Los hermanos Antonio y Maribel Espaillat ratificaron su oposición formal a que se derriben las ruinas de la colapsada discoteca Jet Set, donde fallecieron 236 muertos en abril de 2025.
Los propietarios del inmueble advirtieron que cualquier demolición comprometería la realización de estudios técnicos cruciales para determinar las causas del desplome.
Mediante un acto de alguacil notificado a la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional, los hermanos Espaillat y la empresa Inversiones E y L, S.R.L. reiteraron su solicitud para que se practique un peritaje estructural a cargo del ingeniero José M. Lockhart, propuesto por la defensa.
Desde el 29 de abril de 2025 han pedido que se preserve el edificio y los escombros, solicitudes que repitieron en junio y julio sin recibir respuesta oficial.
Un informe técnico preliminar encargado por el Ministerio Público recomendó la demolición inmediata de la estructura restante, a mediados de 2025. Ante esa recomendación, los hermanos depositaron en julio una oposición formal a cualquier intervención en el inmueble, argumentando que necesitan acceso completo para sus propios análisis.
Así también enfatizaron que cualquier modificación o remoción de elementos estructurales o escombros podría frustrar la realización del peritaje y afectar sus derechos procesales.
En el documento, los imputados señalan que han realizado gestiones judiciales para que se apruebe su solicitud de peritaje y se acredite a su consultor técnico. Estas solicitudes fueron presentadas inicialmente ante el Tercer Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional, pero ese tribunal se declaró incompetente y remitió el proceso al Primer Juzgado de Instrucción, el cual, el 30 de enero, declaró inadmisible la solicitud de autorización judicial para realizar un peritaje independiente de las ruinas.
Ahora los Espaillat informaron que volverán a presentar la solicitud de peritaje ante el tribunal que conocerá la audiencia preliminar, dentro del plazo que establece el artículo 304 del Código Procesal Penal.
El Ministerio Público acusó a los hermanos Espaillat de homicidio involuntario y lesiones, estableciendo que sobrecargaron el techo con equipos de climatización y tinacos de agua, lo que habría provocado el colapso durante el concierto del merenguero Rubby Pérez.
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