Tanto Estados Unidos como la República Dominicana cerraron 2025 con un crecimiento económico inferior a las expectativas iniciales. Más allá de los factores macroeconómicos tradicionales, los datos sugieren que una de las principales limitaciones ha sido la debilidad de la demanda agregada derivada de desequilibrios en la distribución del ingreso y en la capacidad real de consumo. Estas tensiones ayudan a explicar por qué el crecimiento no se tradujo en una expansión económica más sólida y ampliamente compartida.

Una recuperación desigual en Estados Unidos

Durante 2025 la economía estadounidense ha mostrado un patrón cada vez más claro de divergencia entre distintos grupos de ingresos, fenómeno conocido como economía en forma de “K”. Mientras una parte de la población ha visto crecer su capacidad de gasto y su patrimonio, otros segmentos enfrentan estancamiento e incluso pérdida de poder adquisitivo.

Aunque el consumo en Estados Unidos alcanza máximos históricos, casi la mitad del gasto total proviene de apenas el 10% de los hogares con mayores ingresos, mientras que el 60% de la población con menores ingresos apenas concentra alrededor de un tercio del consumo total, una característica clásica de una economía en forma de “K”.

Esta dinámica se reflejó con claridad en el cuarto trimestre de 2025. Durante la temporada navideña, las ventas online alcanzaron niveles históricos, superando los 257 mil millones de dólares entre noviembre y diciembre. Al mismo tiempo, el comercio físico continuó representando la mayor parte del gasto total, con ventas presenciales estimadas en torno a los 740 mil millones de dólares durante el mismo periodo.

El papel de Buy Now, Pay Later

Una parte relevante de este consumo estuvo apoyada por el crecimiento de Buy Now, Pay Later (BNPL), un sistema de pago que permite comprar hoy y pagar en varias cuotas a corto plazo, generalmente sin intereses y sin recurrir a una tarjeta de crédito tradicional. Durante la temporada navideña, aproximadamente 20 mil millones de dólares en compras se financiaron mediante este mecanismo, mayoritariamente en comercio electrónico.

El auge del BNPL refleja tanto innovación financiera como fragilidad económica. Para algunos consumidores facilita el acceso a bienes, pero para otros puede convertirse en una fuente de endeudamiento acumulado si no existen controles adecuados. La experiencia internacional muestra que la ausencia de verificaciones crediticias para montos pequeños puede derivar en problemas de deuda, especialmente entre jóvenes y hogares con ingresos inestables.

Distribución del ingreso en la República Dominicana

En la República Dominicana no se utiliza formalmente el concepto de economía en forma de “K”, pero la distribución del ingreso revela una dinámica similar. El 10% más rico de la población concentra cerca del 30 % del ingreso total, mientras que la mitad inferior de los hogares debe repartirse poco más de una cuarta parte del ingreso nacional. Esta concentración limita la capacidad de consumo de amplios segmentos de la población.

Conclusión

La experiencia reciente deja varias lecciones claras. En primer lugar, el crecimiento económico sostenido requiere una base de consumo más amplia y equilibrada, no dependiente únicamente de los segmentos de mayores ingresos. En segundo lugar, la expansión de mecanismos de crédito flexible como BNPL debe ir acompañada de educación financiera y marcos regulatorios que protejan al consumidor. Finalmente, contar con mejores datos sobre distribución del ingreso y del consumo es clave para diseñar políticas públicas más efectivas.

Tanto en Estados Unidos como en la República Dominicana, los datos muestran que el crecimiento puede coexistir con profundas asimetrías en ingresos y consumo. Reconocer estas desigualdades no implica frenar la innovación ni el dinamismo económico, sino crear las condiciones para que el crecimiento sea más resiliente, inclusivo y sostenible en el tiempo.

Armand Toonen

Director Ejecutivo del Holland House Caribbean. Consejero Independiente

Armand Toonen, PDEng MSc CPIM MBA, es actualmente Director Ejecutivo del Holland House Caribbean, Consejero Independiente e inversionista. Armand tiene treinta años de experiencia en multinacionales de clase mundial que operan en servicios financieros, telecomunicaciones y alta tecnología en Europa, América y Asia. En la Republica Dominicana trabajo como Vicepresidente en Orange, AGL, Banco Santa Cruz y Altice. Historial comprobado como CEO, CCO, CMO, COO, CSO y consultor. Experiencia en “growth hacking” mediante redefinición de estrategias, transformación (digital), fusiones y adquisiciones y creación de equipos de alto rendimiento. Armand tiene un doctorado y varias maestrías en administración de empresas, ingeniería industrial y logística. Se preparó entre otros en Harvard Business School y Hemingway para el rol de consejero. Ex miembro del Programa de Liderazgo Global de Vodafone.

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