El antropólogo social y cultural Bernardo Matías aseguró que fortalecer el papel de la mujer en la sociedad pasa, necesariamente, por garantizar su independencia económica, su autonomía y el respeto pleno a su libertad.
El experto sostuvo que muchas situaciones de violencia de género y feminicidios están vinculadas a patrones culturales que colocan a la mujer en una posición de subordinación, especialmente cuando existe dependencia económica.
La independencia económica como pilar de libertad
Matías enfatizó que la autonomía financiera es uno de los mayores logros que puede alcanzar una mujer, ya que le permite romper ciclos de control y dominación.
Ser económicamente independiente le da a la mujer autoridad, autoestima y sentido de pertenencia. Le permite tomar decisiones sin estar atada al poder económico del hombre, explicó.
Señaló que muchas mujeres permanecen en relaciones marcadas por el maltrato debido a que dependen del sustento masculino para mantener a sus hijos, lo que las coloca en una situación de vulnerabilidad.
El aporte femenino en el hogar
El antropólogo destacó que la contribución económica de la mujer en el hogar suele tener un impacto directo en el bienestar familiar.
Indicó que cuando una mujer genera ingresos, estos muchas veces se traducen en mejoras para la casa y en la satisfacción de necesidades que fortalecen la dinámica familiar.
“La manera en que la mujer aporta económicamente es distinta, pero profundamente significativa. Es un aporte que muchas veces no se reconoce lo suficiente”, afirmó.
Respeto a la libertad y ruptura del control
Matías advirtió que algunos hombres mantienen un sentido de posesión incluso después de que la relación ha terminado, lo que puede desencadenar episodios de violencia.
Subrayó que respetar la libertad de la mujer es fundamental para construir relaciones sanas y equitativas.
Educación y transformación cultural
El especialista planteó que la sociedad enfrenta el reto de transformar los modelos tradicionales de masculinidad que refuerzan la idea de superioridad del hombre sobre la mujer.
Consideró que este proceso debe impulsarse desde la educación, promoviendo valores de igualdad, respeto y corresponsabilidad.
“El fortalecimiento del papel de la mujer no es solo un asunto individual, sino un compromiso social que implica revisar nuestras creencias y patrones culturales”, concluyó.
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