En "Hamnet", la elocuente novela de 2020 de Maggie O’Farrell y la conmovedora nueva película basada en ella, la esposa de Shakespeare, Agnes, es una herbolaria experta en pociones medicinales con una capacidad casi sobrenatural para presentir el futuro. Pero no puede salvar a su hijo pequeño de la peste, una muerte que lleva al padre del niño a escribir una de las obras más grandes de toda la literatura: Hamlet.
Sin embargo, no hay manera de saber si nada de esto es cierto.
Tanto en el film, que acaba de ganar el Globo de Oro como mejor película dramática, como en la novela de O’Farrell, "Hamnet" es una obra basada en la imaginación, una rica exploración del duelo tejida a partir de los hechos más escuetos.
No se puede decir que O’Farrell, quien también escribió el guion de la película junto a su directora, Chloé Zhao, distorsionara la historia real, porque no existe una historia conocida, a pesar de los siglos que los historiadores han pasado tratando de arrojar luz sobre la vida de Shakespeare.
Los escasos datos sobre la familia de Shakespeare se ven superados con creces por las preguntas que plantean.
Los registros muestran que en 1582 William Shakespeare, que entonces tenía 18 años, se casó con Anne Hathaway, de 26 años, quien estaba embarazada de su primera hija, Susanna. Tres años después nacieron sus gemelos, llamados Judith y Hamnet, un nombre que en aquella época era intercambiable con Hamlet.
En 1596, cuando tenía solo 11 años, Hamnet murió. Fue enterrado el 11 de agosto y es casi seguro que Shakespeare, que estaba de viaje con su compañía de teatro, no pudo haber regresado a Stratford a tiempo para el funeral.
Unos cuatro años después, escribió Hamlet. Saquen sus propias conclusiones.
Nadie sabe si Shakespeare se sintió obligado a casarse con Anne porque había quedado embarazada, o si estaban locamente enamorados. Nadie sabe cómo murió Hamnet, pero la peste hacía estragos en aquel entonces y parece la causa más probable de su muerte.
Lo más crucial para el libro y la película es que nadie sabe mucho sobre la propia Anne, ni siquiera si sabía leer y escribir.
La ficción le otorga una personalidad de gran carácter (tal como la interpreta Jessie Buckley en pantalla, quien también ganó el Globo de Oro por esta actuación) y la muestra en un apasionado romance con Shakespeare, a quien interpreta Paul Mescal.
Hamnet trata, en realidad, de Agnes.
Cambio de narrativa sobre Anne/Agnes
Al final de su novela, O’Farrell reconoce lo poco que se sabe en realidad sobre Hamnet y sus padres. Sin embargo, sustenta su historia con una minuciosa investigación sobre finales del siglo XVI y la sitúa dentro de ese contexto histórico.
La autora le contó a la BBC sus impresiones mientras investigaba el periodo:
"Me distraje un poco al ver lo mal que la historia y la academia han tratado a la esposa de Shakespeare, la mujer a la que nos han enseñado a llamar Anne Hathaway. En realidad, solo se nos ha ofrecido una única narrativa sobre ella, y la mayoría de los biógrafos simplemente la han dado por buena: que era una campesina analfabeta que lo atrapó para casarse con él, que él la odiaba y que huyó a Londres para alejarse de ella".
De la mujer de Shakespeare se duda incluso de su nombre. Su padre, un próspero granjero, le dejó una dote en un testamento que la llamó Agnes. O’Farrell eligió darle ese nombre a su personaje.
"Si alguien conocía su nombre, ese sería su padre", pensó. Ella afirma: "Me pareció realmente emblemático que, además de todo lo demás, ni siquiera hayamos acertado con su nombre".
O’Farrell tiene un argumento sólido sobre el vilipendio a la esposa de Shakespeare.
Jo Eldridge Carney, experta en las obras de Shakespeare y profesora de inglés en el College of New Jersey, comentó a la BBC:
"Este retrato (el de O’Farrell) es un repudio deliberado a siglos de suposiciones infundadas sobre Anne, ya sea como una santa paciente pero aburrida que mantenía encendido el fuego del hogar en Stratford, o como la arpía promiscua que atrajo con engaños a Shakespeare a un matrimonio miserable".
Averiguar su nombre real es más difícil.
David Scott Kastan, un destacado especialista en Shakespeare y profesor emérito de inglés en la Universidad de Yale, comentó a la BBC:
"Aparece como Anne en casi todos los registros, y como Agnes en solo uno: el testamento de su padre".
Según él, es posible "que naciera como Agnes pero que la llamaran Anne".
Y añade: "Me gusta la forma en que la novela aprovecha esa posibilidad para darle su propia identidad, al margen de un matrimonio del que sabemos muy poco y que siempre vemos a través del prisma de Shakespeare".
Una mujer moderna
Para crear el carácter especial de Agnes, O’Farrell lo reconstruyó a partir de las obras de Shakespeare.
"Lo que hice fue volver a las obras y leerlas de una manera diferente, para ver si podía encontrarla, porque siempre he sentido que puedo ver a Hamnet en Hamlet. Me preguntaba… pensaba que ella debía estar ahí".
Una de las inspiraciones para la intuición de Agnes proviene de esas relecturas.
"Hay muchísima videncia en las obras. Piensa en el oráculo de Julio César, por ejemplo", dice O’Farrell.
El conocimiento de hierbas y pociones de la Agnes de la ficción también tiene su equivalente en las obras, notablemente en el monólogo de Ofelia en "Hamlet", cuando parece estar volviéndose loca y entrega flores y plantas a otros personajes, con versos que incluyen: "Romero, eso es para el recuerdo".
