Antes de internarnos en los volúmenes de las producciones cinematográficas de cada industria a nivel global tenemos que señalar la no existencia de una única definición internacional de “película producida”.
Por ejemplo, WIPO/Omdia utiliza el concepto de largometraje nacional destinado a exhibición cinematográfica; el European Audiovisual Observatory combina, según el país, películas producidas, estrenadas o que entran en producción mientras que los organismos nacionales emplean sus propios registros administrativos.
Excluyendo producciones para televisión y plataformas streaming, las cifras deben leerse como una fotografía comparativa del volumen industrial, no como un ranking homogéneo en donde existe una tendencia cada vez más clara con respecto al contexto cinematográfico mundial y es que la producción cinematográfica mundial está cada vez menos concentrada en Hollywood y se encuentra crecientemente impulsada por grandes mercados nacionales de Asia y por industrias de ingresos medios con fuertes públicos locales.
El dato que se maneja en la industria cinematográfica es que en 2025, 9,511 películas producidas mundialmente, el cual superó los niveles previos a la pandemia y según las nuevas cifras de la OMPI y de Omdia publicadas en el Índice Mundial de Innovación 2025.
Bollywood, la industria hindi con sede en Mumbai, es la industria con mayor nivel teniendo 2,660 producciones anuales, liderando el volumen mundial, una cifra que representa aproximadamente el 29 % de la producción cinematográfica global.
No obstante, Bollywood no equivale a toda la producción india pues las 2,600 películas corresponden a India en conjunto, incluyendo las industrias hindi, tamil, telugu, malayalam, kannada, bengalí y otras.
Esta industria se caracteriza por su modelo de negocio basado en películas de gran presupuesto con música integrada, mercados objetivo que abarcan la diáspora india global y características culturales únicas que fusionan narrativas tradicionales con producción contemporánea el cual posee un potencial de crecimiento impulsado por la expansión de salas en regiones rurales indias y la creciente aceptación internacional.
China, Japón y Estados Unidos
China ocupa el segundo lugar con 820 a 970 producciones anuales, siendo la primera vez en la historia del cine que China supera a Japón y Estados Unidos en producción cinematográfica.
El mercado chino presenta una particularidad que es la poseedora de una enorme demanda interna capaz de sostener una industria de gran escala sin depender necesariamente de la exportación. En 2023 las películas nacionales obtuvieron el 83.7 % de la taquilla china, equivalente a 46,005 millones de yuanes, mientras que los 10 títulos más taquilleros fueron producciones nacionales.
Su mercado es principalmente el interior chino de aproximadamente de 1,412 millones de habitantes, aunque busca expandirse internacionalmente mediante coproducciones. A través de sus narrativas que alinean con valores patrióticos oficiales, el potencial de crecimiento se mantiene fuerte en producción, aunque los ingresos de taquilla enfrentan presión por el gasto doméstico reducido, según Globalasia CNTV.
Japón produjo 676 largometrajes según la serie internacional de WIPO/Omdia. La cifra coincide con los 676 títulos japoneses estrenados en salas en 2023 registrados por la Motion Picture Producers Association of Japan. El modelo japonés posee una estructura industrial madura, con grandes empresas integradas en producción, distribución y exhibición, pero también con un amplio sector independiente.
La animación constituye uno de sus principales activos industriales y culturales, aunque el cine japonés abarca también dramas, comedias, adaptaciones literarias y películas derivadas de manga y videojuegos operando bajo un modelo dominado por seis estudios principales como el Toho, Shochiku, Daiei, Shintoho, Nikkatsu y Toei los cuales producen aproximadamente 100 filmes anuales.
El mercado objetivo es predominantemente doméstico, con 50 % de espectadores que ven filmes propios, aunque el anime japonés gana popularidad global. No obstante, con una población envejecida y la competencia de Hollywood que ocupa 68 % de cuota de pantalla se convierte en su mayor obstáculo de expansión.
Con respecto a la industria de Hollywood, WIPO/Omdia registra 510 películas estadounidenses en 2023, utilizando un criterio de películas que entraron en producción, el descenso respecto de 2022 estuvo relacionado con la disrupción provocada por las huelgas de guionistas y actores.
