Hay aspectos de Joe McNamara, protagonista de Lioness, que pertenecen enteramente al universo creado por Taylor Sheridan. Otros, sin embargo, terminan acercándose de manera natural a la mujer que la interpreta.
Zoe Saldaña habló de ese proceso durante una conferencia de prensa virtual celebrada tras el cierre de la tercera temporada de la serie, un encuentro en el que abordó la exigencia física y emocional de interpretar a Joe, su estrecha comunicación con Sheridan y la manera en que sus propias experiencias terminan alimentando al personaje.
Hacia el final de la conversación, Marc Mejía, de República Dominicana y miembro votante de los Golden Globes, le preguntó por los guiños a sus raíces dominicanas que aparecen en Lioness y si eran libertades que se tomaba como actriz o elementos que solicitaba expresamente incorporar.
La respuesta de Saldaña fue directa.
“No. Yo no lo pido. Eso es Taylor”, explicó. Para la actriz, esos detalles son una muestra de que Sheridan la escucha, presta atención a aquello que es importante para ella como persona y como artista y, cuando encuentra una conexión entre Zoe y Joe, permite que llegue al guion.
La dinámica no parte de una lista de peticiones. A veces las conversaciones entre ambos duran apenas unos minutos; otras ocurren por mensajes de texto o en llamadas más extensas sobre el rumbo del personaje.
Es en esos intercambios donde Saldaña comparte anécdotas de su vida que le sirven para construir emocionalmente a Joe.
“Es la información que estoy poniendo en Joe”, explicó. Sheridan, según relató, guarda parte de ese material y eventualmente algunos detalles aparecen en los libretos. Ella los recibe como pequeños regalos dentro de la historia.
La actriz también destacó la importancia que esos gestos tienen para ella por una razón más amplia: durante años han sido pocos los personajes dominicanos con presencia en producciones de gran alcance.
“No hay tantos personajes dominicanos ahí afuera. Antes no los había. Sé que apenas estamos comenzando y estoy muy emocionada”, expresó.
Una Joe al límite
La tercera temporada llevó a Joe a uno de sus momentos más exigentes.
Al comienzo del encuentro, la moderadora Kara Warner preguntó a Saldaña cómo había recibido el arco que Sheridan preparó para su personaje. La actriz contó que trabajar con el creador implica también aprender a convivir con la sorpresa: en ocasiones recibe un episodio apenas una semana antes de comenzar a filmarlo.
Sheridan le adelantó que Joe sería secuestrada y que su equipo iría a rescatarla. Más adelante añadió otro elemento: Joe tendría que salvarse primero a sí misma.
Para Saldaña, esa comunicación constante con el creador es esencial para comprender dónde está emocionalmente el personaje y hacia dónde se dirige. La temporada, admitió, le produjo dos sensaciones que considera estimulantes para cualquier actor: emoción y miedo.
Ante una pregunta de Andrei, desde Colombia, la actriz profundizó en el desgaste que comienza a atravesar Joe.
La describió como una mujer acostumbrada a sostenerlo todo para los demás mientras internamente comienza a desmoronarse.
Saldaña encuentra honestidad precisamente en esa contradicción. Joe es brillante en su trabajo, pero no es una madre perfecta ni una soldado perfecta.
Es humana.
Y considera que muchas mujeres, especialmente aquellas que intentan responder con la misma intensidad en el trabajo y en sus hogares, pueden reconocerse en esa lucha.
Meses de entrenamiento para construir a Joe
La transformación tampoco ocurre únicamente frente al libreto.
En respuesta a Howard, de Estados Unidos, Saldaña habló del nivel de preparación física requerido para las escenas de acción.
Su experiencia previa como estudiante de ballet hace que confíe especialmente en la coreografía y la repetición. Durante la producción entrena de forma constante con Duffy, preparador físico que acompaña al elenco durante varios meses de rodaje.
Si una jornada comienza un poco más tarde, explicó, aprovecha ese margen para entrenar antes de llegar al set.
El objetivo no es únicamente lucir físicamente preparada. Fortalecer su cuerpo también le proporciona la seguridad necesaria para interpretar a una mujer sometida constantemente a situaciones extremas.
En la parte actoral continúa trabajando con Catlin Adams, su coach desde hace aproximadamente 20 años, una relación profesional que se remonta a la primera Avatar.
