​A nueve meses del siniestro que cobró la vida del expelotero Tony Blanco y su esposa Nelfis Sánchez, sus parientes reclaman celeridad en el proceso judicial contra los responsables.

Un grupo de familiares de los fallecidos se apostaron hoy, 12 de enero, a las afueras del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, donde el juez del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional conoce la audiencia preliminar contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, acusados de homicidio involuntario por el colapso del techo del club Jet Set, una catástrofe que resultó en 236 fallecidos y más de 100 heridos, el 8 de abril del pasado 2025.

En esta etapa del proceso, el tribunal determinará si el caso tiene los elementos necesarios para que los imputados sean enviados a juicio de fondo.

​La madre de la fallecida enfatizó que el objetivo de la familia no es obtener dinero, sino lograr una sentencia justa ante los tribunales.

​Esta tragedia dejó en la orfandad a un bebé, su nieto, de cuatro meses, quien actualmente crece bajo el cuidado de sus abuelos sin la presencia de sus progenitores, con ya más de 1 año de edad.

​Nelson Sánchez, padre de Nelfis, denunció que existió una marcada negligencia y falta de gerencia por parte de los administradores del inmueble.

​Según las declaraciones, se ignoraron avisos previos sobre el estado de la edificación para priorizar el flujo comercial y las ventas.

​Los dolientes expresaron su indignación ante el hecho de que el colapso ocurriera el día en que su hija celebraba su cumpleaños.

​Como medida de reparación moral, la familia exige la demolición inmediata de la estructura remanente.

​En lugar del edificio, proponen la construcción de un memorial que honre a las víctimas mortales del suceso.

​Actualmente, los parientes realizan misas mensuales cada día 8 para mantener viva la memoria de los fallecidos mientras esperan la resolución del litigio.

Julio Solano

Periodista y poeta

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