La industria turística dominicana se encamina a "otro año histórico". El Banco Central proyecta que el sector generará más de US$ 12,500 millones en ingresos durante 2026, una cifra que confirma su peso en la estabilidad macroeconómica, el flujo de divisas y el fortalecimiento de la confianza en la economía nacional.
Las proyecciones llegan en un contexto de expansión sostenida. Entre enero y marzo de este año, República Dominicana recibió 3,710,374 visitantes, el mayor registro para un primer trimestre. De ellos, 2.6 millones fueron turistas y más de 1.1 millones correspondieron a cruceristas. Además, marzo superó por primera vez los 900,000 turistas llegados por vía aérea en un solo mes.
Para el Banco Central y la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), estos resultados reflejan la resiliencia de la industria frente a un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, aumento de los precios del petróleo y desaceleración económica en distintos mercados.
Turismo dominicano: más divisas, empleo e inversión para la economía
El impacto económico del turismo va mucho más allá de los hoteles y los aeropuertos. El Banco Central sostiene que el sector se ha convertido en un componente clave para la sostenibilidad financiera del país y uno de los principales soportes de la estabilidad cambiaria.
Los beneficios directos del auge turístico alcanzan a hoteles, restaurantes, operadores turísticos, aerolíneas, aeropuertos y empresas vinculadas al transporte y al entretenimiento. Sin embargo, el efecto también se extiende a suplidores de alimentos, productores agrícolas, empresas de servicios, comercios y actividades relacionadas con la construcción y el desarrollo inmobiliario, sectores que se benefician de la demanda generada por el flujo constante de visitantes.
El dinamismo de la actividad también se refleja en otros indicadores. Durante el primer cuatrimestre de 2026, el sector de hoteles, bares y restaurantes creció 5.9 %, ubicándose entre las actividades de mejor desempeño de la economía dominicana. Según el Banco Central, este comportamiento estuvo impulsado por el aumento en la llegada de visitantes y por las campañas de promoción turística desarrolladas en los principales mercados emisores.
Los beneficios directos del auge turístico alcanzan a hoteles, restaurantes, operadores turísticos, aerolíneas, aeropuertos y empresas vinculadas al transporte y al entretenimiento. Sin embargo, el efecto también se extiende a suplidores de alimentos, productores agrícolas, empresas de servicios y actividades relacionadas con la construcción y el desarrollo inmobiliario.
La pregunta pendiente: ¿el crecimiento llega a todos?
Aunque los hoteles, aerolíneas y operadores turísticos figuran entre los beneficiarios más visibles del crecimiento del sector, el debate económico se centra cada vez más en cómo se distribuyen esos beneficios. Especialistas han planteado la necesidad de fortalecer los vínculos entre el turismo y las pequeñas empresas locales para que una mayor proporción de los ingresos generados por la actividad llegue a emprendedores, proveedores nacionales y comunidades vinculadas a los destinos turísticos.
El turismo es uno de los principales generadores de divisas y empleo del país, pero especialistas y organismos internacionales han señalado que el verdadero impacto del sector depende de la fortaleza de los encadenamientos productivos locales.
Mientras más productos y servicios sean adquiridos a empresas nacionales, mayor será el efecto multiplicador sobre la economía. Por el contrario, cuando una parte importante de los insumos o beneficios se concentra en pocos actores, el impacto sobre el desarrollo local resulta más limitado.
La discusión cobra relevancia en momentos en que el turismo se consolida como uno de los principales "amortiguadores" frente a la incertidumbre internacional y la volatilidad de los mercados externos.
Infraestructura y tecnología: la clave para sostener el crecimiento turístico
El crecimiento proyectado tampoco está garantizado. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) ha advertido que mantener la competitividad requerirá mayores inversiones en infraestructura, innovación tecnológica, conectividad y gestión sostenible de los destinos.
Según el organismo, el turismo mundial continuará creciendo por encima de la economía global en 2026 y aportará alrededor de US$ 12 billones al PIB mundial, equivalente a casi el 10 % de la economía global. El WTTC también prevé que la actividad sostendrá 376 millones de empleos en todo el mundo.
En ese contexto, República Dominicana enfrenta el reto de mantener su liderazgo regional mediante inversiones que permitan mejorar la experiencia de los visitantes, fortalecer la conectividad aérea y garantizar la sostenibilidad de los principales destinos.
Más allá de los récords
Los US$ 12,500 millones proyectados para este año reflejan la fortaleza de una industria que se ha convertido en uno de los principales motores de la economía dominicana.
Sin embargo, el éxito del sector ya no se medirá únicamente por la cantidad de turistas que llegan al país o por el volumen de divisas que genera. La verdadera prueba será lograr que ese crecimiento se traduzca en más oportunidades para trabajadores, proveedores locales, pequeñas empresas y comunidades vinculadas a la actividad turística.
En otras palabras, el desafío para República Dominicana no es solo mantener el boom turístico, sino convertirlo en una fuente cada vez más amplia de desarrollo económico y bienestar.
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