Hacienda y Economía, el Estado dejará de recaudar el próximo año RD$ 458,630 millones por exenciones, tasas reducidas, deducciones e incentivos. Es el 4.78% del PIB.
Para dimensionarlo: esa cifra equivale a 1.4 veces el déficit fiscal de 2027 (RD$ 327,282 millones) y supera todo el presupuesto del Ministerio de Educación (RD$ 365,570 millones).
El dato cobra relevancia porque la presión tributaria baja, pese a que en junio se aprobó la Ley 30-26 con nuevas medidas de ingresos. Los ingresos del Gobierno Central pasarían de 15.9% del PIB en 2026 a 15.7% en 2027, uno de los niveles más bajos entre las economías de ingreso medio de la región.
Mientras tanto, el gasto tributario no deja de crecer. En 2021 se estimaba en RD$ 263,504 millones; en 2027 llegará a RD$ 458,630 millones, un aumento nominal de 74% en seis años.
El ITBIS concentra RD$ 249,806 millones, más de la mitad del total. Le siguen los impuestos al patrimonio (RD$ 80,869 millones), el impuesto sobre la renta (RD$ 61,370 millones) y los aranceles (RD$ 28,156 millones).
Es justo hacer una aclaración: no todo gasto tributario es un privilegio. Una parte importante corresponde a la exención del ITBIS a alimentos de la canasta básica, medicinas, educación y salud, que protege a los hogares de menores ingresos. Otra parte corresponde a regímenes como turismo y zonas francas, que han generado empleo e inversión durante décadas.
El problema es que no sabemos, con evidencia pública, cuánto empleo, inversión o exportación genera cada peso que se deja de cobrar en cada régimen. Hay incentivos que seguramente se pagan solos y otros que sobreviven por inercia. Sin evaluación, se protegen igual.
Hay que reconocer al Ministerio de Hacienda y Economía la calidad del informe. Medir el gasto tributario, publicarlo y actualizar su metodología es una práctica de buena gobernanza que no todos los países de la región cumplen. Pero un diagnóstico que no lleva a decisiones se queda en ejercicio académico.
Recomendaciones al Ministerio de Hacienda:
Primero, que el presupuesto de 2027 ordene una evaluación de costo y beneficio de los diez regímenes de incentivos de mayor costo fiscal, con resultados publicados antes del 30 de junio de 2027.
Segundo, que todo incentivo nuevo, y los existentes al momento de su renovación, tengan cláusula de caducidad. Un beneficio fiscal que funciona puede renovarse; uno que no, debe expirar sin necesidad de un debate traumático.
Tercero, fijar una meta de reducción del gasto tributario de medio punto del PIB en dos años, unos RD$ 48,000 millones, sin tocar la canasta básica, la salud ni la educación. Ese monto cerraría buena parte de la brecha del déficit sin crear un solo impuesto nuevo.
Cuarto, vincular los incentivos a resultados verificables: empleo formal creado, exportaciones, encadenamientos con la producción local. Quien cumple, conserva el beneficio; quien no, lo pierde.
Cada vez que se habla de reforma fiscal, la conversación termina en nuevos impuestos sobre los mismos contribuyentes de siempre. El informe de gasto tributario demuestra que existe otra ruta: revisar lo que no se cobra. Es políticamente más difícil, porque cada exención tiene defensores organizados, pero es más justa y más eficiente.
Con un déficit de 3.4% del PIB y los intereses absorbiendo 23 de cada 100 pesos de ingresos, el país no puede darse el lujo de mantener RD$ 458,630 millones en beneficios fiscales sin preguntarse cuáles valen la pena.
Tu Consultorio Financiero es una columna desarrollada por Jesús Geraldo Martínez sobre finanzas personales, para orientar a las personas con conocimientos básicos en finanzas y economía a mejorar su entendimiento. Para consultar con el autor puede escribir al correo abogadojesus@icloud.com, o en Instagram @Jesusgeraldomartinez.
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