"Estoy asumiendo una invitación que me hizo el Departamento de Estado [de EE.UU.]".
Con esas palabras explicó la opositora Dinorah Figuera su regreso a Venezuela luego de ocho años de exilio en España.
Según explicó al aterrizar en Caracas el jueves pasado, parte de la misión que le encomendó EE.UU. es negociar con el gobierno de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, la conformación de una autoridad electoral "creíble".
Y ese mismo día se puso manos a la obra.
Tras su llegada a Caracas, Figuera acudió al encuentro del encargado de negocios de EE.UU, John Barret, y luego se reunió con el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien además de ser uno de los principales operadores del chavismo es hermano de la presidenta interina.
Como resultado del encuentro se anunció la conformación de una mesa técnica y política paritaria para definir una agenda de trabajo y "una hoja de ruta para la construcción de un escenario democrático, plural e institucional que contribuya a la recuperación del país", según se señaló en un comunicado.
Se trata del primer encuentro formal entre representantes del chavismo y de la oposición venezolana desde las reuniones que sostuvieron con miras a hacer posibles las elecciones presidenciales de 2024.
El encuentro parece sugerir que el gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, finalmente está dando los primeros pasos para poner en marcha una transición política en Venezuela, tercera fase de la hoja de ruta que se fijó desde que el pasado 3 de enero se capturó al entonces presidente Nicolás Maduro.
Washington estableció una suerte de tutela sobre el gobierno de Delcy Rodríguez -quien era la vicepresidenta de Maduro- y se había concentrado en las dos primeras fases: estabilización y recuperación económica e institucional.
En un mensaje publicado en X, Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado, celebró la reunión entre Figuera y Rodríguez "para discutir una agenda que servirá de hoja de ruta para un diálogo político sobre una transición democrática".
Paradójicamente, ese encuentro y la propia designación de Figuera parecen haber tomado por sorpresa a los venezolanos, incluyendo a los propios partidos de oposición.
Además, la entrada en escena de Figuera se produce menos de un mes después de que la Plataforma Unitaria -organización que congrega a los principales partidos de oposición- se reuniera en Panamá y le encomendara a María Corina Machado encabezar las negociaciones con el chavismo para buscar una transición política en Venezuela.
Esa misión, por encargo de Washington, parece estarla asumiendo ahora Dinorah Figuera. Pero ¿quién es ella?
De la izquierda al centro
Criada en un barrio humilde del oeste de Caracas, Figuera se incorporó a la política muy joven.
En 1991, egresó como médico de la Universidad Central de Venezuela, donde se desempeñó como dirigente estudiantil.
Durante años militó en La Causa R, un partido de izquierda.
Entre 1995 y 2004 estuvo activa en la política local en Caracas, donde fue subsecretaria del gobierno municipal y, luego, concejal.
De la Causa R se pasó al partido Primero Justicia, que se define como una organización de "centro humanista".
En las elecciones de 2010 fue electa como diputada a la Asamblea Nacional (AN). Fue presidenta de las comisiones de Familia y de Ciencia y Tecnología.
Volvió a ser electa como diputada en los comicios legislativos de 2015, en los que la oposición venezolana obtuvo una mayoría calificada.
Fueron justamente esas elecciones las que le han otorgado un rol especial en el proceso político en marcha. Esa Asamblea Nacional fue despojada de sus poderes efectivos dentro de Venezuela a través de un conjunto de maniobras judiciales y políticas del chavismo.
Esa fue la misma AN que presidía el opositor Juan Guadó en enero de 2019, cuando EE.UU. y gran parte de la comunidad internacional decidieron desconocer a Maduro como presidente, luego de que se juramentó para un segundo periodo presidencial tras unos comicios denunciados como fraudulentos.
Dado su cargo institucional, Guaidó fue reconocido por más de medio centenar de países como presidente interino de Venezuela, pero fracasó en lograr una transición política.
