Frederick von Mierers
Cortesía HBO
Frederick von Mierers decía ser un viajero del planeta Arcturus que había adoptado forma humana.

Pocas personas han llevado una doble vida como Hoyt Richards.

En la década de 1980, este graduado de Princeton, de atractivo clásico, encabezaba campañas publicitarias para marcas de lujo como Ralph Lauren, Dunhill y Donna Karan.

Aunque desde entonces amplió su carrera hacia la actuación, la realización cinematográfica y las conferencias públicas, Richards sigue siendo descrito con frecuencia como "el primer supermodelo masculino del mundo".

Parecía la personificación de una masculinidad serena y segura de sí misma, pero cuando no estaba viajando a destinos exóticos para ser fotografiado por Richard Avedon o Steven Meisel, Richards era un devoto integrante de una enigmática secta espiritual llamada Eternal Values ("Valores eternos").

Esta organización, que fue objeto de un reportaje de investigación publicado por la periodista Marie Brenner en Vanity Fair en 1990, con el tiempo cayó prácticamente en el olvido.

Sus fascinantes orígenes en medio de la cultura de búsqueda permanente del éxito que predominó a mediados de los años 80, así como su lento declive a lo largo de los 90, vuelven ahora a captar la atención en Bring Me the Beauties: A Model Cult ("Tráeme a las bellezas: una secta de modelos"), una impactante e inquietante serie documental que se estrenó en HBO el mes pasado.

Esta es una historia real que nadie podría haber inventado.

El fundador de Eternal Values, el bien relacionado pero enigmático miembro de la alta sociedad neoyorquina Frederick von Mierers, decía ser un "ente extraterrestre alojado en un cuerpo humano", un ser venido del planeta Arcturus que había entrado en un cuerpo humano para difundir un mensaje de iluminación en la Tierra.

Hoyt Richards y Frederick von Mierers
Cortesía de HBO
La historia de la secta Eternal Values parece la trama de una película.

Su misión declarada una y otra vez era reclutar a nuevos líderes arcturianos entre la raza humana antes de que un supuesto "desplazamiento de los polos" destruyera el planeta en 1999.

En la práctica, se trataba de una secta apocalíptica revestida de un gran atractivo y glamour.

Maestro en reinventarse y además un incorregible trepador social, Von Mierers disfrutaba rodeándose de jóvenes brillantes y prometedores, como modelos y profesionales ambiciosos al comienzo de sus carreras.

En rigor, no buscaba únicamente personas atractivas, sino a cualquiera que pudiera mejorar su reputación y aumentar su fortuna.

Nacido como Fred Meyers en un barrio obrero de Brooklyn -aunque por entonces muy pocos conocían su verdadera identidad-, construyó su séquito de seguidores y la fortuna de la secta mediante la venta de "lecturas de vida" psíquicas personalizadas grabadas en casetes y de suscripciones que proporcionaban piedras preciosas seleccionadas específicamente para cada persona.

Los precios eran elevados, pero Von Mierers aseguraba que sus gemas poseían propiedades curativas.

Jacki Adams, otra destacada supermodelo de los años 80 atraída por Eternal Values, contó a Brenner que entregó al líder de la secta más de US$100.000 para la compra de piedras preciosas y para financiar reformas en un apartamento con las que él la estaba ayudando.

Hoyt Richards.
Cortesía HBO
Hoyt Richards se convirtió en el modelo masculino mejor pagado del mundo a finales de la década de 1980.

El modelo Hoyt Richards fue captado por Von Mierers por primera vez en 1978, casi una década antes de que Adams se uniera a Eternal Values en 1987.

Y no logró desvincularse definitivamente hasta 1999, nueve años después de la muerte del fundador de la organización -a quien Richards llama Freddie- por complicaciones relacionadas con el sida.

"Cuando Freddie murió, diría que la secta murió con él", le cuenta Richards a la BBC.

"Pero nosotros seguimos adelante bajo su sombra, como una familia profundamente tóxica y disfuncional".

Cuando Richards abandonó Eternal Values en 1999 con la ayuda de su compañero supermodelo Fabio Lanzoni, la organización había quedado reducida a un pequeño grupo de seguidores incondicionales y desorientados.

Sin embargo, incluso hoy, muchos de los antiguos adeptos de Von Mierers se niegan a creer que alguna vez formaron parte de una secta.

Richards, que ahora tiene 64 años, no alberga esas dudas a la hora de reconocer que fue "objeto de un lavado de cerebro" por parte del carismático líder de Eternal Values.

"Llevo 25 años recorriendo un camino que me ha llevado a hablar cada vez más abiertamente de lo que ocurrió, porque creo que contar esta historia tiene un valor real", afirma Richards.

Cayendo en el engaño

Hoyt Richards aparece con gesto serio y ropa oscura en un fotograma del documental de HBO sobre la secta Eternal Values
Cortesía HBO
Hoyt Richards, entrevistado en Bring Me the Beauties, espera que la serie documental sirva para advertir a la gente sobre las "relaciones de tipo sectario".

