El presidente de Panamá, José Raúl Mulino Quintero, firmó este martes 30 de junio el Decreto Ejecutivo No. 12, que deroga la obligación de visa estampada por el cónsul para los nacionales de la República Dominicana, una restricción que había estado vigente desde noviembre de 2015.
La medida, publicada hoy mismo en la Gaceta Oficial Digital (No. 30557 C), entra en vigor de manera inmediata desde su promulgación.
El nuevo decreto, firmado también por el ministro de Seguridad Pública, Frank Alexis Abrego, argumenta que "luego del análisis correspondiente se concluye que no persisten razones de seguridad o técnicas que sustenten la conveniencia de mantener el requisito de visa estampada a los nacionales de la República Dominicana, país con el que la República de Panamá mantiene excelentes relaciones diplomáticas y comerciales".
Una restricción que duró once años
El decreto derogado —el Ejecutivo No. 176 del 23 de noviembre de 2015— había incluido a República Dominicana en la lista de países cuyos nacionales debían obtener una visa estampada por el cónsul panameño antes de viajar.
Esa exigencia implicaba un trámite presencial ante las representaciones consulares de Panamá, con los costos, tiempos y barreras burocráticas que eso conlleva para ciudadanos que viajan por turismo, negocios o visitas familiares.
¿Qué cambia en la práctica?
Con la entrada en vigor del Decreto No. 12, los ciudadanos dominicanos podrán ingresar a Panamá como turistas sin necesidad de gestionar previamente una visa consular.
La legislación migratoria panameña permite a los turistas permanecer en el territorio nacional hasta por 90 días, conforme al artículo 16 del Decreto Ley No. 3 del 22 de febrero de 2008, que rige el Servicio Nacional de Migración.
Esto coloca a República Dominicana en una categoría migratoria más favorable dentro del sistema panameño, equiparándola a los países con los que Panamá mantiene acuerdos de libre tránsito o exención de visa.
Una relación bilateral en ascenso
La decisión se produce luego de que en los últimos meses ambas naciones han protagonizado un ciclo de acercamiento diplomático y comercial que tiene pocos antecedentes en la historia bilateral reciente.
Por ejemplo, en abril de 2026 la Embajada dominicana en el país centroamericano organizó la Semana Dominicana en Panamá, un evento de tres días que reunió a actores del sector público y privado de ambos países.
En ese marco, el ministro panameño de Comercio e Industrias, Julio Moltó, anunció una hoja de ruta para actualizar el acuerdo de alcance parcial vigente entre ambas naciones, calificando la relación con República Dominicana como de "lugar estratégico" para Panamá.
En mayo, el presidente Luis Abinader se reunió con líderes del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) de Panamá para presentar las ventajas competitivas del país como destino de inversión, con foco en zonas francas y turismo.
Días después, Abinader y Mulino sostuvieron un encuentro bilateral para afianzar la cooperación en comercio, turismo e inversiones.
Una señal diplomática de peso
Más allá del impacto práctico para los viajeros, la medida tiene una lectura política clara: Panamá envía una señal de confianza hacia República Dominicana en un momento en que ambos gobiernos buscan profundizar su integración económica.
La eliminación de la visa es, en la práctica, el reconocimiento formal de que los dominicanos no representan un riesgo migratorio para el istmo, algo que los propios considerandos del decreto reconocen explícitamente.
La decisión también se enmarca en una tendencia regional más amplia. En junio de 2026, República Dominicana y Surinam firmaron un acuerdo para eliminar el visado turístico a dominicanos con visa válida de Estados Unidos o del Espacio Schengen.
Y en el plano multilateral, Panamá avanza en negociaciones con Washington para ingresar al Programa de Exención de Visas estadounidense, lo que refuerza su apuesta por una política migratoria más abierta.
Para la comunidad dominicana en el exterior —que según el Instituto de Dominicanos en el Exterior (INDEX) supera los 2,87 millones de personas distribuidas en 112 países— la eliminación de la visa panameña representa una facilidad concreta para quienes tienen vínculos familiares, comerciales o laborales con Panamá, uno de los centros financieros y logísticos más importantes de América Latina.
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