El Festival de Jazz de Casa de Teatro ofreció una de sus veladas más memorables con la presentación del pianista y compositor cubano Alejandro Falcón y la cantante Mariela Cobos, dos artistas que lograron convertir el escenario en un espacio de encuentro entre tradición, espiritualidad y modernidad musical.
Desde las primeras notas quedó evidenciada la extraordinaria compenetración entre ambos intérpretes. Falcón desplegó una interpretación al piano elegante, virtuosa y profundamente creativa, mientras Cobos cautivó al público con una voz de extraordinaria riqueza de matices y gran fuerza expresiva. Más que una relación de acompañamiento, el público presenció un auténtico diálogo artístico donde las notas del piano y la voz parecían formar parte de una misma corriente musical.
Uno de los aspectos más notables de la noche fue la integración de elementos del jazz contemporáneo con las raíces culturales cubanas y caribeñas. Los arreglos incorporaron sonoridades del son, la rumba, el bolero y otras expresiones tradicionales, enriquecidas por la libertad armónica y la improvisación propias del jazz. Especial relevancia tuvieron las referencias a la herencia yoruba, presentes en atmósferas sonoras que evocaron la profundidad espiritual y cultural de una tradición que forma parte esencial de la identidad afrocubana y caribeña.
Igualmente admirable fue el manejo del silencio como recurso expresivo durante el concierto. Tras delicados cierres de acordes sobre las teclas del piano, el silencio adquiría un protagonismo singular, prolongando la emoción de cada interpretación y permitiendo que las notas siguieran resonando en la sala y en la sensibilidad del público con grandes aplausos.
En el jazz, el silencio no constituye una simple pausa; forma parte activa del lenguaje musical. Durante varias interpretaciones, ambos artistas demostraron una notable sensibilidad para utilizarlo como elemento de tensión, expectativa y emoción. En esos instantes de aparente quietud, el silencio adquirió tanta fuerza comunicativa como las propias notas, permitiendo que cada frase musical respirara y encontrara su máxima expresión.
El repertorio incluyó inspiradas recreaciones de obras de Samuel Formell, Marta Valdés, Rafael Hernández Marín, Pablo Milanés, José Claro Fumero y Juan Luis Guerra. Cada pieza fue reinterpretada desde una mirada contemporánea que respetó la esencia de los compositores al tiempo que reveló nuevos matices armónicos y emocionales.
Particular entusiasmo despertaron las interpretaciones de “Capullito de Alelí”, de Rafael Hernández Marín; algunas de las piezas asociadas al repertorio inmortalizado por Celia Cruz; y la emotiva versión de “Te regalo una rosa”, de Juan Luis Guerra. En estos momentos, la audiencia dejó de ser simple espectadora para integrarse espontáneamente al espectáculo, acompañando con sus voces algunas de las interpretaciones más conocidas y creando una cálida atmósfera de complicidad entre artistas y público.
Los aplausos, los coros espontáneos y la evidente conexión emocional con los artistas confirmaron que aquella noche la música logró algo más que entretener: creó una auténtica experiencia de comunión cultural y afectiva entre el escenario y la audiencia.
La presentación de Alejandro Falcón y Mariela Cobos constituye una muestra de la calidad artística que viene ofreciendo el Festival de Jazz de Casa de Teatro.
Una excelente razón para acudir cada jueves a este encuentro cultural que, durante junio y julio, convierte a Casa de Teatro en la casa de todos, en un espacio privilegiado para celebrar el jazz, la creatividad, la improvisación y la extraordinaria diversidad musical del Caribe y el mundo.
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