Gran parte del interés de esta historia radica en que Richards parecía una víctima muy poco probable.

Creció en un entorno privilegiado y afectuoso en los suburbios de Pensilvania, pero su "relación sectaria" con Eternal Values -como él mismo la describe- lo llevó a dejar de hablar con su familia durante 12 años.

Nunca fue prisionero en sentido físico, pero asegura que permaneció bajo el hechizo de Von Mierers incluso mientras viajaba constantemente entre Manhattan y Milán para participar en sesiones fotográficas.

El director de la serie, Chris Smith -que anteriormente realizó documentales sobre el fallido festival musical Fyre Festival y sobre el controvertido gurú del antienvejecimiento Bryan Johnson-, utiliza la historia de Richards como una advertencia sobre los peligros de la manipulación, destacando el carisma y la astucia de Von Mierers.

El futuro supermodelo tenía apenas 16 años cuando fue abordado en una playa de Nantucket, el exclusivo centro vacacional de la costa de Massachusetts donde su familia pasaba los veranos.

Como Von Mierers quería proyectar una imagen refinada y propia de la vieja élite adinerada, ese era precisamente el tipo de lugar que también le gustaba frecuentar.

Aunque Richards no lo sabía entonces, Von Mierers estaba manipulándolo desde el principio.

"Antes de lanzarse a una de sus diatribas espirituales, Freddie me decía: 'Eres muy inteligente, así que entenderás esto’", recuerda Richards.

"De modo que, aunque en realidad no comprendía bien lo que me estaba diciendo, no podía cuestionarlo, porque antes me había hecho ese cumplido".

Von Mierers, que afirmaba ser huérfano y tener sangre aristocrática europea, también empezó a apartar poco a poco a Richards de su entorno.

"Mis amigos lo descartaban como otro excéntrico más de Nantucket", recuerda Richards.

"Pero él los miraba y me decía: 'Tú no eres como tus amigos; eres diferente'. Y cuando tienes 16 años, eso te parece una pregunta legítima que merece consideración; algo así como: '¿Tengo algo especial?'. Y así fue como me adentré en esa madriguera".

Jacki Adams en el documental Bring Me The Beauties, de HBO
Cortesía de HBO

Tres años después, cuando Richards ingresó en la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey, para estudiar Economía, el apartamento de Von Mierers en Manhattan se convirtió en un práctico lugar de reunión para fiestas.

"Se emocionó muchísimo cuando supo que yo iba a estudiar en una universidad de la Ivy League, pero nunca hablaba de sus propios años universitarios", cuenta Richards.

Para entonces, Von Mierers rondaba ya la treintena avanzada, pero ocultaba su edad y los verdaderos detalles de su biografía porque no encajaban con la imagen cuidadosamente construida que proyectaba.

Más tarde, Richards descubriría que el hombre nacido como Fred Meyers en Brooklyn había aprovechado su breve carrera como modelo para reinventarse como el deslumbrante miembro de la alta sociedad neoyorquina Frederick von Mierers.

Nunca hablaba de un título universitario porque no tenía ninguno.

Sin embargo, durante los 12 años que ambos se conocieron, Richards asegura que "Freddie jamás abandonó el personaje ni una sola vez".

"Con el tiempo he comprendido que las personas con personalidades narcisistas -que es como yo describiría a Freddie- tienden a definirse a sí mismas en función de las personas de las que se rodean", sostiene Richards.

"Siempre exageraba mis logros cuando me presentaba a alguien. Supongo que lo hacía porque quería hacernos quedar mejor a los dos".

Hoyt Richards en un desfile de Donna Karan en 1993.
Getty Images
Hoyt Richards desfiló, entre otras marcas, para Donna Karan.

Tras graduarse en Princeton, Von Mierers presentó a Richards a Joey Hunter, una figura influyente de la prestigiosa agencia Ford Modeling Agency, hoy conocida como Ford Models.

La carrera de Richards despegó de manera espectacular cuando Bruce Weber, uno de los fotógrafos de moda más influyentes de la época, lo sacó prácticamente del anonimato.

Años después, Weber fue acusado de agresión sexual y conducta inapropiada por varios modelos masculinos.

El fotógrafo siempre ha negado esas acusaciones, y todos los casos presentados en su contra fueron desestimados o resueltos extrajudicialmente, sin que ello implicara reconocimiento alguno de responsabilidad por su parte.

Richards admite que se sentía "culpable por dedicarse a una carrera que no consideraba espiritual".

A mediados de la década de 1980, cuando el movimiento New Age estaba ganando popularidad, las heterogéneas creencias espirituales de Von Mierers -que mezclaban la astrología con ideas tomadas del misticismo oriental- ya no parecían tan marginales ni extravagantes.

En ese contexto, estaba perfectamente situado para aprovecharse de las inseguridades de Richards.

"Yo pensaba que Freddie era un gran maestro y me sentía orgulloso de generar dinero para el grupo", dice Richards, quien calcula que llegó a entregar entre US$4 millones y US$5 millones a Eternal Values.

