Si una lengua recibe de otra el signo lingüístico completo, con su forma y su contenido, como en el caso de strike, la palabra en cuestión se considera un préstamo léxico.
Dentro del conjunto de las formas léxicas consideradas anglicismos, existe una amplia diversidad. Muchas son palabras íntegramente importadas, con significante y significado, como hit, bleacher, pitcher, strike; otras son calcos motivados por el parecido en lo fonético y en lo semántico, como base (de ‘base’), doble (de ‘double’), triple (de ‘triple’); otras consisten en traducciones, más o menos exactas, del tipo carrera (de ‘run’), jardinero central o centrocampista (de ‘center fielder’).
En el primer caso puede observarse que proviene del inglés el signo completo, con su forma y su contenido. Por ejemplo, en la palabra strike, es fácil percibir la estructura fonética inglesa, pronunciada de diversas maneras, con un mayor o menor grado de adaptación de su significante al español: [estráik], [estrái], [ehtrái], [etrái]. Pero también resulta claro que tiene origen inglés su sentido de ‘lanzamiento bueno, según las reglas del juego, que el pitcher hace al bateador sin que este logre conectarlo’. En español, este significado no corresponde a ninguna forma fonética propia, porque el juego de pelota tiene origen extranjero y es relativamente reciente. Cuando el deporte no se conocía, el concepto beisbolístico de ‘strike’, obviamente, no se encontraba presente en la mente de los hablantes.
Si una lengua recibe de otra el signo completo, con su forma y su contenido, como en el caso de strike, la palabra en cuestión se considera un préstamo léxico. En el vocabulario del béisbol, pertenecen a esta categoría palabras como las siguientes, citadas en orden descendente según su índice de disponibilidad: bate, home run, pitcher, out, catcher, hit, foul, safe, umpire, home, center field, left field, right field, coach, shortstop, inning, dugout, bleacher, fly, dead ball, rolling, bullpen, slider, swing, wild pitch, playoff, backstop.
El fenómeno del anglicismo se manifiesta de manera distinta cuando lo que se transmite es solo un nuevo significado, que se envuelve en una estructura fonética ya existente en español. Así sucede, por ejemplo, en casos como base y carrera. Ambas palabras existen desde hace siglos en español con sus correspondientes significados, pero antes de que el deporte hiciera su aparición en el mundo hispánico, ninguna de las dos tenía el sentido que tiene ahora en el ámbito del béisbol. De hecho, en varios países donde se habla español, pero no se practica el juego de pelota, muchos hablantes desconocen que uno de los significados del término ‘base’ es ‘almohadilla, saco de lona o pieza de goma con que se marcan los cuatro puntos donde se interceptan las líneas que delimitan el diamante en el terreno de juego’. En estos casos, el proceso se considera un calco, es decir, una copia del significado de una palabra de la lengua fuente que se introduce en otra de la lengua receptora. Muchos lingüistas lo llaman un préstamo semántico o un traslado semántico.
Como se puede observar en los ejemplos anteriores, unos calcos se realizan entre formas que son similares en ambas lenguas, fonética y ortográficamente, de modo que resulta bastante fácil hacer la fusión o la copia. A este tipo corresponden base (de ‘base’), bola (de ‘ball’), doble (de ‘double’), triple (de ‘triple’), plato (de ‘plate’). Resulta evidente la relación o la semejanza fonética que existe entre las dos palabras. Conviene puntualizar aquí el caso del término bola. Aunque en el sentido de ‘pelota’ hay que reconocer que es una palabra netamente hispánica y no un calco del inglés ‘ball’, resulta que en el béisbol se llama también ‘bola’ al ‘lanzamiento desviado que hace el pitcher al bateador’. En las narraciones radiales y de televisión se escuchan con frecuencia expresiones como esta: “La cuenta se nivela ahora en una bola y un strike”. Y en este sentido particular, se trata de un claro ejemplo de traslado semántico inducido por la semejanza fonética entre ball, del inglés, y bola, del español.
