La sala se oscureció y Silvio Rodríguez apareció. No el trovador de los estadios ni el símbolo político que divide a América Latina: el hombre. El que desayuna, el que mira por la ventana, el que ríe sin saber que lo están fotografiando. Daniel Mordzinski llevó esas imágenes al Centro Cultural de España en la primera jornada del Festival Internacional de Literatura Mar de Palabras, y el público del Distrito Nacional las recibió en silencio, como se recibe algo que no se esperaba encontrar.

"El fotógrafo de los escritores" y su década junto al trovador

Mordzinski no llegó a Santo Domingo con un libro de arte bajo el brazo. Llegó con una historia de acceso. El fotógrafo argentino, conocido internacionalmente como "el fotógrafo de los escritores" por sus retratos de García Márquez, Vargas Llosa, Borges y decenas de figuras de las letras en español, pasó más de una década siguiendo a Silvio Rodríguez con una cámara. El resultado es Silvio Rodríguez: Diario de un trovador, publicado por Planeta, con más de 140 imágenes que documentan giras, conciertos en Cuba, encuentros con creadores y escenas de la vida doméstica del autor de Ojalá y La maza.

Lo que presentó en el CCE no fue una muestra convencional. Fue una proyección narrada: las imágenes avanzaban mientras Mordzinski explicaba el contexto de cada toma, el momento de confianza que hizo posible esa foto, lo que ocurrió justo antes y justo después del disparo. Esa capa de relato convirtió la actividad en algo más cercano a una conversación que a una exhibición.

José Antonio Rodríguez y Jochy Herrera acompañaron la sesión y pusieron en palabras lo que las imágenes sugerían: que la cultura no es decoración, que espacios como este festival son los que permiten que una sociedad procese lo que vive. "En medio de los desafíos sociales actuales, es necesario que las personas se acerquen a este tipo de actividades para fortalecer su sensibilidad", dijo Herrera. Rodríguez fue más directo: más que las palabras, son las acciones las que construyen futuro. Y una proyección como esta, en el primer día de un festival literario que acaba de abrir sus puertas, es una acción.

Una ciudad que recibe 65 voces iberoamericanas

La actividad de Mordzinski fue solo una de las que marcaron el arranque de la segunda edición de Mar de Palabras, que este jueves 19 de junio dio inicio a tres días de conversatorios, talleres y tertulias que se extienden hasta el domingo 21. La programación —31 conversatorios, dos tertulias, dos talleres— se despliega en una ruta que conecta el Hotel Kimpton Las Mercedes como sede principal con la UNIBE, la UNAPEC, el Centro Cultural de España, el Centro Cultural Banreservas y el Centro Cultural Indotel.

Los nombres que circulan por esa ruta en estos días son de peso: Jorge Volpi, Claudia Piñeiro, Laura Restrepo, Piedad Bonnett, Andrés Neuman, Manuel Vilas, Dolores Reyes, Carlos Granés, Alma Delia Murillo. Más de 65 escritores, periodistas, cineastas y pensadores de 14 países —Colombia, México, Argentina, España, Guatemala, Cuba, Haití, Puerto Rico, entre otros— se suman a cerca de 30 creadores dominicanos para completar una programación que no tiene antecedentes en el Caribe.

La primera edición fue considerada un éxito. Esta segunda llega con más voces, más sedes y una red de alianzas que incluye un convenio con el Instituto 512 para fomentar la cultura lectora en escuelas públicas y privadas. Minerva del Risco, directora del festival, lo dijo sin rodeos: la apuesta es convertir a Santo Domingo en hub del pensamiento iberoamericano.

Lo que Mordzinski dejó en el aire

Al final de la proyección, alguien en la sala preguntó cómo se logra ese nivel de acceso a un artista tan resguardado como Silvio Rodríguez. Mordzinski respondió con una sola palabra: tiempo. No hay técnica que reemplace la confianza acumulada en años. No hay encuadre que sustituya al vínculo humano.

Es una lección que va más allá de la fotografía. En un festival que debate sobre inteligencia artificial y creación literaria, sobre derechos humanos y memoria, sobre el oficio de escribir en un mundo que produce contenido a velocidad industrial, la respuesta de Mordzinski sonó como una advertencia: lo que tarda en construirse es lo que dura.

La sala volvió a iluminarse. Afuera, la Ciudad Colonial seguía siendo, por estos tres días, el lugar donde el Caribe tiene una cita.

Ronny Francisco Cruz

Fotoperiodista

Fotógrafo profesional y fotoperiodista especializado en fotografía documental y narrativa visual. Actor y maestro de teatro. Interesado en contar historias humanas a través de la imagen.

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