El santoral del 20 de agosto reúne a santos, beatos y mártires de distintas épocas, desde figuras bíblicas hasta religiosos que vivieron durante la Edad Media y la época moderna.
Santos principales del 20 de agosto
San Bernardo de Claraval
San Bernardo de Claraval nació hacia 1090 en Francia y entró joven en el monasterio de Císter, acompañado por varios familiares y amigos. En 1115 fue enviado a fundar el monasterio de Claraval, del que se convirtió en primer abad. Desde allí impulsó la expansión de la reforma cisterciense y tuvo una notable influencia religiosa y política en la Europa del siglo XII.
También recorrió distintos territorios europeos para defender la unidad de la Iglesia y escribió numerosas obras teológicas y espirituales. Murió el 20 de agosto de 1153 y fue canonizado en 1174. En 1830 fue proclamado doctor de la Iglesia, por lo que su memoria litúrgica tiene especial relevancia el 20 de agosto.

San Samuel
San Samuel es una figura del Antiguo Testamento presentada como profeta y juez de Israel. Según los relatos bíblicos, fue consagrado a Dios desde niño por su madre Ana y recibió su llamada profética desde una edad temprana. Con el paso del tiempo se convirtió en una de las principales autoridades religiosas de Israel.
Samuel tuvo un papel decisivo en el establecimiento de la monarquía israelita. Por mandato de Dios ungió a Saúl como rey y, después de que este fuera rechazado por su infidelidad, ungió también a David. La tradición cristiana considera especialmente importante su papel en la historia que conduce hasta la descendencia de David.

Otros santos del 20 de agosto
Beata María Climent Mateu. Virgen y mártir de Játiva, en Valencia. Murió durante la persecución religiosa en España por mantenerse firme en su fe y es recordada por su testimonio cristiano.
Beata María de Matías. Religiosa italiana del siglo XIX y fundadora de las Hermanas Adoratrices de la Preciosísima Sangre. Desarrolló una intensa labor misionera y educativa y dedicó buena parte de su vida a la formación cristiana.
Beato Bernardo Tolomeo. Abad nacido en Siena y fundador de la Congregación Olivetana. Murió en 1348 mientras atendía a sus monjes durante la epidemia de peste que afectó a Italia.
Beato Gervasio Brunel. Sacerdote y mártir francés, prior de la abadía de La Trapa. Durante la Revolución Francesa fue encarcelado y murió por las enfermedades y las duras condiciones de su cautiverio.
Beato Ladislao Maczkowski. Sacerdote polaco y mártir. Fue deportado al campo de concentración de Dachau durante la Segunda Guerra Mundial y murió después de sufrir persecución y malos tratos por su fe.
Beato Luis Francisco Le Brun. Sacerdote y mártir francés, monje de la Congregación de San Mauro. Durante la Revolución Francesa fue recluido en condiciones inhumanas y murió enfermo en cautiverio, frente a las costas de Rochefort.
San Cristóbal de Córdoba. Mártir cordobés del siglo IX. Es venerado por su testimonio de fe durante las persecuciones que afectaron a los cristianos de Córdoba en la época de al-Ándalus.
San Filiberto de Noirmoutier. Abad del siglo VII y fundador de importantes comunidades monásticas en Francia. Impulsó la vida religiosa y la organización de monasterios, especialmente en Noirmoutier.
San Leovigildo de Córdoba. Mártir del siglo IX relacionado con las persecuciones de cristianos en Córdoba. Su memoria se conserva junto a la de San Cristóbal como testimonio de los mártires cordobeses.
San Máximo de Chinon. Monje y abad del siglo V, discípulo de San Martín de Tours. Fundó un monasterio cerca del río Vienne, en la región de Chinon, donde terminó sus días.
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