El modelo de Hollywood se basa en superproducciones de gran presupuesto con efectos visuales avanzados, distribuidas globalmente por estudios multimillonarios de esta manera el mercado objetivo es universal, abarcando todos los continentes con énfasis en sectores internacionales que representan más de 70% de ingresos para blockbusters.
Precisamente este mercado funciona además como centro financiero y creativo de producciones que pueden ser filmadas en otros territorios, por lo que las estadísticas nacionales de producción no equivalen necesariamente al lugar físico donde se rodó cada película.
Entre el 20 % y el 25 % logra un estreno masivo en cines comerciales y el resto se distribuye a través de plataformas de streaming de forma directa, o mediante circuitos independientes muy limitados antes de dar el salto digital.
La particularidad de Hollywood no está, por tanto, en superar a India o China en número de películas, sino en la capacidad de convertir una parte relativamente limitada de la producción en productos de circulación mundial, de esta manera los grandes estudios combinan financiación, producción, distribución, marketing internacional, franquicias, merchandising y explotación de propiedad intelectual.
Aunque, de acuerdo a un artículo escrito por el experto en desarrollo artístico Michael Whalen para el portal Medium, señala que el cine en Estados Unidos, es un entorno donde las franquicias, las películas de presupuesto medio, los dramas para adultos y las producciones originales sin franquicias tienen cada vez más dificultades para justificar el costo y el riesgo de los estrenos masivos en cines.


México y Brasil
El Anuario Estadístico de Cine Mexicano registró 240 largometrajes en producción durante 2024 con 36 en rodaje o con rodaje concluido, 47 en postproducción y 157 terminados.
México posee una industria sostenida por una combinación de producción privada, estímulos públicos y un mercado interno importante. El cine mexicano también se beneficia de su proximidad cultural y lingüística con América Latina y de su vinculación histórica con el mercado hispano de Estados Unidos.
La producción no se concentra en grandes estudios pues el sistema incluye numerosas productoras independientes y una participación relevante de mecanismos públicos como Eficine y Focine; en 2024, el 41 % de los largometrajes registrados recibió algún tipo de apoyo público.
El modelo de negocio combina apoyos públicos del IMCINE (46 % de producciones con financiamiento estatal) con inversión privada, con 129 óperas primas en 2024 reflejando diversidad de talentos emergentes y su mercado es principalmente doméstico enlazado también con la diáspora mexicana en Estados Unidos.
En un artículo publicado por Carlos Acuña para el portal fabricadeperiodismo.com señala que los desafíos locales son el estancamiento de exhibición (solo 43 % radicadas en Ciudad de México), dependencia de festivales internacionales para distribución y acceso limitado a salas comerciales.
El potencial de crecimiento se impulsa por el renacimiento de festivales, plataformas digitales mexicanas y reconocimiento internacional creciente.
En Brasil, Agência Nacional do Cinema o Agencia Nacional de Cine (ANCINE) 431 lanzamientos/estrenos de largometrajes en salas de cine durante 2025, de ellos, 154 fueron películas brasileñas y 277 fueron películas extranjeras para un total de 431 lo cual representa una disminución de 5.5 % frente a los 456 lanzamientos de 2024.
En 2023 ANCINE puso en marcha convocatorias por 1,000 millones de reales para el sector audiovisual, incluyendo 450 millones destinados a proyectos cinematográficos que llegarían a las salas, combinado con un amplio mercado doméstico, producción regional descentralizada y mecanismos públicos de financiación, a través del Fundo Setorial do Audiovisual.
El modelo de negocio combina producciones independientes de bajo costo con superproducciones de estudios locales, con un mercado doméstico de 215 millones de habitantes y expansión hacia Latinoamérica.
Las características culturales incluyen narrativas que reflejan diversidad racial brasilera, realismo social urbano y temas de desigualdad.
Los desafíos locales son la dependencia de financiamiento estatal vulnerable a cambios políticos, infraestructura de exhibición concentrada en São Paulo y Río, y competencia de Hollywood que domina 70 % de taquilla.
