El verbo “devastar”, sinónimo de “destruir”, no significa lo mismo que “desbastar”, ‘quitar lo basto’, de modo que se debe evitar utilizarlos indistintamente, aclara Fundéu Guzmán Ariza.
Pese a ello, es frecuente encontrar en los medios de comunicación el uso impropio de “desbastar” en frases como “La República Dominicana ha salido ilesa de distintos eventos climatológicos que han desbastado destinos como Puerto Rico”, “Quedó desbastado por este sacrificio y la inmolación de los patriotas expedicionarios” o “Fue desbastador ver a personas demandando pruebas y tratamiento”.
Según registra el “Diccionario de la lengua española”, “devastar” proviene del latín “devastāre”, y significa ‘destruir un territorio, arrasando sus edificios y asolando sus campos’ y ‘destruir (‖ reducir a pedazos o a cenizas)’.
El “Diccionario panhispánico de dudas” recomienda no confundir “devastar” con el verbo parecido “desbastar”, que significa, en su primera acepción, ‘quitar las partes más bastas a algo que se haya de labrar’: “Esos materiales, junto al vidrio flotado y desbastado, a los tubos flexibles de plástico y otros, totalizaron 24.9 millones de dólares”.
Lo mismo puede decirse del adjetivo y sustantivo “devastador”, que significa ‘que devasta’.
En vista de lo anterior, en los ejemplos iniciales lo adecuado habría sido escribir “La República Dominicana ha salido ilesa de distintos eventos climatológicos que han devastado destinos como Puerto Rico”, “Quedó devastado por este sacrificio y la inmolación de los patriotas expedicionarios” y “Fue devastador ver a personas demandando pruebas y tratamiento”.
Conviene tener en cuenta que deben evitarse, por inapropiadas, las formas “desvastar”, por “devastar”, y “debastar” en lugar de “desbastar”.
Fundéu Guzmán Ariza (www.fundeu.do) es una iniciativa de la Fundación Guzmán Ariza Pro Academia Dominicana de la Lengua, institución sin fines de lucro entre cuyos objetivos se encuentra impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación de la República Dominicana. Cuenta con la asesoría de la Academia Dominicana de la Lengua, el Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía y la Fundéu RAE, así como con el patrocinio económico del bufete Guzmán Ariza.
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