Cada vez que una onda tropical se aproxima al territorio dominicano o las lluvias amenazan con provocar inundaciones, miles de ciudadanos esperan un boletín del Centro de Operaciones de Emergencias (COE). Los mapas que muestran provincias en verde, amarillo o rojo se convierten en referencia obligada para conocer el nivel de riesgo, mientras brigadas de la Defensa Civil, bomberos, militares y personal de salud se preparan para responder ante cualquier eventualidad.

Aunque las alertas forman parte del día a día durante la temporada ciclónica, detrás de cada boletín existe una compleja estructura de coordinación que comienza mucho antes de que caiga la primera gota de lluvia. El sistema dominicano de gestión de riesgos integra a decenas de instituciones que trabajan bajo protocolos comunes para anticiparse a los desastres, proteger vidas y reducir los daños materiales.

El COE, el centro donde convergen todas las decisiones

La institución también es la única autorizada para emitir oficialmente las alertas nacionales relacionadas con fenómenos naturales, así como coordinar la difusión de esa información a los medios de comunicación y a la ciudadanía.

El Centro de Operaciones de Emergencias fue creado mediante el Decreto 360-01 como una dependencia de la Presidencia de la República. Su nacimiento respondió a la necesidad de contar con un organismo capaz de coordinar, en un mismo espacio, la respuesta de todas las instituciones involucradas cuando el país enfrenta una emergencia de gran magnitud.

A diferencia de lo que muchas personas creen, el COE no sustituye el trabajo de organismos como la Defensa Civil, los bomberos o las Fuerzas Armadas. Su función principal consiste en articular los esfuerzos de todas esas entidades para que actúen bajo un mismo plan operativo y con información unificada.

Desde su sede se reciben reportes meteorológicos, datos hidrológicos, informes técnicos y evaluaciones de campo que permiten conocer la evolución de cada fenómeno. Con esa información, los especialistas analizan el riesgo y determinan las acciones preventivas o de respuesta que deben ejecutarse.

La institución también es la única autorizada para emitir oficialmente las alertas nacionales relacionadas con fenómenos naturales, así como coordinar la difusión de esa información a los medios de comunicación y a la ciudadanía.

Un sistema que comienza mucho antes de la emergencia

El monitoreo inicia con los pronósticos emitidos por los organismos meteorológicos nacionales e internacionales. Los técnicos observan imágenes satelitales, radares, modelos climáticos, niveles de los ríos, comportamiento de las presas y pronósticos de precipitaciones.

Las inundaciones no sorprenden al sistema de protección civil de un momento a otro. La vigilancia se mantiene durante todo el año, especialmente entre junio y noviembre, cuando el Caribe atraviesa la temporada ciclónica.

El monitoreo inicia con los pronósticos emitidos por los organismos meteorológicos nacionales e internacionales. Los técnicos observan imágenes satelitales, radares, modelos climáticos, niveles de los ríos, comportamiento de las presas y pronósticos de precipitaciones.

Si alguno de esos indicadores muestra la posibilidad de un evento que pueda poner en peligro a la población, el COE reúne a los representantes de las instituciones del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta para evaluar el escenario y definir las medidas correspondientes.

Así nacen las alertas verde, amarilla y roja

Alerta verde. Qué significa.

Una de las herramientas más visibles del sistema dominicano es el esquema de alertas por colores.

La alerta verde representa la fase preventiva. Se declara cuando existe la posibilidad de que un fenómeno afecte una zona determinada y permite que las instituciones comiencen a revisar sus planes de contingencia, preparen equipos y mantengan vigilancia permanente.

Cuando el riesgo aumenta y la amenaza puede materializarse en las siguientes horas, el COE declara alerta amarilla. En esta etapa pueden activarse centros de operaciones provinciales, habilitarse albergues temporales y ejecutarse evacuaciones preventivas en comunidades vulnerables.

La alerta roja constituye el nivel máximo. Se emite cuando el fenómeno representa un peligro inminente o ya está causando daños. En ese momento se movilizan todos los recursos disponibles, se intensifican las evacuaciones y las operaciones de rescate se desarrollan de manera continua hasta que disminuye el riesgo.

La Defensa Civil, el rostro más cercano de la respuesta

A lo largo del año desarrolla programas de capacitación comunitaria, simulacros, campañas educativas y evaluaciones de riesgos para fortalecer la preparación de la población.

Mientras el COE coordina las operaciones, la Defensa Civil desarrolla gran parte del trabajo directamente en las comunidades.

Esta institución, creada tras el devastador paso del huracán Inés en 1966, tiene como misión prevenir, preparar y responder ante situaciones de emergencia mediante una amplia red de voluntarios distribuidos en todo el territorio nacional.

Durante una emergencia, sus brigadas realizan evacuaciones, rescates, administración de albergues, búsqueda de personas desaparecidas, primeros auxilios y distribución de ayuda humanitaria.