Otros calcos se producen mediante un tipo de traducción literal que selecciona en la lengua receptora una forma equivalente, pero con un sentido distinto al de la palabra de la lengua fuente que se trata de importar. En este grupo hay que incluir unidades como carrera (de ‘run’), lanzador (de ‘pitcher’), receptor (de ‘catcher’). Por ejemplo, en español, existe la palabra lanzador con el sentido general de ‘que lanza’. Pero en el juego del béisbol adquiere el significado específico de ‘pitcher’, es decir, ‘jugador defensivo encargado de lanzar la pelota al receptor, intentando que el bateador no pueda golpearla’. Un rasgo de este tipo de calco es la independencia fonética entre las palabras: carrera, por ejemplo, no tiene ningún vínculo en cuanto a su pronunciación con run; ni receptor con catcher. En síntesis, el término español que recibe el traslado semántico se corresponde con el que expresa el significado básico o general de la palabra inglesa, pero ambos son completamente distintos desde el punto de vista de su significante.
En otra categoría hay que situar los vocablos en los que de una base léxica inglesa se deriva otra palabra mediante la adición de un sufijo español, como sucede con batazo (de bat > bate), flaicito (de fly), jonronero (de home run), pitcheo (de pitch), esprintada (de sprint). En estos casos se revela un alto grado de integración o ajuste del préstamo a la estructura fonética y morfológica de la lengua receptora. El sistema español demuestra así su fortaleza y estabilidad. A este respecto, es pertinente hacer referencia a un simpático ejemplo de ultracorrección que aparece en el español popular cibaeño, donde el plural del anglicismo ‘strike’ (pronunciado [etrái]) suele ser ‘etrale’: ‘un etrái’ – ‘do etrale’. Lo lógico sería decir ‘etraye’, siguiendo el modelo de las palabras agudas terminadas en diptongo con i final (ley – leye(s), batey – bateye(s). Pero, si el hablante piensa que [etrái] deriva de una hipotética palabra original *‘etral’, por asociación con [kanái] (de canal: pl. canale) o [panái] (de panal: pl. panale), la forma ‘etrale’ resulta perfectamente lógica.
Resulta apropiado y oportuno puntualizar que generalmente, tanto los préstamos como los calcos se producen motivados por una necesidad, debido a la inexistencia en español de una palabra que exprese dicho concepto. Desde este punto de vista, la adición del nuevo significado a una palabra ya existente, como bola, carrera o receptor, debe interpretarse como un enriquecimiento que, por lo demás, se ha realizado de forma muy económica, sin tener que crear y memorizar un nuevo significante. Es distinta la situación que se presenta en otras áreas semánticas, en casos como aplicación, correr y romper, que a veces se utilizan en un sentido que en español contienen otros términos. Son conocidos los ejemplos del tipo ‘mandar una aplicación’, por ‘mandar una solicitud’; ‘hacer sentido’, por ‘tener sentido’; ‘correr para presidente’, en lugar de ‘postularse para presidente’; ‘romper la ley’, por ‘violar la ley’. Estos calcos no responden a una necesidad impuesta por una carencia léxica del español, sino a la pobreza lingüística, o a la falta de cuidado, del hablante que ignora o ha olvidado que su lengua dispone de los recursos necesarios para expresar tales significados.
Aparte de la razón de que en muchos casos la lengua receptora no posee una palabra para referirse a un determinado sentido, en otras ocasiones, el uso del préstamo puede resultar más cómodo y fácil para los hablantes por dos motivos. Primero, por ser una forma que adquirieron de manera natural en su comunidad antes de conocer la variante competidora; y segundo, porque a menudo se trata de una palabra más corta que la alternativa española. Dos ejemplos permiten ilustrar lo dicho: hit y home run (jonrón). Las variantes léxicas sencillo, indiscutible, inatrapable no solo son notable y obviamente más largas que hit, sino también más formales y menos comunes o populares. Lo mismo sucede con jonrón frente a cuadrangular o vuelacerca.
Algunos elementos léxicos de forma fonológica hispánica en el vocabulario de la pelota tienen un origen peculiar. Uno de ellos es cuadrangular. Más que de una traducción del inglés ‘home run’, la palabra podría haber surgido como consecuencia de un proceso analógico para completar la serie sencillo, doble, triple, cuadrangular. Desde este punto de vista, sin embargo, habría resultado más lógica y exacta la forma cuádruple.
El cuadro siguiente ofrece una muestra de los anglicismos del béisbol que se emplean en la República Dominicana, clasificados según los criterios ya expuestos.
en la República Dominicana. (Fuente externa).
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