El régimen de importación de arroz establecido por la República Dominicana volvió al centro de la discusión comercial con Estados Unidos, luego de que las autoridades estadounidenses plantearan la derogación del Decreto 693-24, una disposición emitida en 2024 para establecer las condiciones arancelarias aplicables al cereal.
Más allá de la solicitud estadounidense, el punto central de la discusión es cómo funciona el esquema establecido por el decreto y qué implicaciones tendría modificarlo para el mercado dominicano.
El Decreto 693-24 fue firmado por el presidente Luis Abinader en 2024 y entró en vigor el 1 de enero de 2025, fecha en la que concluyó el período de reducción gradual de los aranceles contemplado para el arroz en el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA).
La disposición establece un régimen arancelario para las importaciones de arroz clasificadas en las partidas 1006.10.00, correspondiente a arroz con cáscara; 1006.20.00, arroz descascarillado; 1006.30.00, arroz semiblanqueado o blanqueado, y 1006.40.00, arroz partido.
¿Qué establece el decreto?
El Decreto 693-24 establece un arancel de 20 % ad valorem para las importaciones de arroz que ingresen dentro del contingente arancelario general establecido por República Dominicana ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Cuando ese contingente general es superado, el arancel establecido es de 99 % ad valorem.
Sin embargo, el decreto contempla de manera específica el tratamiento para el arroz originario de Estados Unidos.
El artículo 2 establece una cuota de 23,300 toneladas métricas de arroz procedente de Estados Unidos que pueden ingresar al país con arancel cero.
Es decir, esas 23,300 toneladas métricas tienen un tratamiento distinto al arancel general de 20 %: ingresan libres de arancel.
Una vez agotada esa cuota específica para Estados Unidos, las importaciones adicionales de arroz estadounidense quedan sujetas al arancel de 99 % bajo el régimen de Nación Más Favorecida (NMF).
¿Por qué se estableció este régimen?
El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) presentó el decreto como una medida destinada a preservar las condiciones para la producción nacional de arroz ante la apertura prevista por el DR-CAFTA.
El arroz es considerado un producto de importancia para la economía rural dominicana, por su incidencia en las zonas productoras y en las actividades vinculadas a su cultivo y comercialización.
La disposición fue adoptada antes de que concluyera el período de desgravación contemplado en el DR-CAFTA para este producto, con el objetivo de establecer un régimen arancelario para las importaciones una vez terminara ese proceso.
¿Por qué Estados Unidos cuestiona el decreto?
La posición estadounidense es que el Decreto 693-24 no es compatible con los compromisos de acceso a mercados asumidos por República Dominicana bajo el DR-CAFTA.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) comunicó que considera importante la derogación del decreto para garantizar el acceso del arroz estadounidense al mercado dominicano conforme a las obligaciones establecidas en el acuerdo comercial.
El planteamiento fue presentado durante una reunión bilateral en la que también se abordaron las relaciones comerciales entre ambos países.
El tema arancelario ocurre, además, en un contexto en el que Estados Unidos mantiene un arancel de 12.5 % para las exportaciones dominicanas y ambos gobiernos han iniciado conversaciones comerciales.
El ministro de Relaciones Exteriores, Víctor Bisonó, informó sobre el inicio de un diálogo comercial bilateral en el que el tema arancelario forma parte de las conversaciones.
¿Qué está en juego para el sector arrocero?
Para los productores dominicanos, la discusión no se limita al porcentaje del arancel. El punto central es qué ocurriría con la producción nacional si se modifica el régimen que actualmente limita la entrada de arroz fuera de las cuotas establecidas.
La Unión Arrocera Dominicana ha advertido que un desmantelamiento del esquema arancelario podría afectar la producción nacional y las provincias donde se concentra esta actividad.
El sector sostiene que una mayor entrada de arroz importado podría presionar los precios y afectar la capacidad de los productores locales para colocar su cosecha en el mercado.
Compartir esta nota
