Al final de la primera entrega de estos trabajos, yo les decía a ustedes, amigos-as lectores-as, que, desde la narrativa de esta autora, se evidenciaba un gran potencial creativo.
Les confieso que, desde la lectura de esta obra titulada Noris se maquilla, de Leibi Ng y Verouschka Freixas, veo que aquella expresión se justificaba, porque lo que les dije se sustenta plenamente en los universos creativos de esta obra para niños-as.
Esta obra fue impresa en Impresora Soto Castillo, S.R.L., Santo Domingo, República Dominicana, 2025. Consta de 32 páginas. Fue diagramada por Eric Simó para Zejel Media Group.
Aquí nos encontramos con una narrativa para niños-as que nos convoca al desarrollo creativo y al despliegue del potencial imaginativo del sujeto, en este caso, de niños y niñas.
Se trata de una narración basada en el uso del recurso literario llamado personificación o prosopopeya, donde los animales son los personajes actuantes.
Es por eso que, desde el inicio, Noris, como personaje central de esta narración, actúa de manera protagónica en todo el proceso de desarrollo del cuento. Aquí, los animales son los sujetos actuantes.
En esta narración, el mundo de los niños queda atrapado en la magia contagiosa de los animales, desde el cariño, el respeto y sus acciones de ternura.
El uso de términos apropiados y una ambientación adecuada para los-as niños-as de esa edad son de los detalles que amplían los ejes de significación estética de esta obra.
Aquí, la cerdita y Leo, el chivito, son personajes centrales que, junto a Noris, hacen de esta narración un texto que deleita incluso a nosotros, los adultos.
Breves parlamentos de comunicación sirven de lazos comunicativos entre los animales, dándole sentido y armonía a sus diálogos en la obra.
Además, el uso del humor en la obra provoca risa en los-as lectores-as, permitiendo que podamos recrearnos desde su lectura. Lo mismo ocurre con el uso de las ilustraciones y el manejo de colores primarios en ellas.
Aquí, texto e imagen van en armonía, haciendo del libro una producción literaria equilibrada, estéticamente presentada, con el objetivo de que los-as niños-as encuentren un espacio de recreación visual y auditiva.
Las ilustraciones son tan o más significativas y expresivas que los parlamentos de las conversaciones de los animales, por la viveza pictórica que proyectan, en coordinación con los textos o diálogos que sostienen los animales en este cuento.
Ver a Noris maquillarse es, de por sí, una escena provocadora de risa, y aún más cuando ella se mira en su espejo de agua y ve su rostro «pintado con la textura de la porcelana: Labios cereza, párpados verdes; pómulos rosa y dorado mechón sobre la frente» (Ver pág. 25, obra citada).Es importante destacar que aquí se unen la escritora y la pintora-escritora con el objetivo de presentar a nuestros-as niños-as esta obra que les permitirá, tanto a ellos como a los adultos, deleite y conocimiento desde el vínculo y la familiaridad con los animales.
El color rojo bermellón es el que Noris quería para maquillarse y no paraba de gritar y protestar hasta obtener su deseo, porque su fin era estar hermosa ante los demás animales, adornando sus labios con cerezas, poniendo color verde a sus párpados y dejando sus pómulos color rosa. Un arcoíris de colores adornaba el rostro de la cerdita Noris, llenando de gracia la naturaleza.
Por otro lado, Lola, la salamandra, tenía el deseo de imitar el maquillaje de la mamá de la cerdita Noris para también lucir hermosa entre los animales. Eso nos pone ante el potencial imaginativo de estas autoras para brindar a niños y adultos una narración envuelta en el ritmo expresivo de su prosa.
La mirada asombrada de los cuervos se expandía por la naturaleza al ver a la cerdita Noris pintarse y quedar deslumbrante, hermosa, causando envidia a la salamandra Lola.
La exclamación de la jutía queda aquí sostenida en el asombro: «¡¡Quedó como la porcelana!!!», fue su exclamación al ver a su compañera, la cerdita Noris, pintada, y hasta los cuervos la admiraban. Y es que aquí los animales reconocen el valor del otro. Algo que necesitamos hoy los adultos.
El color rojo bermellón, buscado por la cerdita Noris, fue encontrado, llenando a este personaje de alegría y satisfacción, porque su meta era lucir hermosa, aun siendo una cerdita, porque quería lucir hermosa, maquillada… bonita.
La descripción en este cuento para niños es bastante viva y detallista. Por eso las autoras, al narrar, presentan cada parte del espacio como si se tratase de un cuadro hecho de palabras, colores y armonía.
Aquí, en esta obra, las autoras nos demuestran que han entendido el fundamento básico de la literatura infantil, en el propósito de deleitar y situar al lector o al sujeto que escucha entre el gozo, el deleite y el imaginar.
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