Alguien dijo una vez: «La literatura es el reflejo de la sociedad». ¡Cuánta razón tuvo y qué triste que así sea!
La realidad de la sociedad no será real para todas las personas que la lean; incluso para aquellos que la ven, lo primero que piensan o dicen es que «eso» no puede ser posible. La realidad social solo existe para quienes la viven.
Asimismo, los que tienen la habilidad de vivir a través de la lectura poseen un don, y usualmente son incomprendidos. ¿Está la novela Lukio representando a la sociedad dominicana? Desde luego no de forma completa, sino una parte: la parte que no queremos ver, la parte que ignoramos porque no nos conviene que sea verdad.
Si la literatura es el espejo de su sociedad, nuestra sociedad —mi nación— está perdida. Leer la novela Lukio, de Luis Santos, se sintió como un flechazo directo, justo donde más duele. La saeta cargó un mensaje que atravesó mi corazón y a quien más le dolió fue a mi mente. El mensaje decía: «Esta es la realidad, mírala, vívela, siéntela, también eres parte de eso».
La obra se caracteriza por una materialidad cruda. En primera instancia, vemos a un niño que no distingue entre el descubrimiento y la crueldad. Realiza experimentos cuya excusa se basa «en nombre de la ciencia». Hasta el extremo de que «A los sapos, por ejemplo, les amputaba una pata con una navaja, luego se la cosía y esperaba a ver qué pasaba con el animalito» (Santos, 2025). Bochornoso de leer, terrible de escuchar. Una película de ficción que no puede ser cierta.
En efecto, un acto tan vil no debería ser cierto. Sin embargo, lo es y no surge de la nada: viene de la realidad dominicana. Esto se demuestra en un caso vivido en el territorio nacional, donde un gato fue rociado con una sustancia inflamable y posteriormente le prendieron fuego, provocándole quemaduras. Esto muestra que la realidad de Lukio no está lejos de la «sociedad» dominicana (Diario Libre, 2026).
Lo peor es que el espejo no solo se refleja ahí, sino que nos muestra otras realidades de las que muchos se hacen de la vista gorda. La obra continúa con tres jóvenes que viven en la drogadicción, sumergidos en una nube de placer momentánea. Una nube que los obliga a bajar del cielo y a pisar tierra para encontrar una realidad degradante: no tienen dinero, tierras o familia. Lo único que les queda para no morir es molestar al ciudadano para volver a esa nube donde la «realidad» no los toca. En palabras del autor: «Le gustó porque bajo las alucinaciones que aquella sustancia producía en su joven cerebro, se olvidaba de su abandono» (Santos, 2025).
¿Realmente a alguien le importan esas personas? Si ese fuera el caso no serían tantos. Según N Digital (2026), más del 50% de los jóvenes dominicanos consumen drogas; en su mayoría fueron introducidos a ese «mundo» por presión social. Sus días se convierten en un ciclo cuyo límite es la muerte.
Así, sin más, se evidencia que Lukio está basado en hechos reales, en una verdad cubierta con el paño de la viejita ciega. En el espejo se ve cómo estas personas son ignoradas y aisladas; su presencia no existe para aquellos que deberían velar por el bien común, como tampoco existen para aquellos que dicen ser buenos ciudadanos.
A todo esto se suma un mal que acompaña en silencio y a la vez grita auxilio, pero nadie escucha. La violencia intrafamiliar es un daño que se ha normalizado en la sociedad dominicana. Pegar para educar es un requerimiento básico para el desarrollo del niño, quien cuando es adulto normaliza la violencia y la utiliza para lograr sus fines. No es educación: es el descontrol de un sentimiento colocado a golpes sobre una persona.