El potencial de crecimiento se impulsa por la población joven, expansión de salas en regiones periféricas, plataformas digitales brasileras como Globoplay y el reconocimiento internacional de cineastas como Kleber Mendonça Filho, cuya película El agente secreto recorrió los festivales mundiales, ganadora del Globo de Oro y nominada al Oscar, registró en su primer fin de semana en Brasil, 273,000 entradas y recaudó 6.6 millones de real brasileño.
Indonesia, Corea del Sur y Reino Unido
Indonesia constituye la cuarta nación más poblada del mundo y está atravesando una transformación en su sector audiovisual con una industria del entretenimiento que ha proyectado alcanzar US$ 41,000 millones en ingresos para el 2029.
Las estadísticas del Ministerio de Educación y Cultura indonesio registran 565 producciones de largometraje, frente a 445 en 2022. La cifra excluye las 800 producciones de series televisivas registradas ese mismo año. El modelo de negocio se basa en producciones de costo medio con géneros populares como terror, drama familiar y comedias.
El Consejo de Economía Creativa, ahora integrado en el Ministerio de Turismo y Economía Creativa, ha facilitado la creación de incentivos fiscales y programas de subvención para producciones nacionales.
Con idioma malayo, aunque busca expansión en Asia, sus características culturales incluyen narrativas que reflejan valores islámicos, tradiciones javanesas y realidades urbanas contemporáneas y ahora dispone de un mercado interno amplio, una industria privada formada por productoras como Falcon Pictures, MD Pictures y Rapi Films.
Además, hay una demanda de géneros de terror, drama y comedia. El crecimiento de la producción se relaciona además con la expansión de las salas comerciales y con la posterior explotación digital, aunque la sala continúa siendo un espacio decisivo para los grandes éxitos nacionales.
Por su parte, Corea del Sur produce entre 200 y 300 películas anuales, con industria que experimentó crecimiento explosivo después del éxito de la película Parásitos (2019) de Bong Joon-ho. El modelo de negocio se basa en estudios poderosos como CJ Entertainment y Showbox que producen películas de alto presupuesto con distribución global.
Las características culturales incluyen narrativas que exploran tensión social coreana, estética visual sofisticada y fusión de tradición con modernidad.
Un factor a favor de su crecimiento es el reconocimiento global del “Hallyu” (onda coreana) que le ha permitido expandirse en plataformas como Netflix que invierten en contenido coreano, y la posición de Corea como puente cultural entre Asia y Occidente.
Actualmente la industria del audiovisual en Corea del Sur está apostando cada vez más en producciones basadas en inteligencia artificial la cual surge a raíz de una enorme inversión gubernamental y una rápida expansión de los programas de educación y apoyo a la producción en torno a la IA.
En este tenor el Gobierno surcoreano triplicó su presupuesto para IA en 2026, y han destinado US$ 5.37 millones de fondos de emergencia para la industria cinematográfica a producciones que utilizan tecnologías avanzadas, incluida la IA.
Reino Unido y según el Instituto Británico de Cine (BFI), registró 207 producciones cinematográficas que entraron en producción en el 2023 y un gasto de US$ 1,360 millones; de ese monto, US$ 1,040 millones procedieron de películas de inversión extranjera.
El modelo de negocio combina producciones independientes británicas con superproducciones Hollywood que usan UK como ubicación por incentivos fiscales de 25 %.
Con 67 millones y exportación global mediante coproducciones, sus desafíos locales son Brexit que complicó financiamiento europeo, dependencia de inversión Hollywood y competencia de streaming.
Sus ventajas están en el crecimiento de los incentivos fiscales atractivos, la infraestructura de estudio de primera línea y una posición como puente entre Europa y Estados Unidos.
Según BFI, la producción cinematográfica y televisiva de alta gama en el Reino Unido superó los 6,800 millones de libras (US$ 9,200 millones) en 2025, lo que supone un aumento del 22 % con respecto a 2024 y el tercer mayor gasto anual registrado.
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