El reciente terremoto registrado en Venezuela reavivó el debate sobre la capacidad de respuesta de los países ante eventos sísmicos de gran magnitud. En el caso de República Dominicana, el director del Centro Nacional de Sismología, Ramón Delanoy, aseguró que, aunque el país ha registrado avances en materia de prevención y respuesta, no está preparado para enfrentar un terremoto de gran escala.
"República Dominicana no está preparada, igual que ningún país. Ningún país está preparado para un sismo de gran magnitud, ya que los daños serían muy cuantiosos y no existen las instituciones suficientes para atender una emergencia de esa magnitud", afirmó.
Explicó que precisamente por esa razón, cuando ocurre un desastre de gran impacto, es habitual que otros países envíen ayuda humanitaria y equipos especializados para apoyar las labores de rescate y recuperación.
¿Ha mejorado República Dominicana su capacidad de respuesta ante un terremoto?
Pese a esa realidad, Delanoy destacó que el país ha fortalecido sus mecanismos de coordinación para atender emergencias.
Indicó que instituciones como el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y la Defensa Civil cuentan con protocolos para coordinar la asistencia a la población en caso de un desastre.
No obstante, advirtió que la capacidad de respuesta sería insuficiente si un terremoto provocara el colapso simultáneo de múltiples edificaciones.
"Se podría atender inicialmente uno o dos edificios derrumbados, pero los demás tendrían que esperar", señaló.
Construcciones sismorresistentes: ¿Qué tan seguras son las edificaciones?
El director del Centro Nacional de Sismología explicó que en los últimos años el país ha mejorado las normas de construcción y actualmente existen edificaciones diseñadas bajo criterios sismorresistentes.
Según indicó, muchas obras recientes cumplen con los reglamentos técnicos establecidos por las autoridades competentes, lo que incrementa su capacidad para soportar movimientos telúricos de gran intensidad.
Sin embargo, advirtió que persiste un importante desafío con las edificaciones antiguas.
"Hay muchas construcciones, especialmente viejas, incluyendo escuelas, que fueron levantadas con otros criterios de diseño y no fueron construidas para resistir un terremoto de una magnitud similar al ocurrido en Venezuela", explicó.
Santo Domingo y Santiago figuran entre las zonas más vulnerables
Delanoy señaló que la vulnerabilidad ante un terremoto depende principalmente de la concentración de población y de la calidad de las construcciones.
En ese sentido, indicó que Santo Domingo y Santiago representan las áreas de mayor riesgo debido a su alta densidad poblacional y al crecimiento de sectores donde muchas edificaciones fueron levantadas sin cumplir adecuadamente los reglamentos de construcción.
Explicó que en las periferias urbanas existen numerosas viviendas construidas de manera informal, sin supervisión técnica y sin los requisitos estructurales necesarios para soportar un sismo de gran magnitud.
La preparación ciudadana sigue siendo un reto
Delanoy insistió en que, aunque el país ha fortalecido su capacidad institucional y las normas de construcción, la preparación frente a un terremoto continúa siendo un desafío que involucra tanto a las autoridades como a la población.
A su juicio, reducir el impacto de un evento sísmico depende no solo de contar con organismos de respuesta, sino también de construir edificaciones seguras, fortalecer la planificación urbana y fomentar una cultura de prevención que permita disminuir los riesgos cuando ocurra un terremoto de gran magnitud.
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