Saldaña explicó además que vive entre tres idiomas, por lo que procura tener claridad absoluta sobre aquello que está leyendo e interpretando antes de llevarlo a escena. Después de jornadas que pueden extenderse entre 13 y 14 horas, todavía encuentra tiempo para repasar sus líneas antes de dormir.
Escuchar a quienes han vivido esas historias
Parte de la construcción de Joe también proviene de personas que conocen de primera mano el mundo que Lionessintenta representar.
Saldaña contó que conversa con antiguos militares y especialistas que rodean la producción de Sheridan. Les pregunta cómo reaccionaron en determinadas situaciones y utiliza sus experiencias como referencia.
Recordó especialmente la reacción de algunos operadores ante una escena de la segunda temporada en la que Joe, después de escapar de una situación que pudo costarle la vida, intenta hablar con sus hijos y su esposo mientras está golpeada y todavía procesando lo ocurrido.
Para la actriz, conservar esas historias y llevarlas a la pantalla con honestidad supone también una responsabilidad.
A Silvia, de Italia, quien preguntó sobre la relación entre la serie y los acontecimientos internacionales, Saldaña quiso establecer una diferencia importante: aunque Lioness utiliza elementos inspirados en el mundo real, sigue siendo una narración de ficción concebida para entretener y no una respuesta directa a un conflicto geopolítico concreto.
Sí quiso resaltar, sin embargo, que existen mujeres que trabajan en espacios similares a los de Joe y cuya participación pocas veces recibe suficiente visibilidad.
“Si haces el trabajo, puedes aprender cualquier cosa”
Otra pregunta, realizada por Lily desde Hong Kong, llevó la conversación hacia todo lo que Saldaña ha aprendido gracias a sus personajes.
La actriz comparó cada producción con regresar nuevamente a estudiar.
Entrenamientos en arquería, armas y otras disciplinas le han permitido adquirir habilidades que alguna vez parecieron completamente ajenas a su vida.
Y utilizó su propia historia como ejemplo.
Saldaña recordó que viene de Jackson Heights, Queens, y señaló que si ella puede aprender a disparar un arco o ensamblar un arma semiautomática después de recibir entrenamiento y dedicar horas de práctica, cualquier persona puede sorprenderse con lo que es capaz de aprender.
El mensaje, dijo, es especialmente importante cuando piensa en niños y jóvenes: el talento no sustituye el trabajo, la preparación ni la disposición a presentarse cada día y hacerlo.
Ser vista después de tantos años
La conversación también tocó uno de los períodos más importantes de la carrera reciente de Saldaña.
Fabian, de Estados Unidos y Latinoamérica, le preguntó cómo había vivido una intensa temporada de premios mientras continuaba trabajando en una producción tan físicamente demandante como Lioness.
Saldaña habló de euforia, agotamiento, sonrisas y lágrimas, pero terminó llevando la respuesta hacia algo más íntimo: la sensación de haber sido finalmente reconocida por una comunidad cinematográfica de la que forma parte desde hace décadas.
“Mi comunidad cinematográfica me ve y sabe que he estado aquí”, expresó.
Lo significativo para ella fue que ese reconocimiento llegó justamente cuando había alcanzado una conclusión personal parecida: sabía cuánto había trabajado y ya no necesitaba que alguien más se lo confirmara. Que después la industria también lo reconociera hizo que la experiencia resultara todavía más especial.
Una huella que también pertenece a República Dominicana
Más allá de cualquier referencia dominicana que pueda aparecer puntualmente en Lioness, hay algo mayor en lo que Saldaña ha construido durante su carrera.
Su trayectoria la ha llevado a ocupar un espacio donde quienes crean personajes para ella conocen también a la persona detrás de la actriz. Escuchan sus historias, entienden qué forma parte de su identidad y encuentran en esas experiencias elementos capaces de enriquecer lo que finalmente llega a la pantalla.
Ahí también puede medirse parte de la huella que Zoe Saldaña deja a República Dominicana: en haber alcanzado una posición dentro de la industria en la que sus raíces no quedan al margen de su trabajo, sino que son reconocidas como parte de todo aquello que aporta a un personaje.
Y quizá por eso cobra todavía más fuerza aquella frase con la que habló sobre la presencia dominicana en pantalla:
“Apenas estamos comenzando”.
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