El gobierno de Donald Trump autorizó esta semana nuevas perforaciones petroleras de Estados Unidos en el Golfo de México y, para ello, ha recurrido a un mecanismo raras veces usado.
Se trata del Comité de Especies en Peligro de Extinción, también conocido como el "escuadrón de Dios", un órgano con la capacidad de autorizar proyectos incluso cuando estos pueden poner en riesgo a especies protegidas.
La intervención de este panel extraordinario, que llevaba más de tres décadas de inactividad, llega en un momento en que el gobierno estadounidense trata de reforzar la producción energética nacional en plena incertidumbre sobre el futuro del mercado global del petróleo.
También coincide con un derrame de residuos petroleros que ha contaminado cientos de kilómetros de la costa mexicana del golfo, y que investigan autoridades de ese país.
El "escuadrón de Dios" se reunió después de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, solicitara una exención de la Ley de Especies en Peligro para llevar a cabo nuevos proyectos de extracción de petróleo y gas en el golfo.
Organizaciones de defensa del medio ambiente se oponen a nuevas perforaciones en el Golfo de México al creer que ponen en peligro la supervivencia de varias especies marinas amenazadas que habitan en la región, entre ellas la ballena de Rice, cuya población se estima en apenas unas decenas de ejemplares.
Analizamos cómo es este comité excepcional, por qué apenas se ha convocado a lo largo de la historia y qué implica que la administración Trump lo haya activado ahora para nuevos proyectos energéticos en el Golfo de México.
Qué es y por qué casi nunca se convoca
"Escuadrón de Dios" (God Squad en inglés), un apodo acuñado por los detractores de este panel, hace referencia a su capacidad de decidir el destino de especies amenazadas al autorizar proyectos de gran impacto económico o estratégico pese a los riesgos ambientales.
El nombre oficial del organismo es Comité de Especies en Peligro de Extinción (Endangered Species Committee), un órgano federal creado en 1978 dentro del marco de la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
Esta ley, que prohíbe dañar a una lista de especies amenazadas, prevé un mecanismo excepcional para proyectos que supuestamente aportarían beneficios económicos o estratégicos muy importantes.
Ahí es donde entra en juego el "escuadrón de Dios", que evalúa si un proyecto puede seguir adelante aunque ponga en riesgo a especies protegidas, siempre que no exista una alternativa razonable y responda al interés nacional o se prevean grandes beneficios económicos.
El secretario del Interior de EE.UU. preside el panel, que está integrado por altos cargos del gobierno federal como los secretarios de Agricultura y del Ejército, los responsables de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), y el presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca.
La ley establece que la intervención del comité debe ser un último recurso, reservado para situaciones en las que no exista una alternativa viable al proyecto y los beneficios previstos se consideren suficientemente importantes.
Desde su creación hace casi medio siglo, el "escuadrón de Dios" solo se ha reunido en tres ocasiones y ha concedido dos exenciones.
Los precedentes se remontan a la segunda mitad del siglo XX: en 1979 el comité rechazó conceder una exención para la presa de Tellico, en Tennessee, un proyecto que amenazaba al pequeño pez conocido como snail darter.
Más de una década después, en 1992, sí autorizó dos excepciones para permitir la tala en hábitats del búho moteado del norte en el noroeste del país, aunque una de esas decisiones fue revocada posteriormente.
Por qué ha intervenido esta vez
En esta ocasión, la administración Trump convocó al "escuadrón de Dios" para eximir a parte de la actividad petrolera y gasística en el Golfo de México de las protecciones de la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
La solicitud que llevó al comité a reunirse partió del secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien notificó a las autoridades responsables que la exención era necesaria por razones de seguridad nacional en un contexto marcado por la guerra en Irán.
Hegseth alegó que la producción petrolera estadounidense podría verse amenazada por litigios y restricciones regulatorias en un momento marcado por las tensiones en el mercado global del petróleo y fuertes subidas en los precios del crudo y el gas.
La exención concedida por el comité permitiría, según expertos, acelerar la aprobación de nuevos proyectos de perforación offshore y reducir la capacidad de las organizaciones ecologistas y opositores para frenarlos en los tribunales.
Esto facilitaría la expansión de las prospecciones petroleras en nuevas zonas del Golfo de México, incluidas áreas que hasta ahora habían permanecido cerradas o muy restringidas por razones ambientales.
El gobierno de EE.UU. aprobó en marzo el desarrollo de Kaskida, un gran proyecto de perforación en aguas ultraprofundas frente a la costa de Luisiana a cargo de la petrolera BP, valorado en unos US$5.000 millones y con una producción futura estimada de unos 80.000 barriles diarios.
La región del Golfo de México es uno de los pilares de la producción petrolera del país con una producción de algo menos de dos millones de barriles diarios, entre el 10% y el 15% del crudo estadounidense, según datos de la Administración de Información Energética (EIA). También aporta una fracción menor del gas nacional.
Desde que llegó al poder en enero de 2025, Trump ha apostado por aumentar la producción de combustibles fósiles y reducir las restricciones regulatorias a la industria energética.
La ballena de Rice y otras especies en peligro
Una de las principales preocupaciones de científicos y organizaciones de defensa del medio ambiente es el impacto potencial de la medida sobre la ballena de Rice.
Esta ballena barbada de tamaño mediano que puede alcanzar hasta 12,65 metros de longitud es una especie extremadamente rara que habita exclusivamente en las aguas del Golfo de México.
Los investigadores estiman que apenas quedan alrededor de 50 ejemplares de esta ballena en todo el planeta, lo que la sitúa entre los mamíferos marinos más amenazados del mundo.
La población de la especie ya sufrió un fuerte golpe tras el desastre de Deepwater Horizon en 2010.
La explosión de una plataforma petrolera de BP en el golfo provocó entonces uno de los mayores derrames de petróleo de la historia de Estados Unidos, con un vertido de millones de galones de crudo en el mar que causó graves daños a los ecosistemas de la región.
Científicos y activistas medioambientales advierten que la expansión de la actividad petrolera en la región podría aumentar varios de los riesgos que ya acechan a la ballena de Rice.
Las colisiones con embarcaciones, el ruido submarino generado por las operaciones industriales y la posibilidad de nuevos derrames de petróleo son algunas de las potenciales amenazas a la supervivencia de este cetáceo.
Un análisis de 2025 del Servicio Nacional de Pesca Marina concluyó que el programa petrolero y gasístico en el Golfo de México también puede dañar a otras especies protegidas, entre ellas varias ballenas, tortugas marinas y el esturión del golfo.
Ante esta situación, organizaciones como Earthjustice y el Centro para la Diversidad Biológica han anunciado que estudian tomar medidas legales, en un intento de bloquear o revertir la exención concedida por el "escuadrón de Dios".
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