El experimento político de Guaidó concluyó en diciembre de 2022 y en enero de 2023 los miembros aún activos de la AN electa en 2015 escogieron a Figuera como la nueva presidenta del Legislativo venezolano.
Pocos días después, el entonces fiscal general de la República, Tarek William Saab, la acusó de usurpación de funciones, traición a la patria, legitimación de capitales y asociación para delinquir.
Para ese momento, Figuera ya llevaba varios años viviendo en España, país en el que buscó asilo luego de denunciar acoso y amenazas de las fuerzas de seguridad tras la muerte bajo custodia policial del concejal opositor Fernando Albán, quien no solamente era compañero de partido de Figuera sino también su amigo, así como padrino de su hija.
Además de las imputaciones penales, Figuera ha dicho que fue despojada de su vivienda en Caracas.
Un rol "institucional"
El retorno de Figuera a Venezuela con un rol tan destacado ocurrió de forma inesperada.
Sin embargo, hace un par de meses ocurrió un encuentro que pareció anticiparlo.
El 22 de abril, Figuera se reunió en Washington con el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Michael Kozac, para -según dijo el funcionario estadounidense- "abordar las vías hacia una transición democrática estable, ordenada y consolidada".
"Estados Unidos respalda inequívocamente los esfuerzos por construir una agenda productiva centrada en soluciones y el diálogo. Los días de retórica confrontativa han quedado atrás; es momento de superar diferencias e iniciar un nuevo capítulo para todos los venezolanos", escribió Kozac en un mensaje publicado en X, junto a una foto de su encuentro con Figuera.
En un mensaje publicado ese mismo día, la opositora venezolana destacó que había acudido al encuentro "como presidenta de la Asamblea Nacional" electa en 2015 que, para aquel momento aún era reconocida por EE.UU. como una institución legítima.
Según ha dicho Figuera, esa reunión se produjo por iniciativa del gobierno de EE.UU.
Ella ha explicado que, en su rol de presidenta de la AN de 2015, le correspondieron dos funciones: el acompañamiento a la ruta electoral en Venezuela y la protección de los activos de Venezuela en el exterior, lo que la llevó a tener que "establecer una relación con EE.UU. desde el punto de vista de los intereses del Estado [venezolano]".
Ya en Caracas, Figuera dijo que su rol es "institucional" y que, de hecho, lo ejercerá desligado de su militancia en Primero Justicia.
En una entrevista con una emisora radial con el periodista Román Lozinski desde Venezuela, apuntó que en todos los procesos de transición "siempre hay un momento donde hay que sentarse" a negociar, a pesar de los dolores, rencores e injusticias.
En un comunicado publicado en la cuenta de X de la Asamblea Nacional de 2015, se indica que el objetivo central del proceso en el que se encuentra Figuera es la "construcción de una visión compartida de futuro" y "la generación de condiciones de estabilidad política, institucional y social".
"La agenda de trabajo tendrá como prioridades la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento de los organismos electorales. la restitución plena de los partidos políticos, el establecimiento de garantías para todos los actores políticos y el pleno respeto a la libertad de expresión", señala el texto.
¿Qué pasa con María Corina Machado?
Distintos analistas de la política venezolana han visto en la designación de Figuera un nuevo aparente desplante del gobierno de Trump hacia María Corina Machado.
Aunque la líder de la oposición venezolana y premio Nobel de la Paz ha sido recibida por Trump en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense ha tenido varios gestos en los que ha parecido menospreciarla.
El primero se produjo el mismo día de la captura de Maduro, cuando Trump dijo que aunque Machado es una "mujer muy amable", sería muy difícil para ella liderar Venezuela porque "no cuenta con apoyo ni respeto dentro del país".
Encuestas de entonces y actuales, sin embargo, muestran de forma consistente cómo Machado sigue siendo con mucha diferencia la dirigente más popular de Venezuela, liderando la intención de voto -usualmente por encima del 50% de apoyo y a decenas de puntos por encima de sus posibles competidores- sin que nadie le haga sombra.
