“Existe un poema que modula
Que retuerce el tronco con su savia
(demasiado entendimiento promueve la huida)
Explora la luz
Palpita
Sucumbe entre cruces
En un átomo de agua.”

(Bileysi Reyes)

Bileysi Reyes.

Vicente Huidobro (1893-1948) tenía razón: “…Un poeta debe decir aquellas cosas que nunca se dirían sin él”, prensar su sello de fábrica a una estética: “imágenes creadas, de situaciones creadas, de conceptos creados…”; verbigracia: Historia de la carne (Huerga y Fierro, 2025) de Bileysi Reyes (San Pedro de Macorís, 1993), nunca mejor presentado que con esta frase de Yolanda Castaño (1977): “Aquí no hay discurso, hay latido”. Poesía en sus plásticos, olor a nuevo: “Es un cuenco de mariposa el mar/apenas un abismo/una liturgia de agua…(P.39)”; cero imágenes marca Acme bajo los desgarros, carne dolida de realidad. “Ya no quedan brujas tejiendo cicatrices” (P.45).

B. R. Primer Lugar en Cuento de la Feria Regional del Libro y la Cultura Monte Plata 2019. Ha publicado​ Selva de palabras cortadas​​ (AmargoRD, 2023), Historia de la carne (Huerga y Fierro, 2025) y El jardín de las lenguas rotas (Chimufia, 2026). Textos suyos aparecen en​​ Scriptura​​,​​ Círculo de poesía; Letras Salvajes,​​ Santa rabia poetry, Voces del Este, Ellas narran, Quinta dosis, entre otras. En 2023 fue invitada al Festival Soria Expoesía (España). Coordinadora del Festival Internacional de la Semana de la Poesía de Santo Domingo.

Desde muy atrás, nuestras poetas han desafiado estereotipos (Sor Leonor de Ovando, c.1544–1611), mostrado sensibilidad (Salomé Ureña,1850–1897); elevado un objeto cotidiano a categoría estética (Altagracia Saviñón, 1886-1942), admitido estar sola pese a su INMENSIDAD, (Aída Cartagena Portalatín, 1918–1994); desplegado valor y humanismo (Carmen Natalia, 1917–1976) o explorado el exilio (Julia Álvarez, n. 1950). Pasar lista a las poetas de la generación actual, de indudable talento, tras las Reinas del Caribe versión Poesía es labor de Jan van Eyck. Por ende, me arrimo a Historia… como el felino del desierto extrapolado a las afueras de una lujosa cocina, escudriñando vestigios que den al traste con la exploración: “La semilla, hacia el opuesto de la luz, está desnuda” (P.37).

Historia… te sumerge, atraviesa, a lo largo de las páginas sin pender de estudios culturales con agendas neoconservadoras o neoliberales ni de premios de fugaz viralidad mediática. “Cuando Marosa era Marosa yo era una comadreja salvaje” (P.51). El hijo abandona la matriz mimética sin pedir una bendición para el camino y todavía requieres de Areté para soliviantar su avenencia: “…sometida a las montañas/caí como cien gotas de fuego”. (P.51). Trae su canon en la cajuela: “Enciendo un hilo blanco en el crepúsculo”(P.43), (in)desglosable para desconocedores del fuego y sus mil ramificaciones de sombras: “(Esta llovizna de sueños se vuelve puños en la noche.)” (P.55). Color y lenguaje fraguan sentimientos telúricos, tsunamis, vorágines, borrascas. “…no puede sino estallar ráfagas de aire…”(P.57).

Si la narrativa muestra, la Poesía, essentia plus quidditas, no busca reflexionar, o discursar el dolor (alegría, ansiedad, desidia, aflicción, saudade, ataraxia), sino (re)crearlo. O, ¿qué hacemos con este axioma?: “…tiene una arquitectura propia, adorna la naturaleza con una cosa nueva”, Emerson (1803-1882); porque no sugiere rumiar el presente, regurgitar el pasado o inferenciar el futuro en devaneos moralizantes para accesar a la Poesía.

Historia…rezuma sangre de Safo, Del Cabral; Pizarnik, Sayat, Rimbaud; Aleixandre, Szymborska, Huidobro, Di Giorgio, Hesse como si de Les Mardis de Mallarmé o le salon de Gertrude Stein se tratase: “…(acallarse de pronto es convertirse en trueno)” (P.67). Imágenes irreverentes, en el sentido de un neonato de doce libras que grita al mundo un nuevo conquistador: “En el ala izquierda la noche es trino…(P.67)”.

El talento sin sangre, sudor y lágrimas es una jauría ladrándole a su reflejo en el agua. Hic, el sentimiento tiene carne, nervios, tardes frente al Caribe, ojos: “…agrietándose en la niebla” (P.43); florescencia de latidos, sin displicencia o ambages, fervores que dejan en cuera la humanidad: “madre recogía las hojas de té-agua y nos bañaba-cubría las fiebres en su manto de azufre…” (P.29); materiales del patio y la casa, calles iluminadas en la noche, sonrisa en una lágrima de Larimar, sin anacronismos que timen al espectador: “…tus cabellos sostienen la esquina del mundo hasta tus ojos que queman…” (P.69); una vitrina atrás del ojo, por fuera de la Tierra Media; volteas el iris o cedes paso a la siguiente generación: “…que dejan astillas en tu voz de canto grueso…” (P.69).

En códigos de Saer (1937-2005). “La patria del poeta es la infancia”, no para regurgitar el pasado, sino para combustionarlo. Y, si la infancia es su patria, su presente es una guerra parricida apuntando a las paredes de la Sala Aída Cartagena Portalatín de la Biblioteca Nacional, y el siguiente misceláneo de Rimbaud, Hesse y Manuel del Cabral basta para confirmarlo:

“Frente a nuestra casa resplandecía aquel árbol-zarza ardiendo: nosotros recogíamos sus frutos cada viernes a las seis de la tarde. Con prudencia, nos adentrábamos entre los hierbajos y mirábamos pacientemente cómo sus bastos corceles caían en cascada. De sus hojas una mirilla de perlas resoplaba un vaho que nos atemorizaba. Un remolino salió de la cúpula e hizo llorar a hermano. Madre salió a barrer sus hojas, oraba por sus hojas, reñía por sus hojas, hasta que nos hartamos y lo echamos de nuestra puerta. Ya no queremos más tus frutos, le dijimos y se apagó la luz como una iglesia. Y todos empezamos a gritar, porque un candil nos encendía las máscaras.

De pronto, vimos nuestros rostros oscuros.” (P.71).

Randolfo Ariostto Jiménez

Poeta y narrador

Randolfo Ariostto Jiménez es poeta, novelista y cuentista. Ha publicado:- Emisarios de ausencia (Novela), 2026; Poética de la lectura, (Ensayo), 2020; Alba sin madre. (Poesía), 2010; Villa agreste-Primeras Muertes- (Cuentos), 2009; La Soraya (novela corta), 2007; El amor entre cristianos (Poesía), 2000; La poesía romántica (Poemas), 1990. poetaariostto@gmail.com.

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