La 40ª edición de los Premios Goya no fue únicamente una ceremonia de premios. Fue una declaración de intenciones. Un espejo en el que el cine español se observó a sí mismo entre aplausos, reivindicaciones, discursos políticos y una conversación inesperada sobre la fe y la juventud.
Celebrada en Barcelona, la gala osciló entre la emoción artística y el activismo explícito. Y en el centro de todo, el triunfo de Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, terminó representando algo más profundo que cinco estatuillas: simbolizó un momento de cambio en la industria. Un cine más femenino en su liderazgo, más militante en sus discursos y, paradójicamente, más abierto a explorar temas espirituales en una sociedad que se presume cada vez más secularizada.
Paridad en los Goya 2026: una conquista que aún camina
El premio a Mejor Dirección para Alauda Ruiz de Azúa no fue un dato más en la lista de ganadores. En 40 ediciones, solo tres mujeres habían conseguido antes este reconocimiento: Pilar Miró, Icíar Bollaín e Isabel Coixet. La victoria de Ruiz de Azúa marca un hito y confirma que la paridad en el cine español empieza a consolidarse, aunque todavía esté lejos de ser plena.
La propia directora lo expresó con serenidad: es el mejor momento hasta ahora, pero no el punto final del camino. Su triunfo se vio reforzado por los premios interpretativos para Patricia López Arnaiz (Mejor Actriz Protagonista) y Nagore Aranburu (Mejor Actriz de Reparto), ambas por Los domingos, consolidando una noche donde el talento femenino no fue anecdótico, sino central.
Más allá de las cifras, la sensación fue clara: el liderazgo femenino ya no es excepción, empieza a ser norma.
Activismo en primera línea: cuando la gala se convierte en altavoz
Las ceremonias de premios, en cualquier parte del mundo, suelen convertirse en motores impulsores del activismo. La alfombra roja, el escenario y el micrófono se transforman en plataformas donde invitados y galardonados aprovechan la visibilidad para posicionarse ante conflictos sociales o políticos. Los Premios Goya 2026 no fueron la excepción. Al contrario: fueron un ejemplo contundente de ello.
Con el presidente Pedro Sánchez presente en el auditorio, la mayoría de los discursos hicieron referencia al conflicto en Gaza. Cerca del 95% de los premiados mencionaron a Palestina, y numerosos asistentes lucieron chapas con el lema “Free Palestine”, incluida la actriz estadounidense Susan Sarandon, galardonada con el Goya de Honor.
Sarandon ofreció uno de los discursos más comentados de la noche. Emocionada, habló de vivir en un mundo “dominado por la violencia y la crueldad” y agradeció la “lucidez moral” que, según sus palabras, percibe en España y en su presidente. Citando al historiador Howard Zinn, defendió que la historia no solo está hecha de crueldad, sino también de compasión y valentía, y que elegir dónde ponemos el foco define nuestra capacidad de actuar.
La fuerza del activismo fue evidente. Pero también surgieron voces críticas frente a la politización casi unánime de la gala. Aldo Comas y Macarena Gómez cuestionaron la coherencia de ciertos posicionamientos y recordaron otras crisis internacionales que, según señalaron, no recibieron la misma atención. Fue un momento breve, pero significativo: incluso en una noche marcada por consensos ideológicos, hubo espacio para el matiz.
Los domingos: fe, juventud y una conversación incómoda
Si hubo una película que concentró el debate cultural fue Los domingos. La historia de Ainara, una joven de 17 años que decide ingresar en un convento de clausura en lugar de ir a la universidad, tocó una fibra inesperada en el público.
En una sociedad que suele definirse como descreída, el hecho de que una historia sobre vocación religiosa conectara con casi 700.000 espectadores y terminara llevándose el Goya a Mejor Película no pasó desapercibido.
Las declaraciones de Silvia Abril en la alfombra roja —“Me niego a aceptar que la juventud tenga esa tirada hacia lo cristiano”— reflejaron una incomodidad latente en parte del sector cultural. Sin embargo, el éxito del filme demuestra que el debate no es tan simple.
