"A través de las formas de todas las criaturas
Va un espacio vacío
Insinuación del contacto de la Imagen
Que embellece los cuerpos
Sentimiento plegable de un asombro"¹ P.C.
Desde que Dios mismo tomara un puñado de tierra, lo moldeara, lo vertiera y presionara entre sus omnipotentes manos, replicando la semejanza de lo perfecto, las formas han estado presentes en el mundo visible que nos rodea. Sin embargo ¿Están esas formas presentes en lo invisible? ¿En ese mundo paralelo cuyo universo alterno es la poesía?
Unidos por el hálito central de aquel acto milagroso, la imagen de un ser erguido se conectó al polvo y es esa “coaxialidad” que, hasta nuestros días, permite que las ideas se transporten desde lo físico, desde lo netamente palpable, hasta las formas y deformas más complejas de la razón o de la inspiración del ser humano.
La poética de don Plinio Chahín, es, en esencia, esa forma.
En su antología "Cabeza de turco. Poesía esencial",Huerga & Fierro Editores, 2024 y de cuya obra escribí un artículo sobre la coincidencia del cuerpo poético en la poesía de Chahín y Luis García Montero, el aliento vivificante del autor circunda geométricamente la protección coaxial de la palabra.
De ahí que el destacado poeta nacido en Santo Domingo, República Dominicana, en 1959, transmita, sin ninguna intervención externa, el producto ulterior a sus pensamientos, llegando a nuestras manos una poesía pura y destilada:
“Desesperados y tristes los ojos tocan sus propias formas
O insisten en toda su imagen
Carne vacía del tacto:
Los ojos miran por detrás de los ojos" ("4″)². Pág.153.
En su voz helicoidal, el silencio es reprimido con un grito literario que, a pesar de su brevedad, estremece por su intensidad y su trayectoria punzante:
"Licúo el ojo limpio el miembro
Deshurto sus círculo solar
Pues ningún recuerdo
Trémula si en tu vórtice
Una excitación abraza y muere"³. (Pág.37)
Chahín, impregna su escritura de una multitud de ecos humedecidos. La palabra plasmada se expande a todas partes. Sus ondas impactan las formas y las formas se transforman en la palabra expresada. Simbiosis etérea de la versificación virtuosa:
“Ungió fin al azar, el límite fugaz y el ómphalo
temporal amasijo como ardores de durmientes
alumbrando la ausencia del macho.
Ella amaestra el vagido ilusorio del otro.
El alma, la carne consumiéndose de desesperación.
Tragedia exhalando el opio glacial de la palabra.
Arrebato extraviado fantástico pálido golpe
pasea sus invisibles diamantes de esperanzas sobre el césped
alrededor del ícono insomne de la magia,
fétido trapecio de la huida
abismo aprisionado en los lirios intactos,
boreal jinete de la ciudad en vilo
y ella grita fijando su órficos su órbica muñeca febril
como se ilumina el temblor dionisiaco y fantástico
fieramente desasida en tenebroso espíritu de fugaces bacantes" ("VI")⁴. Pág.76
"Como creador…" Afirma el maestro Bruno Rosario Candelier,"Plinio Chahín tiene su peculiar manera de percibir y valorar el mundo, que su obra poética formaliza, siguiendo a su modo y manera la pauta orientadora de la Poética del Pensar, valiosa tendencia filosófica y estética que ha enriquecido el pensamiento y la creatividad en las letras dominicanas"⁵. Chahín, siguiendo ese "modo", transmuta el dolor a poesía, lo deforma y reforma, lo moldea y modela con la arcilla de sus letras insurrectas, resultando en versos domados que, sin mascullar, le obedecen:
"Las terribles manías
de morderte cuando callas
Mis labios entre brumas
se pierden a las cinco
Del cuerpo que alumbras
ese día ni tu voz desnudas
Palabras de infinito
el sol el ojo el tacto
derriten el fuego y te hundes
entre humo para levantarte
Siento llegar la sombra
de la noche en que regresas"⁶ (Pág.110)
El también Premio Nacional de Ensayos 2005 y preclaro crítico literario, quién desde su amanecer es uno de los más influyentes poetas de la generación de los ochenta, explora la circularidad del tiempo y la conquista entre preguntas y respuestas que están ahí pero que no contesta, como un oráculo que nos conmina a pensar y repensar lo sido:
"Todavía eres mi sangre y te tiemblo
El ser el ojo de la tarde el olvido
Pues ¿quién desde mí regresa
Si en una pócima de fuego tu nombre deletreo?
