Mediante el Decreto 557-26, emitido el pasado 16 de agosto, el presidente Luis Abinader dispuso cambios en el alto mando del Ejército, de la Fuerza Aérea, de la Inspectoría General de las Fuerzas Armadas y del Viceministerio de Defensa para Asuntos Militares. La disposición incluyó, además, ascensos y retiros por antigüedad en el servicio.
El artículo 33 de la Ley 139-13, Orgánica de las Fuerzas Armadas, establece que los comandantes generales, subcomandantes, viceministros e inspectores generales permanecerán en sus funciones por un período máximo de dos años, salvo ratificación presidencial.
Los dos oficiales fueron incorporados al Ministerio de Defensa en agosto de 2024, tras haber encabezado la Fuerza Aérea y la Armada, respectivamente. Desde entonces ocupan viceministerios relacionados con sus áreas de especialidad, desde las cuales ejercen funciones de asesoría, coordinación y supervisión.
A juicio de las fuentes consultadas, la permanencia de ambos en dichos cargos requiere una decisión expresa del Ejecutivo, ya sea para ratificarlos o para designarlos en otras posiciones del Estado Mayor General.
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La misma ley dispone que, vencido ese plazo, quienes no sean promovidos a un rango superior o designados en cargos de igual jerarquía deberán ser colocados en la honrosa condición de retiro. No obstante, la aplicación de esa regla ha dado lugar a interpretaciones distintas dentro de la estructura militar.
El indicado decreto dispuso la remoción y puesta en retiro del viceministro para Asuntos Terrestres, mayor general retirado Miguel Ángel Rubio Báez, y designó en su lugar al mayor general Bienvenido Colón Rosario, quien hasta entonces se desempeñaba como inspector general. La vacante dejada por este último será ocupada por el mayor general Iván Camino Pérez, excomandante general del Ejército.
En el caso del Ministerio de Defensa, su continuidad en el puesto no requiere de confirmación del presidente de la República, porque su tiempo en el cargo no está sujeto a la normativa militar.
¿Cuál es el trayectoria del mayor general Carlos Ramón Febrillet Rodríguez?

En el caso de Febrillet Rodríguez, su trayectoria en el generalato se consolidó durante la administración de Abinader. En agosto de 2020 fue ascendido de coronel técnico de aviación a general de brigada y posteriormente a mayor general, rango conferido mediante el Decreto 195-21. Febrillet es considerado en los estamentos militares como un oficial cercano al presidente Luis Abinader.
Esa evolución jerárquica lo condujo primero a la Dirección General del Cuerpo Especializado en Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (CESAC), luego a la Comandancia General de la Fuerza Aérea y, finalmente, al Viceministerio de Defensa para Asuntos Aéreos y Espaciales, desde donde espera una decisión presidencial.
¿Cuál es el trayectoria del vicealmirante Morrillo Rodríguez?
Morillo Rodríguez registra, igualmente, una trayectoria ascendente en la jerarquía naval. Pasó de capitán de navío a contralmirante y, posteriormente, a vicealmirante, grado al que fue elevado mediante el Decreto 382-23, que también lo designó comandante general de la Armada.
Tras ocupar esa comandancia, fue nombrado viceministro para Asuntos Navales y Costeros, posición desde la cual permanece vinculado al nivel superior de la estructura de defensa.
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El aspecto medular reside en la interpretación de la Ley 139-13: mientras el artículo 45 delimita las funciones de los viceministros, el artículo 33 establece límites temporales para determinados cargos de la estructura de mando.
La interrogante institucional consiste en determinar si esos límites resultan aplicables de igual manera a los viceministerios ocupados por Febrillet Rodríguez y Morillo Rodríguez o si, al tratarse de designaciones directas del presidente de la República, su continuidad queda sujeta a una decisión discrecional del Ejecutivo.
Ese margen de decisión debe ser examinado a la luz de las atribuciones que la Constitución y la Ley Orgánica confieren al jefe del Estado para nombrar viceministros, disponer ascensos, ordenar retiros y efectuar movimientos dentro de la carrera militar, siempre dentro del marco legal vigente.
La ausencia de una explicación oficial mantiene abiertas varias interrogantes: si ambos oficiales fueron ratificados, si sus cargos están sujetos a un régimen distinto o si el Gobierno contempla una segunda etapa de movimientos en la cúpula militar.
Esta situación no carece de precedentes. En 2024, el presidente Abinader realizó cambios en la cúpula de las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa; no obstante, dejó discrecionalmente al vicealmirante Ramón Gustavo Betances Hernández como viceministro, a pesar de haber cumplido el tiempo máximo de dos años en el cargo.
Más allá de los casos particulares, la situación reabre el debate sobre la transparencia en la aplicación de la normativa militar, la previsibilidad de los relevos en la cúpula castrense y los límites de la discrecionalidad presidencial en posiciones estratégicas del Ministerio de Defensa.
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