Según Richards, Von Mierers era siempre "el alma de la fiesta", pero considera que adquirió una herramienta adicional para captar adeptos -la celebridad- cuando apareció en el exitoso libro Aliens Among Us de Ruth Montgomery, publicado en 1985.

El crecimiento de la secta

Nicholas Galitzine.
Getty Images
Nicholas Galitzine interpretará a Richards en una nueva película biográfica.

En ese libro, Montgomery respaldaba la extravagante historia personal de Von Mierers al afirmar que realmente era un extraterrestre altamente evolucionado que había adoptado forma humana.

"Yo diría que nos convertimos realmente en una secta cuando salió ese libro", reflexiona Richards.

"Después construimos un negocio alrededor de la secta vendiendo cintas con las lecturas psíquicas de Freddie. En ese momento recibíamos cartas de personas de 45 países".

A pesar de las posteriores apariciones televisivas de Von Mierers -que Smith incorpora hábilmente al documental-, Richards calcula que "nunca hubo más de 100 miembros plenamente integrados" en la secta.

Quizá debido a su capacidad para generar ingresos, Richards formó durante años parte del "círculo interno" de la organización.

Sus integrantes dormían unos junto a otros en el suelo del apartamento de Von Mierers y llevaban un estilo de vida estrictamente célibe, al menos en un principio.

"Todos rondábamos la veintena y teníamos las hormonas a flor de piel, así que creo que Freddie se dio cuenta de que era imposible frenar nuestros impulsos sexuales", comenta Richards.

En ese momento, Von Mierers cambió radicalmente de estrategia y ordenó a los miembros de la secta que empezaran a mantener relaciones sexuales entre ellos.

"Era una situación tremendamente insana, sobre todo para las mujeres en aquel entorno dominado por hombres", señala Richards.

A quien se negaba, Von Mierers lo reprendía duramente, tachándolo de "sexualmente reprimido" e incapaz de "separar el espíritu del cuerpo", añade.

Fotograma del documental Bring Me The Beauties en el que se ve a dos personas caminando en una playa. Hay una suerte de neblina.
Cortesía de HBO
Hoyt Richards cuenta que fue seducido para integrar el grupo de Von Mierers con solo 16 años.

Más tarde salió a la luz que, durante sus años de supuesto celibato, Von Mierers pagaba regularmente a trabajadores sexuales masculinos.

"Me habían lavado tanto el cerebro que aceptaba su versión de que los llevaba al apartamento para ayudarlos espiritualmente", afirma Richards.

Richards cree que Von Mierers mantenía su dominio sobre sus seguidores gracias a su capacidad para "cambiar radicalmente en un instante: pasar de ser una persona amable y protectora a convertirse en una figura que imponía una disciplina estricta".

El doctor Steven Hassan, experto en sectas y autor del libro Combating Cult Mind Control ("Cómo combatir el control mental de las sectas"), explica que Von Mierers simplemente "aplicaba el refuerzo intermitente, una técnica de condicionamiento conductual muy poderosa".

En esencia, mantenía a Richards y a otros seguidores enganchados combinando duras críticas con el estímulo positivo justo para dejarlos con ganas de más.

Según Hassan, el brusco cambio de rumbo de Von Mierers -que pasó de imponer la abstinencia a fomentar la promiscuidad- es también una táctica habitual.

"En una secta, todo gira en torno a la dependencia y la obediencia al líder, no a ningún principio en particular", señala.

"Y si logras manipular el impulso sexual de alguien, obtienes una gran herramienta de control sobre esa persona".

Cartel de la serie Bring Me the Beauties, de HBO
Cortesía de HBO

Unos 48 años después de que Von Mierers se le acercara en Nantucket, Richards sigue asimilando el impacto que el líder de la secta tuvo en su vida.

Afortunadamente, ha retomado el contacto con su familia y ha aceptado el hecho de que Von Mierers le ayudó a construir una carrera de gran éxito en el mundo del modelaje.

"No se puede tirar al niño con el agua sucia, ¿verdad?", comenta Richards con serenidad.

Además de Bring Me the Beauties, recientemente se anunció una película biográfica sobre Richards que estará protagonizada por Nicholas Galitzine, con Gus Van Sant en conversaciones para dirigirla.

Aún no se ha confirmado hasta qué punto la cinta abordará la historia de Eternal Values, pero, en lo que respecta al documental, Richards espera que su experiencia ayude a la gente a cuestionar la manera en que se relaciona con personas que "los colman" de atención o halagos.

"Cuando entregas tu poder a otra persona, consciente o inconscientemente, yo describiría eso como una 'relación sectaria’", expone Richards.

"No todas las relaciones sectarias son abusivas como lo fue la mía, pero pueden ser poco saludables, y creo que es importante reconocer que parecen formar parte de la condición humana".

Esta nota fue publicada originalmente en inglés. Si quieres leerla en ese idioma pincha aquí

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BBC

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