"Solsticio de Encarnación" es la más reciente novela del escritor dominicano Marcelo (Freddy) Genao. Solsticio de Encarnación fue impresa y encuadernada en Editora Búho, S.R.L. (2026), Santo Domingo, República Dominicana.
La obra consta de 224 páginas.La diagramación y la corrección estuvieron a cargo del poeta y pintor Eladio de los Santos (delossantoseladio@gmail.com). La ilustración de la cubierta es de la autoría del pintor dominicano Marcos Jorge.
Aunque esta obra carece de un índice temático que le sirva de orientación a sus lectores, es de rigor ético decir que, en su estructuración temática, esta tercera novela de Marcelo (Freddy) Genao está compuesta por veintitrés (23) capítulos.
Fijar la mirada en esta novela es aproximar los oídos a un discurso que, convertido en un decir, o en un contarnos hechos que, al ser narrados, percibimos el fluir de alguien que nos va diciendo cada episodio de su vida.
Es como si se tratase de una autobiografía narrada desde la postura de un narrador omnisciente, conocedor de todas las instancias que acontecen en cada escena, en el presente inmediato y hasta de hechos que todavía se perfilan en tiempos futuros.
He aquí la autonarración de un sujeto protagónico que parte de la orfandad de un infante que, forjado en la esperanza de una vida mejor, se dispone a iniciar su nueva vida.
Hay aquí un ambiente de angustia y melancolía que, desde una narración en tiempo pasado, proyecta ante sus lectores el afán de continuar la ruta del existir, por encima de las caídas, levantándose por encima de cada abismo o muralla, apegado a la esperanza.
A través de uno de los personajes centrales de esta novela, “Manuel”, una trama de frustrado idilio se encadena en el contexto, a la sombra pecaminosa y cómplice de “Encarnación Peralta”, haciendo de la melancolía el refugio inmediato de los resentimientos de aquellos sujetos actuantes.
En esta novela se abre una búsqueda sobre los escondrijos de la psicología del Ser. Aquí, la base del poder cognitivo del sujeto queda expuesta a estudio desde la mirada inquisidora de la terapeuta (Encarnación Peralta), colocando la narración en un perfil de profundas tonalidades expresivas de matices humanos.
Se trata de una extensa narración donde lo mental es parte de los episodios que transcurren en este narrar, otorgando a esta novela matices psicológicos que, en todo el proceso de participación de los personajes, aparecen no como adornos del decir, sino como núcleos discursivos en el entramado novelero o novelesco que aquí fluye.
El melancólico panorama del vivir cotidiano de la sociedad de estos pueblos del llamado tercer mundo confluye aquí, desde la referencia al ambiente de nuestros partidos políticos y sus falsos dirigentes.
La influencia partidista y la demagogia exhibida por nuestros dirigentes políticos se exponen aquí como parte del contexto vivencial de nuestros pueblos. Eso nos sitúa ante una narrativa que se apoya en hechos propios de la realidad tangible, por lo que realidad y fantasía confluyen aquí desde una misma dimensión expresiva.(…)«El caos y el dolor entre amigos y familiares de las víctimas son indescriptibles».(Ver pág. 55, obra citada)Las creencias religiosas son también parte del proceder de los sujetos actuantes. Y es que la vida de nuestra sociedad es la imagen que se refracta en todo el contexto dramático de esta narrativa.
El Yo de la individualidad versus el Yo del colectivo confluyen aquí, trascendiendo las limitaciones humanas, para constituirse en un recurso de interacción entre los personajes que aquí interactúan, como parte activa en la dramática realidad que se expone.La psiquis y la personalidad se refractan en un mismo espejo, en los intercambios dialógicos que aquí aparecen, como ejes de aquel ambiente conflictuoso que en la obra se proyecta.
Las frustraciones del sujeto, en una sociedad guiada por los reflejos de la riqueza material, van marcando las acciones de los personajes, situándolos como entes de apego a la materia por encima de lo espiritual.
La ambición del Ser, más allá del sentido de lo humano, se sobrepone en ocasiones, fijando una lección en el convivir o en el existir de los humanos.La otra cara de los demonios terrenales que sacuden el poder y sepultan la grandeza de lo espiritual es también aquí un recurso que trasluce, dejando en el lector una enseñanza profunda sobre el existir en este mundo.
Esta es una novela fundamentada en los vacíos del ser, con miras a superarlos, por un mundo de gente más humana y solidaria.
En esta novela, el autor revela parte de su vida, asumiendo su tránsito por estos linderos simbólicos y ficcionales, desde la lengua, haciendo, desde el texto, una autoconfesión sobre su vivir.Una observación final. La ausencia de ilustraciones en una extensa novela como esta, aunque conlleva a elevar el precio de la edición, puede contribuir a que los lectores visualicen y armonicen mejor el proceso de lectura y recreación de la obra.
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