Ya era una necesidad posar los ojos sobre la producción estético-literaria de esa poeta que ha trillado caminos ciertos e inciertos sobre los angostos senderos de nuestro quehacer literario nacional y latinoamericano, ya sea desde sus obras poéticas, desde algunas antologías o desde su persistente participación en diferentes congresos y encuentros poéticos realizados en el país o en Latinoamérica.

En términos muy personales, entrando yo a los terrenos de la transcrítica literaria, debo edificar esta introducción diciendo que hoy inicio un recorrido por aquellos laberintos que forman parte del tinglado poético-literario que integra la razón de ser de esta mujer creadora, cabeza matriz de un grupo de mujeres creadoras dominicanas que han sabido traspasar los linderos de nuestros esquemáticos o reducidos espacios literarios.

Abro así este traginar con esta introducción, porque son seis (6) obras sobre las que estoy poniendo mi mirada, evitando caer en la emotividad o el afectivismo al que nos tienen acostumbrados algunos mal llamados críticos literarios que responden al amiguismo y al compadreo, empañando nuestro quehacer crítico-literario en cada entrega.

Tengo sobre mi escritorio los siguientes libros de Máxima Hernández:

«Del sur de mis olas al norte de mis sueños» (Poemas, 2017); «Mujeres de Roca y Tinta- ¡Por un mundo de letras! -Sororidad-» (Antología sobre Poesía y narrativa, 2020); «El visible amante» (Poemario, 2024).Además, tengo también las obras tituladas «Detrás de las máscaras» (Antología sobre poesía y narrativa-Mujeres de Roca y Tinta-2024); «Voces enlazadas» (Antología poética-Mujeres de Roca y Tinta- ¡Por un mundo de letras!, 2025) y la antología titulada «En los dominios de Eros» (Tercera Antología Amorosa-Real @Nemesis
-2026).

En ese mismo orden iré difundiendo mis juicios sobre estos libros, a partir de la necesaria lectura razonada que haré de cada uno, por respeto a mí mismo y a ustedes, mis lectores y lectoras de este espacio.

Es por eso que arrancamos con el libro titulado «Del sur de mis olas al norte de mis sueños», de Máxima Hernández (Poemas, editora Poetas de la Era, 67 págs. Santo Domingo, República Dominicana).

Algo extraño es encontrarse con una obra poética con más de tres (3) escritos a manera de prólogo. Me refiero a los textos escritos por los poetas Juan Freddy Armando, Ramón Saba y Orlando Cordero, más otro texto de reseña bajo la firma del amigo filósofo Alejandro Arvelo, en la contraportada del libro.

Sigo creyendo que toda obra, desde su contenido, habla de sí misma y ella misma se autopresenta ante el público lector.

«Del sur al norte de mis sueños» está proyectado desde una voz que entra en la melancolía, la angustia, el filosofar y el lirismo de la poeta. Veamos:«Me miro en mi ojo izquierdo/detenida/La nada allí colgando de la vida/Caleidoscopio espejo/ante el disfraz de mí misma/La mirada fija en mi ojo derecho/otra vez resplandece».(Ver poema «Autocontemplación», pág. 25, obra citada).

La poeta procura buscarse en esta obra y descubrirse desde un intento poético que atraviesa su voz filosófica, a lo largo de su viaje de autobúsqueda interna, en correspondencia con un mirarse al interior de su yo poético. Veamos:

«Intento descubrirme/No sé qué busco/Si soy o no soy/si existo o no existo/si voy o me quedo/si puedo o no puedo».(Ver poema titulado «Intento descubrirme», pág. 15, obra citada).

Ya lo había dicho más arriba, hay en esta obra un tono filosófico sobre la vida y sus misterios. De ahí que el existir sea para la poeta una interrogante abierta en todo el trayecto del poemario.

Además, la melancolía y la angustia se deslizan en estos cantos y dejan ver un vacío espiritual que preocupa a la poeta en su vivir.La poeta quiere resurgir o renacer en esta, su vida transitoria. Aquí también el dolor es parte del acontecer que se expande en estos poemas, y procura resurgir, ser la otra que realmente es. Veamos:

«Hoy/ vestida de mujer fénix/una vez más/desde esta alma que me alumbra/tejiendo horizontes/despojando silencios/¡resurjo!».(Ver poema titulado «Resurjo», pág. 20, obra citada).