Pero su labor comienza mucho antes de que ocurra un desastre. A lo largo del año desarrolla programas de capacitación comunitaria, simulacros, campañas educativas y evaluaciones de riesgos para fortalecer la preparación de la población.

Una red de instituciones trabajando al mismo tiempo

Mientras unas monitorean el comportamiento del fenómeno atmosférico, otras garantizan la seguridad ciudadana, atienden heridos, mantienen abiertas las vías de comunicación, supervisan las presas o coordinan la asistencia a las familias afectadas.

La capacidad de respuesta del país no depende únicamente del COE o de la Defensa Civil. Cada emergencia activa un engranaje institucional donde participan organismos como el Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET), el Ministerio de Salud Pública, el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, los cuerpos de bomberos, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), la Cruz Roja Dominicana, el Ministerio de Obras Públicas y las autoridades provinciales y municipales.

Cada entidad cumple funciones específicas. Mientras unas monitorean el comportamiento del fenómeno atmosférico, otras garantizan la seguridad ciudadana, atienden heridos, mantienen abiertas las vías de comunicación, supervisan las presas o coordinan la asistencia a las familias afectadas.

Cuando una inundación amenaza una comunidad

Si las lluvias provocan el desbordamiento de cañadas o ríos, las brigadas ejecutan evacuaciones preventivas y trasladan a las familias hacia albergues previamente habilitados.

El proceso operativo comienza con la emisión del pronóstico meteorológico. Posteriormente, el COE analiza el nivel de riesgo y declara la alerta correspondiente.

Con la alerta emitida, las instituciones despliegan personal hacia las provincias bajo vigilancia. Los equipos verifican el comportamiento de los ríos, identifican comunidades vulnerables y mantienen comunicación constante con las autoridades locales.

Si las lluvias provocan el desbordamiento de cañadas o ríos, las brigadas ejecutan evacuaciones preventivas y trasladan a las familias hacia albergues previamente habilitados. Paralelamente, el sistema sanitario prepara hospitales, los bomberos apoyan en rescates y las Fuerzas Armadas colaboran con la logística y la seguridad.

El desafío de informar a tiempo

Uno de los principales retos del sistema de emergencias es lograr que la información oficial llegue de manera rápida y confiable a la ciudadanía.

Para ello, el COE difunde boletines periódicos a través de conferencias de prensa, redes sociales, medios de comunicación tradicionales y plataformas digitales oficiales. En los últimos años, el país también ha fortalecido los mecanismos de alertas enviadas directamente a los teléfonos móviles para advertir sobre amenazas inminentes.

Las autoridades insisten en que la población debe consultar únicamente fuentes oficiales y evitar difundir rumores o informaciones sin confirmar, especialmente durante fenómenos meteorológicos de gran impacto.

Las autoridades insisten en que la población debe consultar únicamente fuentes oficiales y evitar difundir rumores o informaciones sin confirmar, especialmente durante fenómenos meteorológicos de gran impacto.
Las autoridades insisten en que la población debe consultar únicamente fuentes oficiales y evitar difundir rumores o informaciones sin confirmar, especialmente durante fenómenos meteorológicos de gran impacto.

Más allá de la respuesta: la importancia de la prevención

Especialistas en gestión de riesgos coinciden en que ningún sistema de emergencias puede ser completamente efectivo si la prevención no forma parte de la cultura ciudadana.

Gran parte de las inundaciones urbanas se agravan por la acumulación de residuos sólidos en los sistemas de drenaje, la ocupación de zonas vulnerables y el crecimiento desordenado de las ciudades.

Por ello, además de fortalecer la capacidad de respuesta, las instituciones promueven programas educativos orientados a que la población conozca los riesgos de su comunidad, identifique rutas de evacuación y adopte medidas de autoprotección antes de que ocurra una emergencia.

Un sistema en constante evolución

Los efectos del cambio climático han incrementado la frecuencia e intensidad de fenómenos hidrometeorológicos extremos en el Caribe, obligando al sistema dominicano de protección civil a modernizar sus procesos y fortalecer la coordinación entre instituciones.

La incorporación de nuevas tecnologías para el monitoreo meteorológico, la ampliación de los sistemas de alerta temprana y la capacitación permanente del personal forman parte de los desafíos que enfrenta el país para responder con mayor rapidez y eficacia ante futuras emergencias.

Mientras las lluvias continúan siendo una de las principales amenazas naturales para la República Dominicana, el trabajo coordinado entre el COE, la Defensa Civil y las demás instituciones del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta seguirá siendo una pieza fundamental para proteger vidas, reducir riesgos y fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a los desastres naturales.

Yeniffe Tavera Reyes

Estudiante de Comunicación de UTESA. Apasionada por las noticias y el periodismo.

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