Para seguir hablando de la poética intimista y melancólica de Mélida García, no es suficiente un enfoque sobre su obra, por lo que me he valido de la lectura de varios de sus poemas sueltos, publicados en algunos medios de prensa a nivel nacional entre los años 1980-90, incluyendo algunos de sus cuentos publicados entre los años 1991 y 1994. Todo esto, gracias a la amistad de un amigo común; me refiero a su compueblano, el poeta y pintor Lorgio Núñez.

Ambos fueron mis estudiantes en el Centro Universitario Regional de San Francisco de Macorís (CURNE); pero, en esta ocasión, el ejemplar de la obra poética sobre la cual ya habíamos escrito en el 2025, me refiero a El innombrable (Poemas, 1995), me lo facilitó su primo hermano, el poeta, narrador y pintor Eladio de los Santos García.

La fotografía que aparece en la obra es del fotógrafo Vicente Yens. La obra consta de 63 págs., en tamaño mitad 8 1/2 x 11.

Como les decía en la primera publicación, hace ya un tiempo, en su organización temática esa obra consta de veinte (20) poemas breves, cada uno encabezado por una cita poética de diferentes poetas, como quien quisiera manifestar al viento su comprobada línea de lectura de la literatura de nuestros autores nacionales e internacionales.

Además, este libro consta de tres (3) trabajos de presentación, a manera de prólogos. Uno de esos trabajos, bajo el título de "Impresiones sobre El Innombrable" (ver págs. 5/8, obra citada), está calzado con el nombre del destacado poeta petromacorisano de la Generación del 48, el fenecido don Víctor Villegas, mi inolvidable amigo y maestro.

Otro trabajo, también a manera de prólogo, bajo el título de "Mélida García: entre sublimales voces y cotidianos abismos" (ver págs. 9/11, obra citada), aparece bajo la firma del destacado investigador, crítico de arte y literatura, y exprofesor de la Facultad de Artes y Humanidades de la UASD, el también fenecido Antonio Manuel Brito Ovalles.

El tercer trabajo, a manera de prólogo, que contiene este libro es del escritor cubano Gualterio Núñez Estrada, bajo el título de "Una poesía nos muestra la intimidad de una mujer" (ver pág. 13, obra citada).

En los escritos de estos tres (3) autores hay una irremediable coincidencia en relación con la práctica y dominio de la estética, desde la lengua, por parte de esta poeta.

Todos coinciden en ver la firme y resuelta disposición de fijar su voz poética y su afán de hacer de la lengua un espacio de dialogía, creatividad e irreverencia amatoria, siempre dispuesta a conquistar nuevas fases de expresión e imaginación, desde la palabra y su infinitud semántica y estética.

El innombrable, de Mélida García, como poemario, es la estampa viva de una poética lírica y melancólica que gira alrededor de su propia historia vivencial e intimista.

Es el devenir de su vida el que fluye de sus versos. Su amor y su desamor por su amado, aquel que, oculto en sus laberintos personales, es motivo central que hace brotar de la poeta estos cantos de angustia que, de manera libertaria, profesa sobre el viento.

Hay en este poemario una expresión simbólico-poética que raya en la rebeldía y la irreverencia amorosa. Siente y manifiesta su íntima expresión de entrega ante el amado, y repudia y reta su derecho a tenerlo, a pesar del silencio y la soledad que la acorralan, más allá de su muerte.

En El innombrable, la poeta nombra y se nombra, dejando sobre el papel en blanco imborrables huellas de su amor hecho ternura y rebeldía a la vez, desde la simbología de la palabra invertida en ritmo de su decir poético.

Aquí se revela a la poeta amada, amante y desamada, siendo siempre ella: la trashumante de un tiempo presente, en su aquí y su ahora, desde los universos irreconciliables del poema. Veamos:

—"Es tarea vana buscar
a quien no quiere ser hallado"—
—Shakespeare—

"¿Por qué ese empeño absurdo/ inútil loco/ de estar siempre tras quien se regatea?/ corazón/ ¿es que te quieres tan poco/ o abrazado te tiene una gran tea?/ En un mar turbulento hoy navegas:/ tuya es la culpa y purgas tu delirio/ pues te advertí de aquel puñal que a ciegas/ llagas te haría en número infinito"//.

(Ver poema titulado "Absurdo empeño", pág. 23, obra citada).

Mélida García, poeta.

Es un canto intimista y melancólico el que se expone en este poemario, dejando explayarse a la poeta desde su propia guarida de soledad y dolor, exponiendo ante el mundo aquella honda melancolía, "míseramente humana". Veamos:

"Yo/ que siempre/ he llevado de mi soledad la carga/ sin que su peso me haya agobiado/ que desde hace tiempo/ a la autosuficiencia/ un amplio albergue/ en mi interior he dado/ y he aprendido/ a convivir conmigo/ sin permitirme el lujo/ o el deslujo/ de precisar de quienes/ son no yo/ que a solas/ estar había sabido/ y no sentirme sola/ por tener conmigo siempre/ mi propia compañía/ sintiéndome/ soberbiamente/ soberanamente/ única propietaria de mí/ me maldigo en silencio/ porque me siento ahora/ míseramente humana/ humanamente pequeña/ pordioseramente humana/ mendigando… una voz"//.

(Ver pág. 25, obra citada).

Esa es la poeta, expuesta ante el mundo, o mejor dicho, desnuda ante su mundo, ritualizando, desde el poema, su alma sintiente, su frágil estatura humana.

Y es que aquí no solo nos ha hablado la novelista, la cuentista y la amante de la vida; aquí nos ha hablado, repito, la poeta de la irreverencia amorosa, desde lo más hondo de su poética lírica, intimista y melancólica, para, desde la lengua hecha ritmo, simbología y metáforas, quedarse sobre el tiempo, más allá de nosotros.

Observación editorial: cambié «Ambos coinciden» por «Todos coinciden», porque en el párrafo se hace referencia a tres autores, no a dos. Además, corregí el error tipográfico «alrrededor» por «alrededor» y «poetica» por «poética», entre otros ajustes menores.

EN ESTA NOTA

Julio Cuevas

Poeta

Poeta, ensayista y crítico literario. Licenciatura en Educación, mención Filosofía y Letras-UASD. Maestria en Lingüística Aplicada-INTEC. Doctor en Derecho-O&M, con Maestria en Relaciones Internacionales, para el Área del Caribe-FLACSO-INTEC. Administración Cultural en Venezuela-OEA-CLACDEC. Fue Embajador, Encargado de Asuntos Culturales de la Cancillería dominicana. Ex-Secretario General de la Comisión Dominicana para la UNESCO. Es egresado de la Escuela Diplomática y Consular del Ministerio de Relaciones Exteriores. Actual Embajador Adscrito. Doctorado en Filosofía para un Mundo Global, Universidad País Vasco. OBRAS: ¨Epistolario del Crepúsculo¨, (poemas, 1974), ¨Visión Critica en Torno a la Poesía de Víctor Villegas¨, (Ensayo, 1975), ¨Testimonio del Tiempo¨ (poemas, 1986), ¨Homenaje en Tono Oblicuo¨ (poemas, 1992), ¨Los Cantos del Hierofante¨ (poemas, 1997),¨Poemas Tierra Adentro¨ (poema, 2008) y Literatura Infantil para el Desarrollo de la Creatividad y el Pensamiento Crítico (Ensayo,2013). Profesor Escuela de Letras UASD.

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