Enerolisa Núñez partió a otra dimensión tal vez, pero nos dejó un gran legado lleno de riqueza vocal, fuerza tonal de su canto, humildad, excelentes relaciones con la gente, y una entrega a sus dioses en cada noviembre, como parte de su fiesta de bendición en su hogar, santuario sagrado y casa de misterio, en la comunidad de Mata Los Indios, Villa Mella, donde la conocí, compartí con ella, acompañé en sus fiestas y tertuliábamos sobre temas sagrados, presentaciones de su grupo y otros intereses que le animaban en su ardua labor de portadora de misterios y cantante de salve, que fue donde más se destacó.
Una gran portadora de tradiciones de ese complejo cultural socio religioso que es Villa Mella, pero que su trascendencia como cantante de salve, la sacó de su terruño y la hizo adueñarse con su canto, de todo el país. Todos y todas queríamos escucharla, acompañarla en sus fiestas, y compartir sus sueños junto a su grupo de músicos en familia, que era el conjunto musical y vocal que le acompañaba en sus presentaciones.
Enerolisa Núñez logró una tonalidad vocal fuerte, definida, aguda y de potente proyección que hacía que todos querían compartir su vocalización, sus salves y ritmos. Su grupo constituido por sus hijos-as y otros familiares, era peculiar: panderos, güiro, balsié y tambor acostado que producía una melodía contagiosa, con vibrante coro, acoplado y polirrítmico.
Su voz la hizo trascender al escenario de los grandes, a la televisión, a la presentación en salones de variados usos y por, sobre todo, llamó la atención de la industria discográfica donde grabó importantes productos musicales que recorrían, no solo el país, sino los centros y altares de muchos lugares, discotecas, y festividades variadas de la religiosidad popular dominicana y por igual su dimensión fue internacional.
Esas producciones tuvieron tanta pegada que se cantaban en coro en sus presentaciones y se escuchaban en distintos sitios y espacios sagrados de la religiosidad popular. Sus salves, como expresión de la dualidad sagrada de nuestros pueblos afroamericanos, se alternaba en estos mundos de realismo mágico como lo denominaba el Maestro Alejo Carpentier, lo católico y lo afroamericano, todo mezclado, como también decía el poeta igualmente cubano, Nicolás Guillén, expresión de la cosmogonía interior de nuestra gente y que sus salves captaron con inteligencia, melodía, fuerza vocal, ritmo y sacralidad.
Su humildad ya mencionada, la destaco como un rasgo particular de su personalidad, su dedicación a tiempo completo a sus presentaciones, su altar, su familia y su canto, pero siempre dispuesta, para dar significación simbólica a sus compromisos, además de una alegría rítmica contagiosa. No supo mediar en su proyección comercial y otros se beneficiaban de su bonhomía, y las promesas se quedaban en el camino.
Hoy, la preocupación en su ausencia como gran portadora de tradiciones, es saber cómo se produce la transmisión de la herencia y de su continuidad, a pesar de su vacío y que no se afecte el nicho en que Enerolisa se proyectó, dedicó tiempo a sus dioses y creció hasta convertirse en un referente innegable de la salve popular dominicana. Es la continuidad y la herencia de ese liderazgo espiritual, vocal, rítmico, sagrado que la hizo una trascendente portadora, queda en manos de sus familiares y allegados cercanos, continuar la tradición, que muchas veces no es por designación de dedo, sino de condiciones de liderazgo, fuerza espiritual, dominio de la liturgia, y de la organización del grupo musical y del calendario sagrado para que se proyecte en el tiempo su legado.
Hemos perdido a una de las más grandes portadoras del canto socio religioso y del género vocal de la salve popular y sagrada en nuestro país, su despedida así lo deja ver en la cantidad de gente que expresaba dolor, pesar, duelo, sentimiento afligido por su ausencia, su aporte queda como uno de los grandes momentos del canto vocal de la salve popular dominicana y a la vez portadora de misterios que combinó con su apego a la cofradía de los Congos del Espíritu Santo y de otras actividades que se complementaban con su ya conocida proyección nacional, que descanse en paz Enerolisa Núñez, tu obra, te inmortaliza
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