La Circunvalación de Baní, una de las obras viales más importantes construidas en los últimos años para conectar a Santo Domingo con la región Sur, enfrenta durante la Semana Santa de 2026 su primera gran prueba de tránsito masivo, en medio de un operativo especial que cambia temporalmente el sentido de circulación de la vía para facilitar tanto la salida de vacacionistas como el retorno a la capital.

Desde este Jueves Santo 2 de abril y hasta el Sábado de Gloria, todos los carriles de la circunvalación operan exclusivamente en dirección Santo Domingo–Sur, mientras que el Domingo de Resurrección el flujo será invertido para absorber el regreso masivo desde las provincias sureñas hacia el Gran Santo Domingo.

La medida coloca a esta vía de 19.8 kilómetros en el centro del operativo vial de la Semana Mayor, pero también revive preguntas sobre su desempeño, su seguridad y la calidad de una obra que, apenas meses después de ser inaugurada, ya había sido objeto de reparaciones, críticas técnicas y señalamientos por accidentes fatales.

El primer gran tapón en plena prueba de fuego

La mañana de este Jueves Santo, conductores reportaron un gran taponamiento en el trayecto hacia la región Sur, específicamente desde la salida de la circunvalación de Baní hasta el cruce de Ocoa, en medio del incremento del flujo vehicular por el asueto.

Según los reportes, el congestionamiento vehicular se extendía por varios kilómetros, provocando largos tiempos de espera y una circulación lenta, a pesar de que las autoridades habilitaron ambas vías de la autovía en un solo sentido para facilitar el paso hacia las provincias del Sur.

De acuerdo con la versión de uno de los conductores que transitaba por la zona, la congestión se habría originado porque algunos vehículos continuaron utilizando la otra vía en su sentido original, lo que provocó interferencias en el flujo y ralentizó el tránsito.

Vehículo en contravía en Circunvalación de Baní.

El episodio ocurrió precisamente en la primera gran movilización masiva que enfrenta la circunvalación desde su apertura oficial, convirtiéndose en un primer termómetro de la capacidad de respuesta de la infraestructura y del operativo dispuesto por las autoridades.

Una obra esperada por más de 15 años

La Circunvalación de Baní nació como una respuesta al histórico cuello de botella que representaba el casco urbano de Baní para todo el tránsito que conecta a Santo Domingo con las provincias del suroeste.

Durante años, cruzar Baní significó atravesar calles urbanas congestionadas, mezcladas con tránsito pesado de patanas, camiones, autobuses y vehículos privados. La obra fue concebida precisamente para sacar ese flujo del centro de la ciudad y acelerar la conexión con provincias como Azua, Barahona, Bahoruco, Independencia y Pedernales.

El primer picazo se realizó en noviembre de 2020, cuando el Ministerio de Obras Públicas anunció la construcción con un presupuesto inicial de RD$2,200 millones y una promesa de entrega en 12 meses. Sin embargo, los trabajos se extendieron durante casi cinco años y el costo final subió hasta RD$7,700 millones, financiados con fondos del Fideicomiso RD Vial.

La vía fue inaugurada finalmente por el presidente Luis Abinader el 14 de agosto de 2025, quien la definió como la obra de mayor impacto ejecutada para beneficio de la región Sur en los últimos 15 a 20 años.

Radiografía de una autopista estratégica

Las cifras de la circunvalación muestran la magnitud de la obra. Tiene 19.8 kilómetros de longitud, más 1.4 kilómetros de accesos, dos carriles por sentido, paseos laterales de 2.5 metros, 17 puentes, dos distribuidores de tráfico, espesor de asfalto de cinco pulgadas y velocidad de diseño de entre 80 y 100 kilómetros por hora. Su capacidad proyectada es de 15,437 vehículos diarios.

Uno de sus aspectos relevantes es que los 17 puentes fueron construidos con el ancho suficiente para permitir una futura ampliación de la vía a dos carriles adicionales por sentido, lo que deja abierta la posibilidad de crecimiento conforme aumente la demanda vehicular.

Pieza clave del Circuito Sur

La circunvalación forma parte del llamado Circuito Sur, una red vial más amplia concebida por el Gobierno para mejorar la conexión entre el Distrito Nacional y el extremo suroeste del país.

Ese circuito incluye la rehabilitación de la Autovía 6 de Noviembre, la propia Circunvalación de Baní, la futura Circunvalación de Azua, la carretera Barahona–Enriquillo y la carretera Enriquillo–Pedernales. El objetivo oficial es reducir en al menos una hora y media el tiempo de viaje hasta Pedernales.

Con la circunvalación en funcionamiento, el recorrido entre Santo Domingo y Barahona se redujo aproximadamente en una hora, al eliminar el paso por el centro urbano de Baní.

La otra cara: grietas, reparaciones y controversias

La narrativa de progreso alrededor de la obra cambió rápidamente tras su inauguración. Apenas dos meses y medio después de abierta al tránsito, comenzaron a reportarse grietas en algunos tramos, especialmente en la zona de Galeón.

