El Parque Cementerio Puerta del Cielo conmemoró este lunes 2 de noviembre el Día de los Fieles Difuntos con una eucaristía y un homenaje dedicado a recordar a los seres queridos fallecidos, en una jornada marcada por la fe, la oración y la esperanza.
La ceremonia religiosa estuvo presidida por monseñor Faustino Burgos Brisman, obispo de la Diócesis de Baní, quien durante su homilía invitó a las familias a encontrar consuelo en la fe y la oración ante la pérdida de sus seres queridos.
El religioso destacó el significado de la esperanza en la resurrección, recordando que el amor y los vínculos construidos durante la vida permanecen en la memoria de quienes enfrentan la ausencia de un familiar.
La eucaristía estuvo acompañada por las interpretaciones del coro dirigido por la maestra Elsa Paulino, que contribuyeron a crear un ambiente de recogimiento y reflexión entre los asistentes.
Por su parte, el presidente ejecutivo de Puerta del Cielo, Leonardo Vargas, agradeció la presencia de las familias y destacó la importancia de mantener esta conmemoración anual como un espacio para renovar los lazos de amor, gratitud y recuerdo hacia quienes descansan en el camposanto.
Un homenaje a los seres queridos fallecidos
Al concluir la ceremonia religiosa, los asistentes se trasladaron a los jardines del cementerio, donde participaron en un acto de elevación de globos biodegradables, en los que escribieron mensajes de amor y recuerdo dedicados a sus familiares fallecidos.
Los globos fueron elevados como un gesto simbólico de homenaje a quienes han partido, en uno de los momentos más emotivos de la conmemoración.
La jornada concluyó con un espacio de encuentro y acogida para las familias participantes.
El Día de los Fieles Difuntos, celebrado cada 2 de noviembre por la Iglesia católica, es una fecha dedicada especialmente a la oración por el eterno descanso de las personas fallecidas.
Esta tradición adquirió especial relevancia a finales del siglo X, cuando san Odilón, abad de Cluny, promovió una jornada de oración por los difuntos, práctica que posteriormente se extendió por la Iglesia católica.
Con esta actividad, Puerta del Cielo dio continuidad a su conmemoración anual, destinada a ofrecer a las familias un espacio de acompañamiento espiritual y recuerdo de sus seres queridos.
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