A raíz de esto, el autor muestra la violencia tal cual es: una herida que lacera la vida porque, aunque es tratable y se puede «sanar», esas dolencias no se curan. De ahí que muchos jóvenes abandonen sus hogares y se pierdan en la búsqueda de un mejor porvenir, lo que afecta de manera permanente a nuestra sociedad. En este contexto, Santos (2025) muestra una violencia normalizada al señalar que: «No solo lo pellizcaba, sino que también, por cualquier minucia, la emprendía a bofetadas y patadas en contra de él». Este tipo de acciones son las que degradan los valores de familia, dejando en la sociedad a personas con el mínimo de valor y consideración hacia la vida humana.
No obstante, esta no fue la única muestra de violencia que presentó el autor. Lukio muestra la degradación del papel femenino dentro de la familia cuando expresa: «Que venga a privar en vaina, que la voy a abimbar a patadas» (Santos, 2025). Esta cita revela la problemática social de menospreciar a la mujer y tratarla con violencia y autoridad. El autor no se queda ahí, sino que reafirma esta realidad al señalar que «Mercedes no podía hacer nada, a ella también le tocaban sus trompadas y haladas de moños» (Santos, 2025).
La realidad expuesta revela que la sociedad dominicana necesita intervención. Si tan solo el libro no fuera un espejo, sería una historia triste que leer o escuchar; pero, lamentablemente, es el pan de cada día de muchos dominicanos. Según UNICEF (2025), una madre fue asesinada en San Cristóbal por su pareja, dejando a seis hijos en la orfandad. Millones de niños y niñas están expuestos a situaciones de violencia durante su infancia, lo que deja a la sociedad dominicana con un alto impacto de dificultades en la convivencia social.
En conjunto, la obra muestra otros temas relevantes tales como el abandono infantil, la injusticia social, la pobreza, la prostitución y el sicariato. Estos temas son el pan de cada día del pueblo dominicano.
El espejo de Lukio demuestra que nuestra sociedad no tiene reparo; la población vive en una utopía voluntaria en la que lo feo no tiene cabida. Las problemáticas sociales son una pompa de jabón que vuela libre: mientras no te toque, no te importa. No la ves, no la escuchas, no es tu asunto; es y siempre será culpa del Estado. Los ciudadanos comprenden que su aporte, por mínimo que sea, no significa nada; entienden que nada puede cambiar el ritmo que lleva la sociedad en la que viven. Está perdida, y el espejo brilla tanto que no se ve.
Los niños, los jóvenes y los adultos que también merecen ayuda y respeto están solos en un país que se dirige a la perdición, y los inocentes son los que pagan por los pecados de aquellos que deberían amarlos, cuidarlos y velar por sus derechos. La sociedad les dio la espalda y eso duele tanto o igual que el abandono de una familia.
Esta obra es una representación de la sociedad y es horrible desde su inicio hasta su fin; no hay ni el mínimo signo de esperanza, un símbolo de que las cosas van a mejorar. Todo termina en caos y duele. Duele saber que la sociedad en la que vivimos se dirige a un lugar oscuro donde el sol no llega y el brillo del espejo es tan excesivo que quema. Repito: Alguien dijo una vez: «La literatura es el reflejo de la sociedad». ¡Cuánta razón tuvo y qué triste que así sea!
Referencias
Diario Libre. (2026, 29 de abril). Policía apresa a cinco hombres por prenderle fuego a un gato en Sabana Perdida. Diario Libre. https://www.diariolibre.com/actualidad/nacional/2026/04/29/cinco-apresados-por-quemar-a-un-gato-en-sabana-perdida/3518376
Santos, L. R. (2025). Lukio. Santo Domingo.
N Digital. (2026, 2 de febrero). Entre la calle y la rehabilitación: el rostro joven de la adicción a las drogas. N Digital. https://n.com.do/2026/02/02/entre-la-calle-y-la-rehabilitacion-el-rostro-joven-de-la-adiccion-a-las-drogas/
UNICEF. (2025, 27 de noviembre). UNICEF advierte: millones de niños y niñas están expuestos a la violencia contra la infancia. UNICEF. https://www.unicef.org/dominicanrepublic/comunicados-prensa/unicef-advierte-millones-de-ninos-y-ninas-estan-expuestos-la-violencia-contra
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