República Dominicana ha logrado uno de los desempeños económicos más dinámicos de América Latina en las últimas décadas, pero ahora enfrenta el desafío de elevar su productividad y diversificar su estructura productiva para evitar quedar atrapada en el nivel de ingresos medios altos, advirtió el economista chileno Andrés Velasco.
Durante una conferencia en el marco del Foro Meta RD 2036, el exministro de Hacienda de Chile destacó que, desde el año 2000, solo Panamá ha registrado un crecimiento superior al de República Dominicana entre los países de la región que comparó.
“Ahora este país le ha ido muy bien. Pero el éxito no es sinónimo de la complacencia. No hay que ponerse muy cómodo”, afirmó Velasco.
El economista sostuvo que, aunque República Dominicana ha avanzado de manera importante, todavía mantiene una brecha significativa frente a las economías de mayores ingresos.
Velasco recordó que el Banco Mundial clasifica actualmente a República Dominicana como un país de ingresos medios altos y advirtió que se encuentra precisamente en el rango en el que muchos países se quedan estancados.
El riesgo de quedarse en los ingresos medios
El economista explicó que, a medida que los países se vuelven más ricos, normalmente sus tasas de crecimiento disminuyen. El desafío consiste en evitar que esa desaceleración ocurra demasiado pronto.
“La trampa de los ingresos medios es quedarse en los ingresos medios. No queremos quedarnos en los ingresos medios. Queremos alcanzar a los que van por allá adelante”, sostuvo.
Según Velasco, de los 108 países que actualmente el Banco Mundial clasifica como economías de ingresos medios, solo 34 han logrado hacer la transición hacia ingresos altos desde 1990.
Entre los países que han conseguido ese avance citó a Panamá, Uruguay y Chile, aunque destacó que son pocos y, además, en su mayoría pequeños.
Velasco aclaró que esto no significa que República Dominicana esté condenada a quedar atrapada en ese nivel de ingresos. Por el contrario, sostuvo que el país tiene “todo el potencial posible y disponible” para dar el salto, aunque advirtió que el riesgo existe y que lograrlo requiere esfuerzo.
Productividad, el principal reto
Velasco identificó la productividad como uno de los principales desafíos para sostener el crecimiento.
Explicó que la productividad varía considerablemente entre países, incluso cuando se compara a trabajadores con similares niveles de preparación utilizando máquinas con capacidades técnicas equivalentes.
Tomando la productividad de Estados Unidos como referencia de 100, señaló que Chile alcanza 87, España 85, Uruguay 77, Panamá 74 y República Dominicana 58.
“Una de las grandes paradojas de la economía, uno de los asuntos que los economistas tratamos de explicar es que yo agarro un trabajador, agarro una máquina y los pongo en Panamá o en República Dominicana o en Brasil o en Santiago de Chile y producen lo mismo. No es así”, explicó.
Velasco sostuvo que la productividad es fundamental porque sus aumentos se traducen primero en mayor producción y posteriormente en mayor poder de compra y calidad de vida.
Diversificar las exportaciones
El economista planteó que aumentar la productividad no consiste únicamente en hacer cada vez mejor lo que el país ya produce, sino también en trasladar recursos hacia sectores nuevos donde la productividad pueda seguir creciendo.
Para ello, consideró clave la adopción y adaptación de nuevas tecnologías.
“Para que eso no ocurra la clave es la adopción y adaptación de nuevas tecnologías”, afirmó, al explicar que los países de la región no necesariamente tienen que crear tecnologías de frontera, sino aprovechar y adaptar las que ya existen.
Velasco también destacó la necesidad de sofisticar y diversificar la matriz productiva y las exportaciones.
Citó como ejemplos a China, Singapur, Taiwán e Irlanda, países que, según explicó, han cambiado de manera radical lo que producen y exportan a lo largo de las décadas. “Los países ricos se diversifican”, sostuvo.
A su juicio, este proceso requiere que el sector privado y el sector público colaboren para identificar actividades que el país todavía no produce, pero que podría desarrollar con éxito.
Competencia para impulsar la innovación
Otro de los elementos que Velasco consideró fundamentales es la competencia.
Advirtió que las empresas necesitan incentivos para innovar, pero que cuando las compañías grandes se vuelven demasiado dominantes pueden reducir la presión competitiva y, con ello, los incentivos para mejorar.
Por eso defendió las políticas de libre competencia y antimonopolios como instrumentos fundamentales para estimular la innovación.
“Las políticas de libre competencia, las políticas antimonopolios, las políticas de mercado horizontal son absolutamente clave”, afirmó.
Velasco explicó que la competencia debe permitir que nuevas empresas puedan crecer y desafiar a las compañías establecidas, sin que estas últimas puedan impedir su entrada o expansión.
También cuestionó la idea de que toda política dirigida a las pequeñas empresas sea necesariamente positiva. Señaló que el desafío está en conseguir que las empresas pequeñas puedan crecer y convertirse en medianas y grandes.
“Las pequeñas son maravillosas cuando dejan de ser pequeñas”, sostuvo.
Advirtió que los incentivos vinculados exclusivamente a que una empresa se mantenga por debajo de determinado número de empleados pueden terminar desalentando su crecimiento.
“Si yo tengo un beneficio que solamente me llega a mí cuando tengo menos de 20 trabajadores, ¿Qué vamos a encontrar? El país va a estar lleno de empresas de 19 trabajadores”, ejemplificó.
Para Velasco, una economía más productiva necesita facilitar que las empresas crezcan, incorporen tecnología, innoven y trasladen trabajadores y recursos hacia actividades con mayor potencial.
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