República Dominicana se encamina hacia una nueva etapa demográfica: del aprovechamiento del bono demográfico a una sociedad marcada por una mayor longevidad, un cambio que obligará a transformar la forma en que el país organiza su economía, sus ciudades, sus servicios y la atención a la población.
El aumento de la esperanza de vida, acompañado por una reducción progresiva de la natalidad, plantea nuevos desafíos para el mercado laboral, la productividad, el ahorro, el consumo, la vivienda y los sistemas de protección social.
Domingo Contreras, impulsor de KONFOR, sostuvo que el país debe comenzar a replantear sus sistemas de atención, las ciudades y los modelos habitacionales para responder a una población que vivirá más años.
“Estamos entrando en una etapa en la que vivir más debe significar también vivir mejor”, expresó Contreras.
Para Contreras, la longevidad no debe interpretarse únicamente como un desafío para los sistemas de salud o cuidado, sino como un fenómeno capaz de generar nuevos mercados, inversiones y oportunidades de innovación.
La transformación demográfica puede impulsar la creación de servicios y soluciones vinculados con la autonomía, la prevención, el cuidado, la movilidad, la tecnología y la vivienda.
En ese contexto, el economista Huáscar Jiménez, presidente de CETDEL, ofrecerá una conferencia sobre el paso del bono demográfico hacia una etapa de mayor longevidad.
Según Jiménez, este cambio puede impactar la productividad, el ahorro, el consumo, el mercado laboral, la protección social, los servicios, la vivienda y el desarrollo territorial.
El desafío después del bono demográfico
El planteamiento coloca sobre la mesa una pregunta económica para las próximas décadas: ¿Cómo se prepara República Dominicana para una población que vivirá más años y tendrá necesidades diferentes?
La respuesta implica adaptar instituciones y mercados, pero también desarrollar capacidades profesionales y nuevos modelos de servicios capaces de acompañar a las personas durante una vida más extensa.
Unicaribe y KONFOR buscan, mediante el convenio, promover formación, investigación y conocimiento alrededor de la llamada economía de la longevidad, con énfasis en las oportunidades que puede generar esta transformación para el desarrollo del país.
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