La propia Alauda Ruiz de Azúa ha explicado que los jóvenes no necesariamente conectan con la película desde la religión en sí, sino desde lo que simboliza: libertad individual, presión familiar, identidad y el derecho a elegir un camino distinto. Para muchos espectadores jóvenes, la vocación religiosa funciona como metáfora.
Ahí reside el verdadero fenómeno cultural de los Goya 2026: una narrativa espiritual convertida en vehículo para hablar de autonomía y pertenencia en plena era digital.
Música, emoción y ritual colectivo
Más allá de la política y los premios, la gala ofreció momentos de auténtica emoción artística.
El segmento In Memoriam fue especialmente conmovedor con la interpretación de Dani Fernández, quien versionó Si te vas de Extremoduro, tras el fallecimiento de Robe Iniesta en diciembre de 2025. Acompañado por piano y voces corales, transformó el auditorio en un espacio casi sagrado.
Bad Gyal sorprendió con una rumba en catalán que fusionó tradición y estética urbana, mientras que Ana Mena, vestida de blanco y subida sobre un piano, interpretó La Bámbola con una intensidad delicada. El predominio del blanco en vestuario y escenografía dio a la gala un aire simbólico, casi místico, que dialogó inesperadamente con el triunfo de Los domingos.
Fue una noche donde el espectáculo no eclipsó la emoción, sino que la amplificó.
El triunfo técnico de Sirat y la fortaleza de la industria
Aunque el gran titular fue Los domingos, la película Sirat se convirtió en la más premiada en términos técnicos, con seis estatuillas. Este equilibrio entre cine de autor y potencia técnica reafirma la solidez de la industria española.
La consellera Carmen Ortí celebró los seis premios vinculados a profesionales valencianos como prueba de la “fortaleza” del sector. La gala dejó claro que el cine español no solo genera debate cultural, sino que mantiene una maquinaria creativa sólida y competitiva.
Listado completo de ganadores – 40ª edición de los Premios Goya
Mejor película
- Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa
Mejor dirección
- Alauda Ruiz de Azúa, por Los domingos
Mejor actor protagonista
- Jose Ramon Soroiz, por Maspalomas
Mejor actriz protagonista
- Patricia López Arnaiz, por Los domingos
Mejor actor de reparto
- Álvaro Cervantes, por Sorda
Mejor actriz de reparto
- Nagore Aranburu, por Los domingos
Mejor dirección novel
- Eva Libertad, por Sorda
Mejor guion original
- Alauda Ruiz de Azúa, por Los domingos
Mejor guion adaptado
- Joaquín Oristrell, Manuel Gómez Pereira y Yolanda García Serrano, por La cena
Mejor música original
- Kangding Ray, por Sirat
Mejor canción original
- ‘Flores para Antonio’, de Alba Flores y Silvia Pérez Cruz
Mejor película de animación
- Decorado, de Alberto Vázquez
Mejor película documental
- Tardes de soledad, de Albert Serra
Mejor película iberoamericana
- Belén, de Dolores Fonzi (Argentina)
Mejor película europea
- Sentimental Value, de Joachim Trier (Noruega)
Mejor actor revelación
- Antonio ‘Toni’ Fernández Gabarre, por Ciudad sin sueño
Mejor actriz revelación
- Miriam Garlo, por Sorda
Mejor dirección de producción
- Oriol Maymó, por Sirat
Mejor dirección de fotografía
- Mauro Herce, por Sirat
Mejor montaje
- Cristóbal Fernández, por Sirat
Mejor dirección de arte
- Laia Ateca Font, por Sirat
Mejor diseño de vestuario
- Helena Sanchís, por La cena
Mejor maquillaje y peluquería
- Ana López-Puigcerver, Belén López Puigcerver y Nacho Díaz, por El cautivo
Mejor sonido
- Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, por Sirat
Mejores efectos especiales
- Paula Gallifa y Ana Rubio, por Los Tigres
Mejor cortometraje de ficción
- Ángulo muerto, de Cristian Beteta
Mejor cortometraje documental
- El santo, de Carlo D’Ursi
Mejor cortometraje de animación
- Gilbert, de Álex Salu, Arturo Lacal y Jordi Jiménez
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