Los ejecutivos del sector afirman que los aficionados se están viendo disuadidos por los elevados precios de las entradas para los partidos, los temores inflacionarios y el sentimiento antiamericano.
Los hoteles de EE. UU. están recortando las tarifas de sus habitaciones durante la Copa del Mundo de fútbol de este verano, mientras los ejecutivos advierten que los precios de las entradas, los temores sobre la inflación y el sentimiento antiamericano están llevando a los aficionados al fútbol a reducir sus planes de viaje.
Las tarifas de las habitaciones para los días de partido en las ciudades anfitrionas —incluyendo Atlanta, Dallas, Miami, Filadelfia y San Francisco— han caído cerca de un tercio respecto a su máximo alcanzado a principios de este año, según la empresa de seguimiento de datos Lighthouse Intelligence. Esto señala que la demanda es inferior a la prevista.
"Estoy viendo a mucha gente empezar a entrar en pánico y bajar sus tarifas de habitaciones", comentó Scott Yesner, fundador de Bespoke Stay, una empresa con sede en Filadelfia dedicada a la gestión de alquileres a corto plazo y hoteles boutique.
Muchos actores del sector esperaban que la Copa del Mundo de 2026 —evento que EE. UU. organiza conjuntamente con Canadá y México— ayudaría a revertir la caída en los viajes hacia el país registrada el año pasado, cuando los ingresos por habitación disponible disminuyeron por primera vez desde el punto álgido de la pandemia de covid-19.
La 'cornucopia' que prometía la FIFA
Gianni Infantino, presidente de la FIFA (el organismo rector del fútbol mundial), comunicó a las ciudades anfitrionas en 2024 que debían esperar "cientos de miles" de visitantes, una cifra que incluiría no solo a los "pocos afortunados" que tienen entradas para los partidos, sino también a "muchos, muchos más que vendrán simplemente para formar parte de algo especial".
Sin embargo, Vijay Dandapani, presidente de la Asociación de Hoteles de la Ciudad de Nueva York, afirmó que podía "decir categóricamente que, hasta el momento, no hemos observado ningún repunte significativo. Es posible que la demanda aumente algo más, pero, sin duda, no se convertirá en la 'cornucopia' que prometía la FIFA".
La propia FIFA ha cancelado miles de bloques de habitaciones de hotel que tenía contratados para su personal técnico y para los equipos participantes. Si bien ya se preveía que la organización realizaría un exceso de reservas inicial, las cancelaciones han superado las expectativas de los hoteleros, dejándolos con "muchas más habitaciones por vender para el período de fechas entre los partidos", señaló Jan Freitag, analista de la empresa de datos del sector hotelero CoStar.
Lior Sekler, director comercial del operador hotelero HRI Hospitality, afirmó que las previsiones de que la Copa del Mundo "sería una gran atracción" —tanto dentro de las ciudades anfitrionas como en las regiones circundantes que esperaban una afluencia de aficionados que prolongaran sus vacaciones— "simplemente no se están materializando".
Atribuyó el enfriamiento de la demanda internacional a la insatisfacción con la administración de Donald Trump y sus políticas de visados e inmigración, así como a la inestabilidad provocada por la guerra en Irán. "Obviamente, el deseo de la gente de venir a EE. UU. en este momento ha disminuido".
Aran Ryan, director de estudios sectoriales en Tourism Economics, señaló que el grupo de investigación todavía espera un "impulso adicional; pero muchos están preocupados por los precios de las entradas, por los cruces fronterizos y por el sentimiento antiestadounidense. Es una situación que se ha visto agravada por la guerra en Irán".
La firma prevé ahora que el número de visitantes internacionales en EE. UU. aumentará un 3,4 por ciento este año, una cifra inferior a la estimación del 3,9 por ciento realizada en diciembre.
Rosanna Maietta, presidenta de la Asociación Americana de Hoteles y Alojamientos (AHLA, por sus siglas en inglés), declaró que la venta actual de más de 2 millones de entradas para el Mundial no se ha "traducido en el nivel de reservas hoteleras que suele asociarse con un evento de esta magnitud".
Según Dandapani, los precios inusualmente elevados de las entradas para los partidos y los renovados temores inflacionarios derivados de la guerra en el Medio Oriente también han llevado a algunos viajeros a recortar sus gastos. Asimismo, se prevé ahora que las tarifas aéreas aumenten debido al repunte en los precios del combustible.
Football Supporters Europe, un grupo de aficionados, ha estimado que un fanático necesitaría gastar al menos US$6.900 en entradas para seguir a su equipo desde el partido inaugural hasta la final de la Copa del Mundo de 2026, lo que supone casi cinco veces el costo del último torneo celebrado en Catar.
Al menos para los europeos, estos costos más elevados y las nuevas presiones inflacionarias podrían constituir un incentivo suficiente para posponer el viaje hasta 2030, año en que el torneo se celebrará en España, Portugal y Marruecos, según Freitag, de CoStar.
(Stephanie Stacey. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web).
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