La posible combinación se considera generalmente una convergencia industrial inevitable de los diversos intereses comerciales de Elon Musk, contando con la inteligencia artificial (IA) como el pegamento que lo mantiene todo unido. Pero si esa es la razón para reunir cohetes espaciales, vehículos eléctricos, robots humanoides y una red social bajo un mismo techo, casi cualquier conjunto de activos podría parecer parte de un conglomerado industrial de la nueva era.
Mientras tanto, en las compañías que en conjunto conforman el Muskiverso, siempre ha existido una fuerza predominante que impulsa la sinergia: aquello que más le importa a Musk en ese momento específico. No ha sido necesaria una fusión completa, por ejemplo, para que Tesla y SpaceX unan fuerzas en importantes proyectos estratégicos. Entre ellos se incluyen invertir en una planta de fabricación de chips o colaborar en la construcción de una plataforma empresarial de IA.
¿Serían más fáciles estas cosas si todas ocurrieran dentro de una sola entidad corporativa? Probablemente. Pero la estructura de propiedad no ha sido un impedimento hasta ahora. Más bien, hay otras consideraciones que son más importantes a la hora de determinar la probabilidad y el momento de cualquier unión, si nos guiamos por el historial de acuerdos de Musk.
La pregunta principal es qué disposición de los activos corporativos tiene más sentido financiero en términos de maximizar el precio de las acciones y facilitar la captación de capital. La adquisición de SolarCity por parte de Tesla y la de la antigua Twitter por parte de xAI fueron casos en los que Musk utilizó compañías más sólidas para comprar negocios en dificultades.
Mientras tanto, las necesidades de inversión de Tesla están aumentando, lo que ha llevado a que su flujo de efectivo libre sea negativo este año y ha agravado la presión financiera en todo el Muskiverso. La pregunta es: ¿preferiría Wall Street tener una sola empresa de Musk o dos?
En el período previo a la oferta pública inicial (OPI) de SpaceX, existía la preocupación de que las acciones de Tesla se verían afectadas, conforme los inversionistas vendían las acciones de una empresa de Musk para respaldar la otra. Pero el mercado ha demostrado un claro interés por ambas compañías. Las acciones de Tesla han bajado en lo que va del año, pero se mantienen a menos del 20 por ciento de su máximo histórico.
El negocio automotriz de Tesla ciertamente ha estado bajo presión, lo que quizás le dé a Musk una razón más sólida para integrarlo en SpaceX. Pero el vertiginoso precio de las acciones del fabricante de autos ahora refleja sus perspectivas como compañía de robótica, con un futuro ligado a los robotaxis y a la venta de robots humanoides.
La pregunta principal es si los inversionistas valorarían más los negocios de Musk si estuvieran dentro de una sola compañía en lugar de dos. Si la integración de Tesla en SpaceX se viera como una admisión de menores perspectivas para el negocio de los vehículos eléctricos, podría interpretarse como una señal de debilidad. Eso podría desencadenar una batalla entre dos poderosas fuerzas del mercado de valores: la prima que Wall Street otorga a los negocios controlados por Musk frente al descuento que tradicionalmente aplica a los conglomerados en expansión.
Mientras tanto, es probable que otra consideración juegue un papel importante en cualquier acuerdo: si este aumenta el poder y la flexibilidad personales de Musk. Desde esta perspectiva, integrar Tesla en SpaceX parece una decisión obvia.
Musk ha querido desde hace tiempo tener más control sobre el fabricante de vehículos eléctricos; recordemos que consideró convertir a Tesla en una empresa privada. Si la incorporara a SpaceX, tendría la mejor alternativa posible.
Un acuerdo de este tipo podría encontrar oposición. Tras trasladar el registro corporativo de Tesla a Texas, Musk tiene más libertad de acción, pero aun así necesitaría el apoyo de los accionistas.
Musk estaría de ambos lados en cualquier transacción, pero con una participación económica de alrededor del 40 por ciento en SpaceX, lo cual es el doble de su participación en Tesla, parecería tener un claro incentivo para favorecer a una de las partes sobre la otra. Si las acciones de SpaceX mantienen la racha que han tenido desde su salida a bolsa, lo que aumentaría su valor como moneda de cambio en una adquisición, eso también podría animarlo a actuar más temprano que tarde. Muchos inversionistas ya parecen haber aceptado la idea de una unión gigantesca. Todo dependerá del momento y de la prima de Tesla.
Richard Waters. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.
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