Tipología de los poetas

Algún lector estará pensando en un poeta en particular, pero no, este título parodia el verso de Fernando Pessoa, “El poeta es un fingidor”, y alude al personaje Alberto Ruiz-Tagle/Carlos Wieder de la novela Estrella distante (1996) del escritor chileno Roberto Bolaño. Pero antes de entrar en la discusión del personaje en cuestión, conviene esbozar una tipología de los poetas. Algunas imágenes estereotípicas del poeta son las de un ser atormentado que vaga por las calles de cualquier ciudad, envuelto en una bruma de tristeza (existencial); o rebelde, inconforme, e independiente de cualquier poder (romántico); o paladín de la justicia, revolucionario, crítico del sistema capitalista (comprometido); o ebrio, endrogado, sórdido, irreverente y desacralizador (simbolista); o el poeta lacayo del Príncipe (funcionario) que medra a la sombra de un cargo público y que Robert Meyer-Lee denomina el “poeta mendigo”; o el poeta legislador, parodiando a Zygmunt Bauman, con respecto a los intelectuales, como aquél que no está interesado en interpretar la cultura, sino en “legislar” sobre la opinión pública, en manipularla ideológicamente. (El poeta legislador deriva, con el paso de los años, en un intelectual cínico.) Finalmente, tenemos al poeta delincuente y al asesino.

En los Estados Unidos, Europa y Latinoamérica ha habido muchos poetas acusados de actos delictivos; pero asesinos unos cuantos, que pasaré a comentar. En 1873, el poeta maldito Paul Verlaine le disparó a otro poeta, no menos maldito y también francés Arthur Rimbaud. Cuatro siglos antes, en 1455, el poeta francés François Villon tuvo una trifulca con el sacerdotePhilippe Sermoise, quien hirió a Villon. En represalia, este último lo atacó con un cuchillo y lo golpeó con una piedra. Sermoise moriría más tarde, a causa de las heridas. Pero como no todos los poetas franceses son asesinos, ni todos los asesinos son poetas franceses, el poeta peruano José Santos Chocano (1875–1934) mató al escritor Edwin Elmore en 1925, con quien sostuvo, previo al crimen, una discusión intelectual y política.Sólo les advierto una cosa: nunca discutan con un poeta, sobre todo si es francés o peruano y mucho menos chileno.

El poeta es un criminal

En la novela de Bolaño, Estrella distante, nos encontramos con Alberto Ruiz-Tagle/Carlos Wieder, poeta, aviador y asesino,vinculado a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). El narrador, un joven poeta identificado como Arturo B., frecuenta talleres literarios en Concepción y allí conoce a un extraño personaje llamado Alberto Ruiz-Tagle. Es atractivo, elegante, reservado y aparentemente autodidacta. Escribe poesía y despierta cierta fascinación entre los jóvenes escritores. El cambio de nombre a Carlos Wieder se produce después del Golpe de Estado en 1973, a partir del cual trabaja para la dictadura. Wieder asesina a las hermanas gemelas Angélica y Verónica Garmendia, poetas pertenecientes al taller de poesía de Juan Stein, en el cual se había infiltrado. (Nótese la alusión a la Alemania fascista en los apellidos Stein y Wieder, aunque paradójicamente uno es de origen judío y el otro, no). Wieder también es responsable del asesinato de la tía de las hermanas poetas, Ema Oyarzún, de la empleada doméstica mapuche, Amalia Maluenda; así como también así de la desaparición,tortura y asesinato de activistas de izquierda, sospechosos y opositores al régimen.

La poesía del entonces Alberto Ruiz-Tagle era conceptual, distante y fría. Al convertirse en Carlos Wieder su poesía evoluciona hacia una poesía futurista, fascista, violenta y necrófila. Wieder realizaba exhibiciones aéreas en las que escribía versos de su autoría, con humo, en el cielo. “En su exhibición aérea de El Cóndor, Wieder decía: Aprendices del fuego . . . Algunos de sus (amigos) más íntimos, sin embargo, supieron que Wieder estaba nombrando, conjurando, a mujeres muertas. En su columna semanal de El Mercurio, el reseñista Ibacache escribió una glosa sobre la peculiar poesía de Wieder: “El texto en cuestión decía que nos encontrábamos (los lectores de Chile) ante el gran poeta de los nuevos tiempos”. Wieder expresaba un ethos profético, de una verdad absoluta: “Wieder era la seguridad y la audacia personificadas. Hablaba de poesía (no de poesía chilena o poesía latinoamericana, sino de poesía y punto) con una autoridad que desarmaba a cualquier interlocutor (aunque he de decir que sus interlocutores de entonces eran periodistas adictos al nuevo régimen, incapaces de llevarle la contraria…”. Esta afirmación va muy acorde con su ethos, si recordamos que el fascista es también un narcisista que no acepta ningún tipo de crítica a su obra; sólo desea glorificaciones.

Continuará.

Fernando Valerio-Holguin

Escritor

Escritor, Doctorado en Letras Hispánicas (Universidad de Tulane, 1994), Profesor Distinguido John N. Stern de Literatura Latinoamericana en la Universidad Estatal de Colorado. Ha dictado conferencias y ofrecido recitales de poesía en varias universidades e instituciones, tales como Instituto Smithsoniano, Biblioteca del Congreso, Universidad de Oxford y Universidad de Varsovia. Entre sus libros destacan: Poética de la frialdad: La narrativa de Virgilio Piñera (1996), Banalidad Posmoderna (2006) y Presencia de Trujillo en la narrativa contemporánea (2006).

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