Cada uno define su retorno de sombras
Frente al cáliz de luz que es el tiempo
La edad gótica de los labios
Que derraman con dolor una gota de suicidio
En el Otro transfigurado
Por la solemnidades de mi pecho"⁷ (Pág.154)
Y es ese "tiempo" que al mismo tiempo lo hace suyo. El autor se deja envolver por tentáculos metafóricos que supone mortales. Sin embargo, le otorgan vitalidad poética y una eternidad insoslayable y breve:
"El tiempo es un resquemor de la eternidad
No el olvido del instante
-En la verticalidad espontánea del reloj
el vivir es ajeno a lo mío"⁸(Pág.216).
Brevedad que a su vez es la expansión de las ideas. Don Plinio, imagina y crea; engendra y multiplica, es un mundo de génesis donde no hay formas y luego las hay; donde lo geográfico es geométrico. Una "geopoesía" imparable:
"Ella asciende
y fija vértigos"⁹.( Pág.95
El autor de "Pensar las formas" y de, entre otros, del libro puesto recientemente en circulación en Librería Cuesta, "Manual del minotauro", en medio de una tocata de ladridos y cantos matutinos, hace danzar la poesía. Su escritura es un ballet enajenado. Una larga cadencia del silencio que estalla entre notas disonantes, pero bellamente armonizadas, equilibradas, estilizadas:
"Allí solamente hay danza
Excitarse es enajenar la diferencia
Abolir las huellas
Corporizar el aquelarre de lo estoico"¹⁰. (Fragmento). Pág.19.
Ese "relevé" de la palabra que habita la forma, pasa de una posición a otra en una danza coaxial y envolvente. Chahín compone sobre el papel los pliés, los grands battements, los tendus de un baile erótico y existencial, que llega hasta nuestro espacio sensorial con la nitidez inherente a su proceso poético- escritural:
"Potros salvajes lo de tu sangre limitándome el deseo
Temblor inicuo las desgarradas líneas de tus labios
Cuando toco tu carne con cada relámpago frenado
Por mi pecho
Pues eres joven y púber todavía no has de olvidar
Que te amo entre pústulas te odios manías y desdeños
Ahora que recuesto un pedazo de mí sobre tus muslos
Y aún el pálpito ciego de mi miembro no acontece
¿Quién podrá voraginar entre mis piernas tu ser?"¹¹. (Pág.136)
Así, Plinio es palabra y la palabra es Plinio. En él no existe diferencia alguna. Es cuerpo y grafía; semántica y sangre; sintaxis y lengua. Plinio no extra dimensiona, recoge. El lenguaje es él:
"Si pudiera equiparar dimensión con tamaño
Movimiento con profundidad
Demostraría lo amorfo de la proporción
La doblez del viento sobre el diente
En verdes espejos del ojo
Persiguiendo golondrinas en el pensamiento"¹². Pág.191
Esa composición orgánico-gráfica, es la que desdibuja sus límites, si existen algunos, pues Chahin se convierte en hybris de su “multiverso”. Desbordando su condición humana, hace de la deidad, poesía y al poeta, poeta:
"Desmartíllate date cuerdas
Azúfrate la boca y traga hondo
La muerte tiene sueños en los dientes"¹³. (Pág.207)
En una entrevista para la destacada periodista y escritora Emilia Pereyra, Plinio Chahín, expresa:" El hecho poético es un acto de rebeldía no sólo del poeta, sino de su propia experiencia. El poeta, frecuentemente aislado o clarificado, en situación de crisis, encuentra resonancia y redención para los demás en la palabra inaugural del ser"¹⁴, y es ese acto de insurrección lo que hace de la poesía de nuestro destacado autor, un canal ideal para la difusión y transmisión en el presente y en el futuro de una poética del pensar en estado puro, que trascienda toda Iberoamérica.
Notas:
(¹)(³)(¹⁰) De "Hechizos de la Hybris" (1998)
(²)(⁷)(¹¹) De "Solemnidades de la muerte" (1991)
(⁵) Rosario Candelier, Bruno, Poética de la conciencia en la creación de Plinio Chahín, Hoy, 13/09/2025.
(⁴)(⁹) De "Ragazza incógnita" (2006)
(⁶) De "Sin Remedio" (2015)
(⁸)(¹²)(¹³) De "Consumación de la carne" (1986)
(¹⁴) Pereyra, Emilia, Plinio Chahín: “Nada más lejos del poema que el mercado”, Diario Libre, 29/10/2020
Compartir esta nota