La poeta se autoproclama como una «mujer de todos los tiempos», sin tiempo y sin límites de ser, lo que es: una expresión de su yo y del nosotros, lo que indica que en su registro poético lo femenino traspasa la sexualidad para alcanzar lo humano en su existir.

De ahí que, desde su poética, procure autodefinirse y reafirmar al mundo quién ella es. Veamos:«Soy la gruta que gravita en el destino de sus inquietudes/Avisa ola desordenada/empedernida sirena/que muerde su lengua entre soles maduros/que afina su garganta desde lo claroscuro».(Ver poema «Soy», pág. 24, obra citada).

A pesar de la angustia que se destila en sus versos, hay un lirismo que se resiste a quedar en silencio y fluye desde un discurso que no oculta un refinado erotismo que se desliza en su poética.Y es que la poeta asume su gozo al mirarse frente al ser amado, y sin pena ni temor le habla a su amado, lo seduce a su entorno. Veamos:«Tu piel hecha de mar y de barro/Silvestre como tierra baldía/Elástica en mis manos/Torbellino olvidado/en las iniciales de mi lengua/barómetro emula mis lluvias».(Ver poema «Tu piel», pág. 38, obra citada).

Una metaforización del decir encubre este discurso poético, otorgando a su voz una nota estética que redefine su poética más allá de su melancolía. Veamos:«Preñada de versos despierta la aurora/Vestida de copiosos colores/arropa a mi alma desvestida/Preñada de versos/despierta la tierra en su trinar/que anida pasos del pasado/Su embarazo invita a tus ojos /a llenarme de lejanas caricias/que irremediables te atan a mi ombligo».(Ver poema titulado «Preñada de versos», pág. 39, obra citada).

Lo onírico atraviesa la expresión subjetiva de la poeta y se impone en su búsqueda del amado. Y es que desde el sueño el erotismo cobra vida en estos cantos.Desde estos poemas, la confesión de la poeta se manifiesta directa y desnuda, como quien desea hacer saber que ama o que sabe amar más de lo carnal.

Veamos:«Soy tu amante entre sueños/entre colores lejanos y tenues/Y tu amor penetra en mis ansias».(Ver poema titulado «Cabalgas sobre los hilos de mi piel»).

El título de este poema, en sí mismo, es un erótico poema, sin agregar más nada, porque en él todo queda dicho.Y hablando de decir, cierro esta entrega transcrítica reafirmando que estamos ante una poética del querer y del sentir, sin rodeos, pero con sentida ritmicidad en su decir.

Julio Cuevas

Poeta

Poeta, ensayista y crítico literario. Licenciatura en Educación, mención Filosofía y Letras-UASD. Maestria en Lingüística Aplicada-INTEC. Doctor en Derecho-O&M, con Maestria en Relaciones Internacionales, para el Área del Caribe-FLACSO-INTEC. Administración Cultural en Venezuela-OEA-CLACDEC. Fue Embajador, Encargado de Asuntos Culturales de la Cancillería dominicana. Ex-Secretario General de la Comisión Dominicana para la UNESCO. Es egresado de la Escuela Diplomática y Consular del Ministerio de Relaciones Exteriores. Actual Embajador Adscrito. Doctorado en Filosofía para un Mundo Global, Universidad País Vasco. OBRAS: ¨Epistolario del Crepúsculo¨, (poemas, 1974), ¨Visión Critica en Torno a la Poesía de Víctor Villegas¨, (Ensayo, 1975), ¨Testimonio del Tiempo¨ (poemas, 1986), ¨Homenaje en Tono Oblicuo¨ (poemas, 1992), ¨Los Cantos del Hierofante¨ (poemas, 1997),¨Poemas Tierra Adentro¨ (poema, 2008) y Literatura Infantil para el Desarrollo de la Creatividad y el Pensamiento Crítico (Ensayo,2013). Profesor Escuela de Letras UASD.

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