Una marea de voces en las calles
Desde las primeras horas de la mañana, el punto de partida (la estatua de Mauricio Báez) comenzó a llenarse de banderas, pancartas y consignas. La marcha del 1 de mayo avanzó con paso firme por las principales avenidas de Santo Domingo hasta el Palacio Nacional, en una jornada marcada por el color, la organización y un fuerte sentido de unidad.

















El ambiente fue de energía constante: micrófonos encendidos, cánticos colectivos y una multitud que, más que caminar, parecía latir al mismo ritmo. Cada consigna repetida reforzaba una idea común: la lucha por condiciones laborales dignas sigue vigente.
Mujeres trabajadoras al frente de la movilización
Uno de los rostros más visibles de la jornada fue el de las mujeres organizadas. Marianela Moreno, en representación del Movimiento de Mujeres Trabajadoras, alzó su voz para denunciar las desigualdades que enfrentan, desde la brecha salarial hasta la doble jornada laboral.
Marianela Moreno durante la protesta
Durante la movilización, insistió en la necesidad de mayor libertad sindical y mejores condiciones de trabajo, destacando que la participación femenina no solo fue amplia, sino también decisiva. En cada tramo de la marcha, su presencia reafirmó un mensaje de empoderamiento y resistencia.
Enfermería denuncia precariedad en marcha del 1 de mayo
Durante el acto, Mariano Suaso, presidente de la asociación de enfermería, expresó el descontento del sector salud ante lo que calificó como promesas incumplidas y falta de atención a sus principales demandas, señalando que continúan en las calles reclamando mejoras laborales, pensiones dignas e incentivos.
Mariano Suaso, durante la marcha
Suaso también cuestionó la falta de personal y condiciones en el sistema sanitario, recordando el sacrificio del personal de enfermería durante la pandemia y advirtiendo que mantendrán la lucha hasta obtener respuestas, en un llamado firme a las autoridades para priorizar la salud pública y garantizar condiciones justas para los trabajadores.
Una fecha que no se celebra, se conmemora
En la concentración previa, el profesor Juan Núñez Batista recordó el carácter histórico del 1 de mayo. “Es hoy y no el lunes”, enfatizó, subrayando que la fecha no es festiva, sino conmemorativa, nacida de luchas obreras que costaron vidas y sacrificios.
Profesor Juan Núñez Batista, durante el acto
El recordatorio de conquistas como la jornada laboral de ocho horas sirvió como hilo conductor de la jornada. Para muchos manifestantes, esos derechos no solo son herencia, sino también una responsabilidad que obliga a mantenerse activos frente a nuevas amenazas laborales.
Juventud y sectores en lucha elevan sus reclamos
La juventud trabajadora también marcó presencia. Estalin Quezada, presidente de Juventud Caribe, defendió la cesantía como un derecho irrenunciable, advirtiendo que su eliminación aumentaría la incertidumbre entre los trabajadores jóvenes.
Estalin Quezada, durante la jornada
A su voz se sumaron otros sectores, como el de enfermería. Mariano Suaso denunció precariedades en el sistema de salud, falta de personal y promesas incumplidas, recordando el papel crucial del sector durante la pandemia. Las demandas coincidían en un punto central: mejores condiciones, estabilidad y reconocimiento.
Más allá del 1 de mayo: una lucha que continúa
El cierre de la jornada no fue un punto final, sino una advertencia. Edwardo Hidalgo Abreu, en representación del comité unitario, dejó claro que la movilización forma parte de una agenda más amplia que se extenderá durante todo el año.
Profesor Edwardo Hidalgo Abreu, sobre sus denuncias
La proclama leída durante el acto resumió el sentir colectivo: rechazo a reformas laborales regresivas, defensa de la seguridad social, exigencia de salarios dignos y oposición a la privatización de servicios esenciales. También puso sobre la mesa cifras preocupantes, como el alto nivel de informalidad laboral en el país.
Mientras la multitud se dispersaba lentamente, el eco de las consignas aún resonaba en el ambiente. Más que una marcha, la jornada fue una declaración: la clase trabajadora sigue en pie, organizada y decidida a no ceder en la defensa de sus derechos.
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