El clima fue el gran condicionante en Denver este lunes 4 de mayo. Los Colorado Rockies adelantaron el inicio de su juego en casa contra los New York Mets ante el pronóstico de lluvia y frío para la tarde-noche.
El resultado le sonrió a Nueva York: los Mets, con el peor récord de las Grandes Ligas (12-22), se impusieron 4-0 a los Rockies (14-21), que acumulan cinco derrotas en sus últimos seis enfrentamientos contra este rival.
Juan Soto, la figura que los Mets necesitaban
En un equipo que arrancó la temporada con la segunda ofensiva más pobre de las Grandes Ligas —solo 118 carreras anotadas, por encima únicamente de los Giants— Juan Soto fue el punto luminoso en el triunfo sobre los Rockies.
El dominicano de 27 años llegó a Denver en plena recuperación de forma. Había perdido 18 días por una lesión en la pantorrilla y, al regresar, enfrentó además molestias en el antebrazo que lo limitaron a la posición de bateador designado.
Sin embargo, desde su vuelta al lineup, Soto fue encendiendo motores: jonrones en partidos consecutivos ante los Nacionales —incluyendo un disparo de dos carreras el 29 de abril y un cuadrangular solitario el 30— y una línea ofensiva de .327 de promedio, .967 de OPS y 3 jonrones en la temporada.
Ante los Rockies, Soto fue el bate más temido de la alineación visitante. Su presencia en el plato condicionó cada decisión del cuerpo técnico de Colorado y fue determinante en la construcción del marcador final de 4-0.
Aunque no logró conectar imparables en sus turnos oficiales, su paciencia en el plato y capacidad para circular las almohadillas fueron claves en el marcador.
El zurdo demostró que, cuando está sano y en ritmo, sigue siendo uno de los mejores bateadores del béisbol, capaz de cargar con un equipo que todavía busca su mejor versión colectiva.
"Sería una locura decir que no sabes la situación como jugador. Sabemos que no hemos jugado bien", reconoció el lanzador Clay Holmes días atrás, en una declaración que resume el estado de ánimo del club. Soto, en cambio, parece ser la excepción a esa regla.
La estrategia de Mendoza funcionó
El manager de los Mets, Carlos Mendoza, apostó por utilizar un abridor de apertura (opener) —Huascar Brazobán— seguido por el zurdo David Peterson para navegar el primer partido de la serie.
Peterson, que no había completado cuatro entradas en cada uno de sus últimos tres arranques, jugaba de local en cierta forma: Colorado es su ciudad natal.
Del otro lado, el japonés Tomoyuki Sugano salió al montículo por los Rockies con un récord de 3-1 y una efectividad de 2.84 en la temporada. Pese a sus números, Sugano arrastra una tasa de bateo en su contra del 44.6% y una efectividad esperada (xERA) de 5.54, lo que lo hace vulnerable, especialmente en un estadio de alta altitud como Coors Field.
El clima, el verdadero rival de la serie
El tiempo en Denver no da tregua. El pronóstico para los días martes y miércoles presenta alta probabilidad de lluvia, lo que pone en riesgo la continuidad de la serie de tres juegos.
El segundo juego está programado para este martes 5 de mayo a las 8:40 p.m. ET, también en Coors Field, y ya figura con posibilidad de ajustes de horario.
Lo que viene: Peralta, Scott y Quintana
De completarse la serie sin interrupciones, el miércoles se espera que Freddy Peralta tome el montículo por Nueva York frente a Michael Lorenzen por Colorado.
El jueves, Christian Scott arrancaría por los Mets ante José Quintana, quien viene de una sólida actuación: apenas una carrera permitida en su última salida contra los Bravos el 1° de mayo.
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