Poco después, las autoridades tuvieron que destruir un tramo completo para corregir los daños, una imagen que provocó cuestionamientos públicos debido al alto costo de la infraestructura y a su reciente inauguración.

Trabajos de reconstrucción en tramo Circunvalación de Baní.

La situación se agravó con el paso de la tormenta tropical Melissa en noviembre de 2025. Según reportes citados en el material compartido, las lluvias torrenciales provocaron daños más severos, con un corte de más de 50 metros lineales que afectó tanto la capa asfáltica como el volumen de relleno en un tramo de la vía. Las brigadas trabajaron durante días, pero los daños y grietas siguieron generando preocupación.

Debate técnico sobre el origen de las fallas

Las explicaciones sobre esos daños no fueron unánimes. El ingeniero Teodoro Tejada, expresidente del CODIA, sostuvo que las fallas no respondían a un mal diseño, sino a la sobresaturación de los suelos por las intensas lluvias, que dejaron acumulados de alrededor de 300 milímetros por metro cuadrado en la zona. Calificó los fallos como mínimos dentro de una obra de casi 20 kilómetros.

Sin embargo, el geólogo Osiris de León expresó una visión distinta al advertir sobre fallas en los taludes y recomendar que fueran revisados y reconstruidos para resistir eventos meteorológicos extremos. Esa diferencia de criterios mantuvo abierto el debate sobre si se trató únicamente de un evento climático o si también existieron debilidades estructurales o de diseño.

Once muertos en siete meses

Más allá de las grietas, uno de los puntos más sensibles en torno a la circunvalación ha sido la seguridad vial. Según reportes citados en el material suministrado, al menos 11 personas habían muerto en accidentes de tránsito en esta vía entre su apertura y marzo de 2026.

Entre las causas mencionadas figuran la alta velocidad, la existencia de accesos ilegales abiertos por residentes de comunidades cercanas y deficiencias en señalización e iluminación en algunos tramos.

La combinación de una vía moderna que invita a aumentar la velocidad y la falta de controles suficientes ha colocado la obra bajo la lupa de sectores que reclaman mayor vigilancia, mejor ordenamiento y correctivos adicionales antes de que el número de accidentes siga aumentando.

Críticas políticas al costo y ejecución

La obra también fue objeto de cuestionamientos políticos. Antes incluso de su inauguración, el expresidente Leonel Fernández la calificó como una “circunvalación calimocha”, al afirmar que costó tres veces más de lo previsto y que se entregó con un alcance menor al originalmente concebido.

Aunque las cifras varían según las declaraciones y fuentes citadas, el punto central del señalamiento es que el proyecto pasó de una estimación inicial de RD$2,200 millones a un costo final reportado oficialmente de RD$7,700 millones, lo que incrementó el debate sobre el gasto público invertido en la infraestructura.

Semana Santa: operativo, peajes gratis y “Ruta Cero”

En este contexto, la Semana Santa de 2026 representa la primera gran prueba masiva para la obra. El Gobierno activó un operativo nacional con presencia en puntos clave del país, incluido el peaje de la Circunvalación de Baní, como parte del despliegue escalonado de control y prevención.

A esto se suma la exoneración del cobro de peajes durante el Viernes Santo en todas las estaciones del país, incluida esta vía, como una medida para agilizar la circulación.

La DIGESETT cerró además en Baní su campaña nacional “Ruta Cero”, enfocada en reducir a cero los accidentes, muertes y lesionados durante la Semana Mayor. La iniciativa cobra especial importancia en un país que cerró 2025 con 3,116 muertes por accidentes de tránsito, de las cuales el 70 % correspondió a motoristas, y con un saldo de 32 fallecidos durante la Semana Santa del año pasado.

Por su parte, el INTRANT anunció más de 8,000 inspecciones vehiculares, además de pruebas de dopaje y alcoholimetría, como parte del operativo preventivo.

Una autopista decisiva, pero aún bajo examen

Para las provincias del Sur, la Circunvalación de Baní representa una transformación real: reduce tiempos de viaje, mejora el flujo del transporte de carga y evita el paso por uno de los tramos urbanos más congestionados del país. Pero siete meses después de inaugurada, la obra también carga con un expediente de reparaciones prematuras, cuestionamientos técnicos, críticas por su costo y una preocupante lista de accidentes fatales.

Este Jueves Santo, mientras miles de vehículos cargados con familias, maletas, neveras y expectativas de descanso tomaban la ruta hacia el Sur, la vía operó como una flecha en una sola dirección. Pero esa misma flecha también apunta hacia una interrogante mayor: si esta infraestructura, llamada a modernizar la movilidad del suroeste, logrará consolidarse como una solución segura y duradera o seguirá siendo una obra estratégica marcada por la controversia.

Abraham Marmolejos

Periodista y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, docencia y creación de contenido.

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