También llamó la atención que, durante su discurso del Estado de la Nación de este año, Trump invitara al opositor venezolano Enrique Márquez en lugar de a Machado. Márquez es un político respetado, pero encabeza un partido muy minoritario.
Por último, ahora ocurre esta designación de Figuera, hecha luego de que la Plataforma Unitaria hubiera nombrado a Machado como responsable de la negociación con el chavismo.
Al mismo tiempo, Trump y otros miembros de su gabinete no han escatimado elogios hacia Delcy Rodríguez, alabando constantemente las buenas relaciones que mantienen con ella.
¿Por qué EE.UU. no puso las negociaciones en manos de Machado?
"Creo que el departamento de Estado de EE.UU. vio esto como la posibilidad de una salida más institucional. Al final de cuentas, ellos ven a Machado como una candidata presidencial y como candidata no debería estar negociando la institucionalidad, sino que lo hace un tercero que sea más neutro", dice Carmen Beatriz Fernández, consultora política de la firma Datastrategia, a BBC Mundo.
La experta considera que el nombramiento de Figuera contradice lo establecido por la oposición venezolana en Panamá, cuando delegaron en Machado la interlocución con el gobierno.
"Creo que lo ocurrido en Panamá le puso un poco de presión al Departamento de Estado, que quizá reaccionó con un movimiento que dice 'aquí mando yo. Soy quien pone las reglas del juego y estoy designando la instancia que va a llegar a acuerdos y a fijar las reglas del juego’", apunta.
Otros analistas han sugerido que EE.UU. optó por designar a Figuera para facilitar el diálogo dado el fuerte enfrentamiento que ha existido durante décadas entre Machado y los principales dirigentes del chavismo, incluyendo al propio Hugo Chávez, a quien ella llegó a criticar directamente en una sesión de la Asamblea Nacional diciéndole que "expropiar es robar".
Durante años, Machado ha sido implacable en sus críticas y en sus esfuerzos para aumentar la presión para la salida del chavismo del poder y se ha convertido en una de las figuras más rechazadas por la dirigencia chavista, al punto de que le impidieron postularse a la presidencia en 2024, pese a haber ganado las primarias de la oposición con más del 90% de los votos.
Ejemplos más recientes de ese rechazo se han producido en los últimos meses, cuando Jorge Rodríguez negó la posibilidad de permitir que Machado regrese al país en el contexto de la Ley de Amnistía, pues la acusa de haber impulsado una invasión extranjera a Venezuela. De igual modo, hace poco el ministro del Interior, Diosdado Cabello, rechazó de plano cualquier posibilidad de diálogo con Machado.
El gobierno de Trump es consciente de esta situación y de estas resistencias. De hecho, según informó en su momento The New York Times, una de las razones por las que Trump dejó a Delcy Rodríguez como sucesora de Maduro, en lugar de impulsar a Machado -como esperaban muchos opositores- obedece a un informe de la CIA según el cual a ella le iba a resultar cuesta arriba controlar al Gobierno y, sobre todo, las Fuerzas Armadas, después de varias décadas de régimen chavista.
La intervención y tutela estadounidense sobre Venezuela ha buscado al máximo evitar episodios de crisis e inestabilidad, algo que -al parecer- Washington teme que pueda ocurrir si Machado asume un rol más central antes de que estén dadas las condiciones para una transición.
¿Y cuál es la relación entre Machado y Figuera?
La ganadora del Nobel de la Paz no ha reaccionado públicamente al nuevo rol de Figuera. Sin embargo, esta última ha dejado claro que reconoce a Machado como líder de la oposición.
"Hay un liderazgo de la oposición en el país que indudablemente es María Corina Machado", dijo en la entrevista radial con Lozinski.
Agregó que cuando se habla de un camino institucional es apuntando a reconstituir el Consejo Nacional Electoral creíble y confiable que le sirva a Machado, así como a cualquier otro aspirante político en el país.
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