¿Qué sería del mundo sin libros? ¿La religión sin la Biblia? ¿Cuál sería la deuda con aquellos escritores que han reunido la historia de la humanidad para dejarla registrada por siempre? La elocuencia de la palabra hablada impacta a quienes la escuchan. Algunas palabras, oraciones y frases permanecen en la memoria del oyente, pero la mayoría se desvanece en el mismo momento en que la voz toca sus oídos. Solo quedan los recuerdos, que a su vez se desvanecen lentamente con el tiempo.

Ya se ha dicho que los libros son la memoria viva de la humanidad.

El infinito de un junco, de Irene Vallejo, recoge la historia del mundo de los libros, desde cuando los egipcios descubrieron en el papiro la magia de que se podían extraer de él láminas para dejar impresa la palabra. Era una herramienta para conservar y transmitir la historia y los conocimientos a futuras generaciones. Es aquella especie de junco que resiste los embates de vientos, que se dobla, pero no se rompe; asimismo, es el libro que ha resistido al saqueo, a la quema y destrucción de bibliotecas, a la persecución religiosa y ideológica.

En El infinito en un junco, Irene Vallejo no solo cuenta la historia del libro; cuenta también la historia de quienes lucharon por salvar la memoria humana del olvido.

José Luis Borges lo dijo:

«De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación».

Umberto Eco expresó que el libro es un seguro de vida, un pequeño anticipo de inmortalidad. Pero, además, es la memoria vegetal.

Irene aborda la historia de Alejandro Magno, algunos le llamaban «el grande», otros «el maldito». Alejandro, en su corta vida de treinta y tres años, en tan solo ocho años, fundó sesenta ciudades. Nunca perdió una batalla. A su paso, era implacable y cruel con sus enemigos, aunque a veces solía ser generoso.

Las batallas de Alejandro no eran casuales. Él tenía sueños: «tener una leyenda propia, entrar en los libros para permanecer en el recuerdo». 

Era un cazador de la inmortalidad. Alejandro no perseguía únicamente territorios; perseguía la inmortalidad. Quería conquistar ciudades, pero también ocupar un lugar permanente en la memoria de los hombres. Expresa Irene Vallejo en el libro: «Era el sueño de Alejandro tener una leyenda propia, entrar en los libros para permanecer en el recuerdo, Y lo consiguió».

La Ilíada y la Biblioteca de Alejandría

Cuentan que Alejandro dormía siempre con una daga debajo de la almohada y un ejemplar de la Ilíada.

Sobre la Ilíada, él tenía una atracción por lo que contenía: las hazañas de su personaje favorito, al que acudía en busca de consejos y también para alimentar su anhelo de trascendencia. Era como un amuleto que no abandonaba en ninguna de sus batallas. Todo parece cuadrar porque «Alejandro tenía un vínculo obsesivo con el personaje de Aquiles, el guerrero más poderoso de la mitología griega. Lo había elegido de niño, cuando su maestro Aristóteles le enseñó los poemas homéricos, soñaba con parecerse a él» (pag. 33).

Sobre la espada se dice que era para evitar que le pasara lo mismo que a su padre, quien fue asesinado cuando caminaba desarmado hacia el interior del teatro donde su hija se iba a casar. Según los historiadores, la actitud de ir desarmado y sin protección fue un gesto de confianza hacia sus invitados.

La batalla contra el olvido: Alejandro Magno, la Ilíada y el sueño de preservar la memoria humana

Espada de Alejandro Magno.

Con relación a la Biblioteca de Alejandría, expresa la autora de El infinito en un junco:

«Aunque no queda constancia, me atrevo a imaginar que la idea de crear una biblioteca universal nació en la mente de Alejandro. El plan tiene las dimensiones de su ambición, lleva la impronta de su sed de totalidad. ‘La tierra —proclamó Alejandro en uno de los primeros decretos que promulgó— la considero mía’. Reunir todos los libros existentes es otra forma —simbólica, mental, pacífica— de poseer el mundo».

Otros autores expresan que Alejandro fundó la ciudad de Alejandría y que su visión de fusionar las culturas y de unir todo el conocimiento del mundo conocido inspiró la creación de la biblioteca. Esta fue construida después de su muerte por Ptolomeo I, quien fue su compañero desde su juventud, luego uno de sus generales.

Para que podamos apreciar la magnitud de esta biblioteca, la única de carácter público, albergaba alrededor del año 50 a.C. unos cuatrocientos noventa mil volúmenes.

Aunque suele decirse que todo ese conocimiento se quemó en una noche, no fue así. La destrucción ocurrió a través de varios siglos debido a las guerras, saqueos y conflictos sucesivos. Sin embargo, se perdieron obras que no tenían duplicados ni copias en otras bibliotecas.

La autora de El infinito en el junco sigue escudriñando en la historia antigua. Entre batallas y reinados; entre victoria y fracasos, el mundo de los libros y el impacto de la palabra escrita estaban siempre presentes.  Porque en cada libro existe una batalla contra el olvido y las bibliotecas preservaban la memoria escrita.

Muchos imperios desaparecieron, ciudades enteras fueron reducidas a ruinas y bibliotecas ardieron bajo el fuego de las guerras. Sin embargo, los libros sobrevivieron. Gracias a ellos todavía escuchamos las voces de quienes vivieron hace miles de años. Tal vez esa sea la mayor victoria de la humanidad: haber encontrado en la palabra escrita una forma de vencer al tiempo.

josedespinosa@gmail.com

José D. Espinosa Féliz

Ingeniro y escritor

José D. Espinosa Féliz es ingeniero civil, escritor, conferencista. magister ejecutivo en gestión de proyectos. Tiene especialidad en Alta Gerencia, diplomados en relaciones públicas, en maestría de ceremonias y en oratoria. Además, es Locutor profesional. Por más de veinte años ha sido articulista de temas técnicos, sociales y políticos. Libros publicados: Fundamentos básicos y guía en la construcción de carreteras, El éxito integral, una obra de autoayuda; A corazón abierto, libro de poemas; La extraña obsesión de Waldo Tenerife, (Novela); Héroes en tiempos de coronavirus (cuentos, Decisiones extremas (novela); “Espermatozoides con inteligencia artificial” (cuentos) y “Olor a ti” (poemas). josedespinosa@gmail.com

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