Hay ciguapas de bronce que dominan una sala en la calle 22 de Nueva York. Son imponentes, mitológicas, inevitables. Y son dominicanas. La artista Firilei Báez las colocó ahí, en el corazón de Hauser & Wirth —una de las galerías más influyentes del circuito internacional del arte contemporáneo— como parte de su primera exposición individual en esa institución: ’pies chapoteando en hierba mojada, alimentados por la incertidumbre', que cierra sus puertas este jueves 31 de julio de 2026.
La muestra se despliega en dos pisos de la galería y entrelaza legados coloniales con las reverberaciones naturales, espirituales y cósmicas de la diáspora africana, a través de nuevas pinturas radiantes, obras sobre papel y escultura de bronce a gran escala.
Una pared entera para el mundo natural
Uno de los momentos más poderosos de la exposición es ’Vista de la Naturaleza', una pintura de ocho paneles que ocupa toda la pared posterior del primer piso. La obra sigue el clima y la geografía desde el ecuador hasta el Círculo Ártico, trazando un recorrido visual que es al mismo tiempo científico y profundamente poético.
Báez convierte el paisaje en memoria. En sus manos, la naturaleza no es decorado: es archivo, es cuerpo, es historia de los pueblos que la habitaron y fueron desplazados de ella.
Las ciguapas toman Manhattan
Cerca de esa pintura monumental, dos ciguapas de bronce a gran escala dominan el espacio del primer piso. La ciguapa —criatura del folclore dominicano, figura femenina de pies invertidos que habita los bosques y desorienta a quienes se cruzan con ella— se convierte en las manos de Báez en símbolo de resistencia, misterio y soberanía femenina.
Llevar esa figura al centro de una galería de Chelsea no es un gesto menor. Es una declaración: el imaginario del Caribe y de la diáspora africana pertenece también a los espacios más consagrados del arte mundial.

Quién es Firilei Báez
Firilei Báez nació en La Romana, República Dominicana, y creció en el norte de Manhattan. Su obra explora la intersección entre la herencia afrocaribeña, el cuerpo femenino y los sistemas de poder que han intentado borrarlo. Formada en la School of Visual Arts y en el Hunter College de Nueva York, su trabajo ha sido exhibido en museos e instituciones de primer nivel en Estados Unidos y Europa.
Su práctica pictórica es reconocida por una paleta vibrante y una iconografía que mezcla referencias botánicas, cosmológicas y del folclore latinoamericano. En los últimos años, Báez ha emergido como una de las voces más relevantes del arte contemporáneo latinoamericano en el circuito internacional, con presencia en colecciones permanentes de instituciones como el Whitney Museum of American Art y el Museum of Modern Art (MoMA).
Su incorporación al roster de Hauser & Wirth —galería que representa a figuras como Louise Bourgeois, Philip Guston y Rashid Johnson— marca un hito en su carrera y en la visibilidad del arte dominicano en el mundo.
Una exposición que cierra mañana
’Pies chapoteando en hierba mojada, alimentados por la incertidumbre' cierra este 31 de julio de 2026 en Hauser & Wirth, 548 West 22nd Street, Nueva York. Para quienes no puedan estar en Manhattan, la galería mantiene documentación de la muestra en su sitio oficial hauserwirth.com.
La exposición llega en un momento en que el arte de la diáspora caribeña gana cada vez más espacio en las instituciones del norte global —no como curiosidad exótica, sino como lo que siempre fue: una tradición estética y filosófica de enorme profundidad.
Compartir esta nota