"Leí que cada hogar tenía en aquella época un jardín de plantas medicinales", dice O’Farrell. "Y habría sido responsabilidad de la mujer de la casa, la matriarca, saber cómo elaborar medicinas y tratar dolencias. No habría sido algo que los hombres supieran".
Para este parlamento, dice O’Farrell, pudo imaginar a Shakespeare recurriendo a los conocimientos de su esposa.
Verla como una compañera en verdadero pie de igualdad nos brinda, quizás una dosis de idealización, una Anne/Agnes para el siglo XXI. La Agnes de Buckley es el tipo de esposa que desearíamos que Shakespeare tuviera; es decir, alguien extraordinario a su propia manera.
Es tan inusual que corre el rumor de que es, como la madre de Shakespeare le advierte a él en la película, "la hija de una bruja del bosque". Es inteligente, de convicciones firmes y lo suficientemente comprensiva como para entender que su esposo debe perseguir su vocación artística en Londres.
Es una mujer de la que un genio podría haberse enamorado, y comprendemos por qué el Shakespeare de la pantalla se siente atraído por ella desde el principio.
Sin embargo, esta concepción de Anne/Agnes no es necesariamente una mera idealización.
Carney afirma: "Aunque puede resultar tentador ver a la Anne de O’Farrell como un simple intento de convertirla en una feminista de principios de la Edad Moderna, una figura más acorde con nuestras propias sensibilidades, este retrato se alinea de hecho con lo que sabemos sobre las vidas de muchas mujeres de aquella época".
"Sabemos que muchas mujeres dirigieron con éxito lo que hoy llamaríamos 'pequeñas empresas' dedicadas a la elaboración de cerveza, la medicina herbal la, producción de malta, el comercio, el tejido y más. El grado de alfabetización requerido para estas actividades ha sido más difícil de evaluar", agrega.
Todavía no sabemos si la esposa de Shakespeare sabía leer. La Agnes de la película sí puede, pero la propia O’Farrell cree que el equivalente real del personaje era probablemente analfabeta.
"Se habría pensado que no tenía sentido enseñarle a leer a la hija de un criador de ovejas", afirma la autora.
La conexión Hamlet-Hamnet
El matrimonio que el libro y la película imaginan se vuelve más distante cuando Shakespeare deja atrás a su familia en Stratford-upon-Avon durante largos periodos mientras trabaja en el teatro en Londres, ausencias que son históricamente bien conocidas.
Pero en lo que respecta a la muerte de Hamnet y sus dolorosas consecuencias, no hay más que especulaciones.
O’Farrell, en sintonía con el influyente ensayo de 2004 del especialista en Shakespeare Stephen Greenblatt, "La muerte de Hamnet y la creación de Hamlet", ve un vínculo directo con la obra, incluso más allá del eco del nombre de Hamnet.
En la película, cuando Agnes viaja a Londres para ver la obra por sí misma -otro toque de ficción- vemos, al igual que ella, que el actor que interpreta a Hamlet aparece con un vestuario y un color de pelo que lo hacen parecerse a Hamnet.
En un acierto del casting, Jacobi Jupe interpreta al niño Hamnet y su hermano, Noah Jupe, encarna al Hamlet en el escenario. El parecido físico entre ambos no admite confusión.
En esta interpretación, la obra no es solo una forma de que Shakespeare canalice su duelo. Al interpretar el papel del fantasma del padre de Hamlet, Shakespeare logra despedirse de su hijo en el escenario como nunca pudo hacerlo en la vida real.
Sobre el vínculo entre la muerte de Hamnet y la obra, Kastan comenta:
"Tuvo que haber tenido algún (efecto), simplemente no sabemos cuál fue. Resulta tentador, quizá irresistible, relacionar la muerte del hijo con 'Hamlet'. La muerte de Hamnet/Hamlet debió de sentirse como una pérdida devastadora para Shakespeare y su familia".
"Podría haber sido, al menos en parte, la razón por la que, pocos años después de la muerte del niño, Shakespeare recurriera a una obra antigua (posiblemente de Thomas Kyd) sobre un hijo llamado Hamlet y un fantasma que clama "venganza" para escribir su propio 'Hamlet', en el cual él mismo aparecería en escena. Durante mucho tiempo se ha especulado con que Shakespeare interpretó al fantasma en su obra, invirtiendo los papeles de los vivos y los muertos".
Sin embargo, existen muchas otras influencias en la obra, tanto literarias como culturales. "Las conexiones entre los hechos vividos y el arte de Shakespeare no son más que especulaciones, por muy intrigantes que resulten", afirma Kastan.
El hecho es que no nos ha llegado la más mínima prueba de lo que Shakespeare pensaba o sentía sobre su esposa y su familia.
Sin embargo, una nueva investigación sobre el fragmento de una carta de un remitente desconocido podría, o no, arrojar luz sobre el matrimonio de los Shakespeare.
Matthew Steggle, profesor de inglés en la Universidad de Bristol, sugiere que una carta dirigida a la "Sra. Shakespeare" en Londres estaba destinada a Anne. Eso significaría que ella vivió allí con su marido entre 1600 y 1610 y demostraría que sabía leer y escribir. El propio Steggle ha dicho que su investigación simplemente "abre la puerta" a esta perspectiva, y que "es una posibilidad que parece difícil de ignorar, más que una certeza".
No obstante, más que cualquier investigación académica, es probable que sea esta película de alto perfil la que altere la percepción pública de la esposa de Shakespeare, consolidándola como Agnes.
Eso sería "muy agradable si fuera cierto", dice O’Farrell. Pero "tal vez sea algo pasajero. Quizás, al igual que con esta carta, algo más salga a la luz y todos tengamos que cambiar de opinión otra vez".
Y añade las dos palabras que definen gran parte de lo que rodea a los Shakespeare y a su hijo: "¿Quién sabe?".
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